El Jarama: cómo ha cambiado el río

El río Jarama nace en la Sierra de Ayllón, a unos 2000 metros de altitud, en la zona conocida como Pico de las Tres Provincias, situada entre Madrid, Segovia y Guadalajara. Su curso se extiende a lo largo de 190 km, atravesando Madrid de Norte a Sur, desembocando en el río Tajo a la altura del municipio de Aranjuez. El Jarama se forma por la confluencia de pequeños arroyos y escorrentías de montaña, alimentándose de las precipitaciones y del deshielo de la nieve, lo que le convierte en un ejemplo característico de río de montaña silícea.

En su cabecera, el río es estrecho y de caudal reducido, con alternancia de saltos, pozas y rápidos. A medida que el valle se ensancha y la pendiente disminuye, el cauce se vuelve más lento y sinuoso, dando lugar a los meandros (curvas naturales que se forman por procesos de erosión y sedimentación cuando el agua pierde velocidad). Estos meandros eran especialmente pronunciados en la parte media del Jarama, creando un paisaje fluvial diverso y dinámico.

Las ortofotos permiten observar cómo ha cambiado el río a lo largo del tiempo. En las imágenes históricas del vuelo americano de 1956 se pueden ver los meandros originales, mientras que en las ortofotos actuales aparecen cauces rectificados y algunas lagunas artificiales, como la Laguna del Campillo.

Izquierda: curso del Jarama y Laguna del Campillo. Ortofoto máxima actualidad. Derecha: curso del Jarama en el vuelo americano de 1956. Fuente: Visor comparador del Instituto Geográfico Nacional

Durante el siglo XX, numerosos meandros fueron modificados o desaparecieron debido a intervenciones humanas, como la construcción de infraestructuras o la explotación de gravas. Es decir, el río sufrió una rectificación.

Curiosamente, en muchos casos, estos antiguos meandros se transformaron en lagunas artificiales que hoy están colonizadas por vegetación y fauna, convirtiéndose en puntos calientes de biodiversidad. Irónicamente, un proceso inicialmente destructivo dio lugar a nuevos ecosistemas de gran valor ecológico, demostrando la capacidad de recuperación de los sistemas fluviales cuando se combinan con la acción humana. Un gran ejemplo de ello es la Laguna del Campillo, que nos deja imágenes como esta:

Laguna del Campillo

Históricamente, gran parte del valle del Jarama, cubierto por bosques de ribera y amplias llanuras de inundación, fue transformado en extensas áreas agrícolas. Con la modernización de la agricultura en el siglo XX, el uso de maquinaria, fertilizantes y sistemas de riego permitió ampliar los cultivos, reduciendo todavía más los bosques de ribera y aumentando la presión sobre el ecosistema fluvial. Además, el uso intensivo de productos químicos contribuyó a la degradación de la calidad del agua, haciendo que durante gran parte del siglo XX el Jarama se convirtiera en uno de los ríos más contaminados del entorno de Madrid, con graves consecuencias para la fauna y flora.

Pero…¡vamos a dejarnos de dramas! A partir de los años 80 y 90, comenzó a aplicarse una política de conservación ambiental más consciente, incluyendo la construcción de depuradoras y la restauración de ecosistemas degradados. Un hito importante fue la creación del Parque Regional del Sureste en 1994, que protege gran parte del valle del Jarama y del Manzanares, conservando sus valores naturales y promoviendo la recuperación de la biodiversidad. A estas medidas se sumaron la creación de Zonas de Especial Conservación (ZEC) y Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAS), fortaleciendo la protección de este territorio.

Gracias a estas iniciativas, la calidad del agua y la biodiversidad del Jarama han mejorado notablemente. Sin embargo, la conservación del río depende también de nuestras acciones cotidianas, recordando que el cuidado del medioambiente no sólo está en manos de los que están arriba y/o saben de ello, sino que es una responsabilidad compartida. Lo que una vez fue un río muy alterado hoy alberga ecosistemas valiosos y evidencia cómo la recuperación ambiental, acompañada de políticas adecuadas, concienciación social y educación ambiental puede generar un equilibrio entre la naturaleza y el ser humano.

Aún así, el río Jarama sigue cambiando. Las lluvias del año pasado lo han demostrado con claridad: sus crecidas han vuelto a activar la llanura de inundación, llegando incluso a interrumpir el camino de acceso a la Laguna del Campillo. Pese a que esto ha sido una anomalía debido a la cantidad de lluvia, este tipo de episodios nos recuerdan que los ríos no son sistemas estáticos, sino algo dinámico que responde continuamente a las condiciones del entorno. En ese dinamismo reside, precisamente, su valor y su fragilidad: entenderlo y respetarlo es clave para convivir con él.

Fuentes:

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/curiosidades/es-rio-mas-largo/20250701110258970935.html?

https://www.fuenteelsazdejarama.com/jarama.php?

https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas/delimitacion-y-restauracion-del-dominio-publico-hidraulico/catalogo-nacional-de-reservas-hidrologicas/informacion/tajo/rio-jarama.html?

https://todosobremadrid.com/que-hacer/rio-jarama-en-el-parque-regional-del-sureste/?

https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_regional_del_Sureste?

https://www.comunidad.madrid/servicios/urbanismo-medio-ambiente/parque-regional-sureste?

https://www.ecologistasenaccion.org/33804/

https://visualizadores.ign.es/comparador_pnoa/

Los cantos de las aves – Parte 2

En esta segunda entrada vamos a ir a la práctica en el reconocimiento de algunas aves a través de su canto. Os proponemos aprenderlos como un juego para que sea una actividad entretenida y satisfactoria en nuestros paseos por el campo y avistamientos.

Para empezar en este mundo, os recomendamos fijaros en las aves más comunes que tenéis cerca de casa, en parques, jardines y que comienzan a cantar más en la primavera, como por ejemplo carboneros, mirlos (hablamos de su canto en la entrada anterior), herrerillos, pinzones, gorriones,urracas…etc.

En las guías de aves, para describir el canto de las diferentes especies, tradicionalmente se han utilizado una serie de onomatopeyas. Para empezar nos centraremos en una especie muy común, el carbonero (Parus major). Su reclamo es un repetitivo «chi-chipán», al principio de la primavera; pero puede tener un amplio repertorio, con más de treinