¿Qué es la fenología?

Como ya os contamos, en el mes de septiembre, estrenamos en nuestro mirador la exposición temporal “El Campillo a través de las estaciones” , una muestra fotográfica cuyo objetivo fue plasmar los cambios que se pueden observar en los alrededores de nuestra laguna durante el año. A raíz de eso hemos querido profundizar más en el tema y dar a conocer la ciencia que estudia este proceso de transformación natural del paisaje, la fenología.

Cartel promocional del proyecto fotográfico.

La Real Academia Española (RAE) la define como “El estudio de los fenómenos biológicos en relación con el clima, particularmente en los cambios estacionales». Otras fuentes la describen como «la ciencia que estudia cómo las condiciones climáticas afectan a los ciclos de vida de los seres vivos, mediante un proceso de observación directa del entono«.

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Integrante del CEA El Campillo realizando fotos de los cambios en el paisaje.

Es por tanto una ciencia multidisciplinar que nos permite estudiar y evaluar los efectos de las variaciones climáticas y los mecanismos de adaptación de las especies frente a estos cambios, para después aplicar dichos conocimientos a otros ámbitos como la agricultura.

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El mecanismo de estudio se basa, como hemos mencionado antes, en la observación directa de las variaciones en los ciclos biológicos de animales y plantas, tales como cambios en los crecimientos y coloración estacional de árboles y arbustos o las migraciones de las aves. Estas transformaciones sirven para describir las fenofases o fases fenológicas. Al mismo tiempo, se toman una serie de datos (colores, altura, peso, localización, etc.) y se registra la fecha en la que se observan los cambios, a esto se le denomina dato fenológico o fenodato.

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Para conseguir que las observaciones tengan rigor científico es importante que se realicen series temporales largas que permitan evaluar bien los cambios, que sean homogéneas (preferiblemente que sean del mismo individuo y en el mismo sitio), validadas y que los registros de los mismos fenómenos estén bien distribuidos geográficamente por el territorio para evitar que sean casos aislados.

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Fotografías del mismo punto de la Laguna Campillo en las cuatro estaciones del año: invierno, primavera, verano y otoño.

En cuanto a las aplicaciones de la fenología, una de las principales es el estudio y la evaluación de los efectos del cambio climático sobre los seres vivos y su relación con la capacidad que tienen para adaptarse a la inestabilidad climática. También se usa para mejorar la gestión, el rendimiento y la productividad de los cultivos, ya que se conoce mejor que época es más apropiada para abonar, si se debe regar más o menos, o cuándo se debe podar. En el caso de las aves es útil para localizar o construir refugios para que puedan anidar y garantizar su éxito reproductivo y facilita los estudios de poblaciones ya que se obtiene información sobre su ciclo reproductivo, sus migraciones, etc.  Otra aplicación es la de analizar las interacciones de unos seres vivos con otros y cómo, si se modifica el ciclo de vida de una especie, afecta a la otra.

Fuentes:

Gaviotas en el Campillo

Son muchos los visitantes que se sorprenden cuando caminando por la senda, divisan una gran mancha de puntos blancos y grises en el centro de la laguna. Y son muchos también los que se acercan preguntando qué son y la respuesta es desconcertante… son ni más ni menos que gaviotas. 

Juveniles de gaviotas en Galicia.

Históricamente las gaviotas son aves principalmente marinas, pero en los últimos años han ido colonizando nuevos territorios hasta llegar a Madrid. En El Campillo hemos identificado varias especies de gaviota, las más abundantes son reidora y sombría y en menor medida patiamarilla y tridáctila.

La primeras en cambiar la costa por el interior fueron las gaviotas reidoras. Son aves de pequeño tamaño, comparadas con el resto de las de su especie,  de color gris en la parte dorsal y blanca en la parte ventral, con una mancha de color marrón oscuro en la cabeza durante la época reproductora, la cual queda reducida a una pequeña mancha auricular el resto del año.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus). Fuente SEO/BirdLife

Más tarde aparecieron gaviotas sombrías, las cuales gracias a su versatilidad y capacidad de adaptación, han conseguido conquistar buena parte del territorio que antes dominaban las gaviotas reidoras. Son de tamaño considerablemente más grande que las demás y son de color blanco con el dorso en gris oscuro. Destacan sus patas, pico e iris que son de color amarillo brillante y además presentan un anillo ocular rojo muy característico.

Gaviota sombría (Larus fuscus). Fuente SEO/BirdLife

Ambas especies son coloniales y es frecuente verlas formando grandes grupos cerca de lugares donde abunde el alimento, tales como humedales y vertederos. En el caso de las sombrías suelen invadir colonias de otras especies de gaviotas y robarles los huevos y los pollos.

¿Pero por qué aparecieron estas aves en Madrid? Normalmente las poblaciones migran desde sus zonas de cría en Europa hasta nuestro país, y cada vez son más las que eligen las zonas interiores donde obtienen comida regularmente. En las últimas dos décadas, en Madrid, se han llegado a superar los cien mil individuos en los meses de invierno.

Una bandada de gaviotas en un tramo del río Manzanares a su paso por Madrid. (Foto: Kike Rincón)

El principal motivo de su llegada a la capital es la gran capacidad que tienen para adaptarse y aprovechar las ventajas que les ofrecen los vertederos de residuos que se sitúan cerca de las grandes ciudades. Otra de las razones parece estar en la renaturalización del río Manzanares, estas aves se posan en el río a descansar y usan su cauce como vía que conecta sus zonas de alimentación diarias en el sur y sureste de Madrid, como es el caso del Parque Regional del Sureste, y los principales dormideros del norte, como son los embalses de Guadalix y Santillana.

Como ocurría en el caso de las cigüeñas blancas, la mayoría de las que vemos en la capital son poblaciones invernantes que no crían aquí, pero también hay una parte de la población joven que decide quedarse y pasar el resto del año en los humedales y ríos de la capital.

Fuentes:

Aves de España. Eduardo de Juana y Juan M. Varela.

Seo/BirdLife

https://www.larazon.es/madrid/20200203/7qs5rlwiwfg5bki26ovpqt5z54.html

https://www.madridiario.es/440884/fauna-aves-renaturalizacion-manzanares

Exposición «El Campillo a través de las estaciones»

Coincidiendo en fechas con el equinoccio de otoño, el pasado sábado 19 de septiembre, cumpliendo todas las normas y restricciones establecidas respecto a la situación de la COVID-19, pudimos inaugurar una nueva exposición en nuestro centro: «El Campillo a través de las estaciones». No fue la inauguración que imaginábamos ni hubiéramos deseado pero, en grupos reducidos, los autores de las fotografías expuestas pudieron venir acompañados de 2 familiares o amigos para disfrutar de su exposición durante una hora.

El origen de la exposición se remonta al 4 de enero de 2019 cuando lanzamos la convocatoria para participar en el proyecto fotográfico con el mismo nombre. A través de este proyecto, las personas que quisieron, se sumaron al equipo de nuestro centro para fotografiar un punto concreto de El Campillo a lo largo de las estaciones o los meses y así, retratar los cambios que acontecen a lo largo del año.

Cartel promocional del proyecto fotográfico.

Al final, 14 personas participaron en el proyecto junto al equipo campillero fotografiando un total de 62 puntos (9 de ellos fotografiados en cada estación y 13 mensualmente) y realizando 596 fotografías.

Con todas esas fotografías se ha realizado la exposición que está formada por un panel explicativo, 22 montajes fotográficos correspondiente cada uno a un punto de los fotografiados por cada participante en el proyecto (9 de estaciones y 13 de meses) y una proyección con el total de las fotografías realizadas.

El resto de campilleros y campilleras vais a tener que esperar unos días más para poder disfrutar de la exposición ya que nuestro edificio (no así nuestro recinto) aún permanece cerrado. Esperamos poder abrir de nuevo las puertas para que podáis ver la exposición en las próximas semanas. De momento estamos realizando pequeñas visitas organizadas para que el público pueda admirar estas composiciones fotográficas. Os mantendremos informados en nuestras redes sociales (Facebook y Twitter).

Árbol singular: Chopo de Don Sergio

Entre los elementos naturales que podemos encontrar dentro de la superficie del Parque Regional del Sureste encontramos uno de los árboles singulares de la Comunidad de Madrid: el Chopo de Don Sergio.

Fotografía del Chopo de Don Sergio.

Como su nombre bien indica, es un chopo, más concretamente un álamo negro (Populus nigra), especie típica del bosque de ribera en esta zona de la Comunidad de Madrid. Este ejemplar de 26 metros de altura y un perímetro de casi 5 metros, con una edad aproximada de 100 años de edad, se encuentra en el Soto de las Juntas, a orillas del río Manzanares.

El ser vivo más grande y longevo de todo el espacio natural, rinde homenaje a Sergio Gracia, encargado del Servicio de Gestión y Conservación del área protegida, en la cual lleva trabajando más de 20 años.

Cartel informativo junto al árbol.

Si vas a visitarlo, para proteger a este ejemplar singular que queda de chopo autóctono en la Comunidad de Madrid, te pedimos que no te subas a sus ramas, no dañes su corteza y evita pisar sus raíces.

Adaptaciones al frío en animales vertebrados I

Con la llegada de las bajas temperaturas, muchos de nuestros hábitos cambian: ponemos la calefacción, salimos a la calle con abrigo, usamos guantes, cenamos sopas y bebemos líquidos calientes. Y lo hacemos por una razón: para mantener la temperatura de nuestro cuerpo en un rango de temperatura compatible con la vida. Al igual que lo hacemos para combatir al calor, los animales también tenemos adaptaciones y mecanismos para combatir el frío.

Durante el invierno aumentamos la ingesta de líquidos calientes. Fuente: Pixabay.

Las primeras adaptaciones que tienen los animales para combatir el frío son corporales, ya que están diseñados para vivir en los lugares que habitan. De manera general, como dice la Regla de Bergmann, los animales que viven en zonas frías son de tamaño más grande que los que habitan en zonas cálidas. Esto es debido a que en proporción, cuanto más grande es un animal, menos superficie corporal tiene para perder calor corporal.

También ocurre con las formas corporales, que son más redondeadas en zonas más frías ya que, en comparación con formas rectangulares, tienen menos superficie corporal. Además, al contrario que los elefantes (que tienen orejas grandes para airear su sangre y perder calor), los animales que viven en zonas frías tienen orejas y patas pequeñas, precisamente para lo contrario, para no perderlo.

El zorro ártico tiene patas y orejas más pequeñas que sus congéneres. Fuente: Pixabay.

Como dice el lema, «la unión hace la fuerza», y esa unión también sirve para luchar contra el frío. Algunas especies, durante la época de bajas temperaturas, forman grandes grupos. De esta manera, se ofrecen calor los unos a los otros y no todos están expuestos directamente a las bajas temperaturas. Es el caso del pingüino emperador en la Antártida el cual, gracias a formar grandes grupos de individuos, consigue sobrevivir y sacar adelante el período de incubación de sus huevos luchando contra vientos de 200km/h y temperaturas de casi -50ºC.

Un sistema más específico es el que presentan muchas especies de aves y mamíferos. Se trata de adaptaciones circulatorias en las patas que permiten que el calor se transfiera de los vasos sanguíneos que contienen sangre caliente hacia los que contienen sangre más fría evitando que el calor corporal se pierda. Podríamos decir que son intercambiadores de calor a contracorriente. ¿Cómo funciona? El calor de la sangre caliente que circula por la arteria descendiente es trasferido a la sangre venosa fría que sube de las patas. De esta manera se consiguen dos cosas. Por un lado que no se pierda calor por las extremidades (sobre todo las que están en contacto con superficies frías) y que la sangre que entra en el cuerpo de vuelta de esas extremidades no llegue fría, evitando el enfriamiento de los órganos vitales.

Esquema del flujo del intercambio de calor que se produce en las patas de algunos animales. Fuente: Ekann.

Otro sistema para mantener la temperatura que solo tienen los mamíferos es el tiriteo. Seguramente alguna vez que has tenido mucho frío tu cuerpo se ha puesto a tiritar. Esto ocurre porque con el tiriteo, tu cuerpo quema grasa y, a su vez, genera calor. Un calor que es aprovechado para aumentar la temperatura de nuestro cuerpo y mantenerlo en la temperatura óptima de funcionamiento.

Otro fenómeno muy común para el mantenimiento de la temperatura corporal es la «piel de gallina«. Aunque puede ocurrir por varios motivos, cuando lo hace como respuesta al frío, la piloerección consigue aumentar la capa de aire caliente alrededor de nuestra piel creando una capa protectora alrededor de nuestro cuerpo.

La conocida como «piel de gallina» es provoca por el erizamiento del pelo.

Existen muchos mecanismos más en el mundo animal para combatir el frío de los que os hablaremos en el futuro en nuestro blog.

Avefría europea (Vanellus vanellus)

De todas las especies de aves limícolas, seguramente la especie más fácil de identificar sea el avefría (Vanellus vanellus) la cual tenemos la suerte de tener en la superficie del Parque Regional del Sureste.

Al igual que especies como el petirrojo, podemos verla en la Península Ibérica durante todo el año, pero es más fácil hacerlo en invierno ya que su población aumenta con la llegada de individuos procedentes de Europa central y occidental a partir del mes de noviembre. La presencia de estos individuos invernantes, que permanecerán hasta el mes de marzo en nuestras latitudes, nos avisa de la llegada del frío (de ahí su nombre común Avefría y su nombre científico derivado del latín vannus, que aventa).

Ejemplar de avefría con su característico patrón de coloración.

De mediano tamaño (30 cm de longitud, 70 cm de envergadura, 250 gr de peso) y pico corto, la facilidad en su identificación radica en la cresta de finas plumas negras al final de su cabeza; su vientre y cara blancos; su píleo, frente, garganta y banda pectoral de color negro, y sus alas amarronadas con iridiscencias verdosas de las partes superiores en las mismas. En vuelo se aprecian sus alas largas y redondeadas de color blanco y negro.

Grupo de avefrías descansando en un islote en medio de un terreno inundado.

Especie gregaria, su dieta se compone fundamentalmente de invertebrados terrestres (milpiés, arañas, insectos, moluscos,…) que complementa ocasionalmente con algún pequeño vertebrado (ranas o peces) y algo de materia vegetal (semillas o gramíneas).

Su época de cría comienza en mayo con la puesta de cuatro huevos depositados en una leve depresión a veces cubierta con material vegetal. Tras una incubación de casi un mes, nacen unos pollos capaces de desplazarse y alimentarse por si mismos nada más salir del huevo que en 40 días habrán completado su desarrollo.

Habita preferiblemente herbazales, llanuras encharcables y áreas pantanosas. Sin embargo, muchos de estos hábitats han sido degradados o transformados por el ser humano (desecación, canalización de aguas, intensificación agrícola, graveras,…) por lo que han tenido que adaptarse a ambientes antropizados como pastizales o dehesas. Otras amenazas son la intensificación de la actividad ganadera en sus zonas de cría, los incendios y la depredación por parte de perros, ratas y córvidos.

Fuentes:

Sociedad Española de Ornitología

www.vertebradosibéricos.com

«Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste». Grupo NAUMANI. 2005.

«Guía de campo de las aves de España y Europa». Rob Hume. Ediciones Omega. 2002.

Salinas de Espartinas. Parte II

Continuamos con la incesante historia de las Salinas de Espartinas. Desde hace unos siglos el método de explotación es más industrial y conocido: el agua salobre se acumulaba en balsas expuestas al sol y posteriormente se obtendría la sal por evaporación y precipitación en las eras.

La sal se cosechaba durante el verano principalmente, el resto de meses se dedicaban a reparar los daños ocasionados por las lluvias y los corrimientos de tierras en las balsas, las eras y las canalizaciones.

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Estado actual de una de las balsas de Salinas Espartinas.

El siglo XVI representa la etapa de esplendor de la historia de estas salinas. Su localización en el centro de la Península era una ventaja frente a la sal marina cuyo precio, inicialmente más barato, encarecía los elevados costes del transporte terrestre. Además, se encontraba en una posición intermedia entre Toledo y Madrid, potentes mercados urbanos en expansión con una densa red de caminos y cañadas. Por otra parte, se llevó a cabo una importante mejora de las instalaciones durante el reinado de Carlos V, lo que supuso un aumento notable de la producción de sal.

Felipe II, obligado por las dificultades que padecía la Real Hacienda, estableció el llamado Estanco de la Sal: ordenaba incorporar al patrimonio de la Corona todas las salinas de los particulares, excepto las de Andalucía, regularizando su producción y beneficios (el Desestanco se decretaría en 1869 por las Cortes).

Al comenzar el siglo XIX, Espartinas producía un 50% menos que en el siglo XVI. Además, la construcción del ferrocarril a mediados de ese siglo acercó la sal marina a los consumidores madrileños. Por ello, Espartinas empezó a diversificar la producción minera; y así, en invierno se captaban los sulfatos sódicos (Glauberita y Thenardita) que eran sales aptas para la producción de vidrio, papel, jabón y blanqueantes.

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Visita a las Salinas de Espartinas con motivo del XIV Congreso Geológico Internacional, 1926. (Foto IGME)

Tras la Guerra Civil la producción fue dejando de ser rentable y a finales de los años sesenta, tras varios milenios de explotación, cesó la actividad salinera.

A la sombra de esta explotación minera, encontramos un conjunto rupestre formado por cuarenta cuevas. No se conoce el momento en que estas viviendas comenzaron a construirse, pero el hecho de estar en una zona donde, desde la Prehistoria tenemos constancia de la existencia de aguas salinas y de su aprovechamiento para la obtención de sal, hace pensar que fueron realizadas en función de esta actividad.

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Conjunto rupestre en Salinas de Espartinas.

Como el ser humano ha paseado, vivido y trabajado por este terreno del Parque Regional del Sureste desde los tiempos más remotos, en los alrededores de las salinas se han encontrado piezas líticas de sílex: cuchillos, lascas, etc. También ha ido perdiendo monedas que van desde el mundo romano hasta la época actual. Y durante la Guerra Civil, el frente se estabilizó en las Salinas de Espartinas, por ello han quedado algunos materiales de ese momento, como balas o restos de metralla.

Fuentes:

Autoguiado para Centros Educativos de Educación Primaria

Son muchos los centros educativos que contactan con nosotros a lo largo del curso para reservar fecha y realizar una actividad educativa con nuestro equipo. Sin embargo, dada la alta demanda de actividades guiadas por parte de los centros escolares, lamentablemente, nos es imposible satisfacer todas las solicitudes.

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Grupo escolar visitando libremente nuestro centro.

Para intentar dar respuesta a esos centros que no tienen fecha para realizar una actividad con nosotros, este curso 2020/2021, no va a traer sólo un cambio de colores a nuestra laguna, sino que también va a venir acompañado del estreno de un autoguiado para Centros Educativos de Educación Primaria. Gracias a este documento, clases de 3º a 6º de Educación Primaria de centros escolares podrán venir a recorrer la laguna de El Campillo de manera libre pero desarrollando, durante su visita, una excursión didáctica.

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Actividades incluidas en el «Cuaderno de Campo» del alumnado.

El autoguiado consta de dos documentos. Por un lado, el «Cuaderno del explorador» que llevará el alumnado durante la visita, el cual tendrán que ir completando según se avance en el camino. Y por el otro, el «Cuaderno del profesor», un documento de 40 páginas que incluye: información sobre el Parque Regional del Sureste, sus ecosistemas, su fauna, su flora, su historia,…; propuesta de actividades para realizar antes y después de la visita;  el cuaderno de campo del alumno corregido y explicado; e información práctica para la preparación y realización de la visita.

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Información incluida en el «Cuaderno del profesor».

Para poder realizar la actividad tan solo has de ponerte en contacto con nosotros vía telefónica en el 91 276 03 07 para decirnos qué día y a qué hora quieres venir con tu clase y te enviaremos toda la documentación a tu correo electrónico. ¡Te esperamos!

Migraciones: grandes viajes para la supervivencia

Hay varios momentos a lo largo del año en los que, si nos paramos a mirar, veremos enormes bandos de aves surcando los cielos de El Campillo en una dirección determinada. Si estos bandos están realizando un viaje periódico entre distintas zonas, están realizando un viaje llamado migración. Los motivos por los que se realiza este viaje pueden ser varios: búsqueda de comida, encontrar un lugar para criar, evitar temperaturas muy bajas…

Grupo de grullas (Grus grus) sobrevolando la laguna de El Campillo durante su migración.

Puede parecer un viaje simple y sin importancia pero no lo es, sino que es un viaje vital para su supervivencia y que a la vez pone en juego su vida. ¿Por qué? Antes de comenzar este gran viaje hay que asegurarse de tener las reservas energéticas necesarias para su realización y estar bien preparados, para ello en algunos casos se producen cambios físicos (aumento de los músculos) y fisiológicos en el animal (los peces que cambian de agua dulce a salada aumentan su tolerancia a la sal).

Además, durante el viaje, el animal no solo va a encontrarse con inclemencias climáticas desfavorables, sino que también se expone a depredadores (más al final del viaje cuando las reservas energéticas escasean) y, en algunos casos, durante el viaje atraviesa grandes desiertos y océanos sin sitios donde protegerse o alimentarse.

¿Qué provoca la migración? Un cambio en la duración de los días, el incremento de hormonas reproductoras, la inquietud creciente y su ritmo innato son algunos de los factores que desencadenan la migración.

 

El cambio de color en las hojas de los bosques caducifolios marca la estación otoñal.

Pero… ¿cómo se orientan? Los animales que migran usan diferentes indicadores para navegar. Entre ellos se encuentran: el campo magnético terrestre, el sol, las estrellas, las cadenas montañosas, las líneas de costa e incluso los olores. Pero la verdadera navegación se basa en un mapa mental para determinar la posición con respecto a su destino. Y, por supuesto, en una información innata, ya que hay especies en las que los adultos migran primero y los juveniles parten después llegando al mismo lugar de manera independiente sin haber realizado antes la migración.

 

Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) durante su estancia en la laguna de El Campillo.

Aunque existen muchos tipos de migraciones podemos hacer una clasificación según diferentes criterios. Si nos basamos en la dirección del movimiento que hacen, tenemos tres tipos de migraciones diferentes. Por un lado estaría la migración latitudinal, es decir, la migración mediante la cual los animales se mueven en el eje norte-sur cambiando de latitud. Por otro, tendríamos la migración que se realiza en el eje este-oeste, la migración longitudinal (ya que el animal cambia de longitud). Esta generalmente se realiza entre interiores de los continentes y zonas costeras. Y por último, tendríamos la migración altitudinal, seguramente la menos conocida. Esta migración la realizan animales que viven en zonas montañosas y se mueven de una altitud a otra dentro de la montaña (mas arriba o mas abajo) a lo largo del año. 

Muchos petirrojos (Erithacus rubecula) viajan desde el centro y norte de Europa para invernar aquí.

Búho real (bubo bubo)

Una de las aves más difíciles de ver en el Parque Regional del Sureste es el búho real, su nombre científico proviene de la Edad Media y representa el sonido que hace esta rapaz. Es la más grande de las rapaces nocturnas europeas, con una altura de 60-70 cm, un peso que varia entre 1,5-3 kg y una envergadura de 150-180 cm.

El búho real, posee un plumaje pardo y jaspeado, con distintos tonos de marrón, negro y blanco. Cuenta con dos carismáticos penachos de plumas a los lados de la cabeza en forma de ‘orejas’, los cuales son más erizadas en los machos. Los ojos son lo más llamativo de este animal, pues son de un naranja muy intenso.

Europea Búho Real, Lechuza, Ave De Presa

Ojos naranjas del búho real, imagen de pixabay.

El búho real es un formidable depredador nocturno capaz de alimentarse de una enorme variedad de presas, su preferida son los conejos. En ausencia de esta presa, pueden alimentarse de reptiles, ranas, peces o de algún mamífero abundante como topillos o ratas e incluso de otras rapaces. Se considera que está en lo más alto de la cadena trófica ya que no tiene ningún tipo de depredadores, excepto el ser humano.

Su vuelo es tremendamente silencioso. Los búhos, como otras rapaces, tienen posaderos habituales desde los que otean la actividad a su alrededor, esperando que una presa delate su presencia, momento en el que caen desde el cielo en perfecto silencio.

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Ala, garra y cráneo del búho real en la exposición del Centro El Campillo

Aunque de carácter reservado y solitario, puede instalarse en hábitats muy diversos, pero prefiere las zonas bravías con abundantes roquedales, tajos y cortados. En el Parque Regional del Sureste habita en las repisas y oquedades del cantil rocoso. Es fuertemente territorial. Suelen formar parejas estables que se mantienen unidas durante todo el año. Presentan cierto dimorfismo sexual siendo las hembras algo más grandes que los machos.

El cortejo y marcaje del territorio comienza aproximadamente en noviembre-diciembre, prolongándose los cantos hasta poco entrado el año. El marcaje del territorio lo realizan emitiendo su canto desde posaderos que lo delimitan, se ha observado que realizan marcación de territorio sobre rocas mediante excrementos.

No construyen nido, poniendo entre febrero-abril normalmente 3 huevos con diferencias de 2 a 4 días entre ellos.  La incubación comienza con la puesta del primer huevo, así el nacimiento de los pollos es asincrónico lo que determina desde el primer momento una jerarquía alimentaria en la pollada. Aunque ambos progenitores se encargan del cuidado de los pollos es la hembra la que dedica más tiempo a las cebas y al cuidado de la prole. Los pollos abandonan el nido a los 28-35 días, sin poder volar aún, y los progenitores continúan alimentándolos durante algún tiempo. A los 60 días ya vuelan. Los búhos jóvenes una vez abandonan el nido no realizan desplazamientos de gran envergadura y raramente se alejan del lugar de nacimiento más de 100 km. 

Durante décadas, el búho real fue duramente perseguido por los supuestos daños que causaba a las especies cinegéticas. Actualmente, aunque han disminuido los ejemplares muertos por disparo, se enfrentan a otras amenazas como los tendidos eléctricos, la proliferación del tráfico rodado y los cambios en la explotación del medio rural.

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Búho real en las instalaciones del Centro El Campillo.

Fuentes y Bibliografía:

«Guía de la Naturaleza en el Parque Regional del Sureste», Coordinador Manuel Fernández. Grupo Naumanni

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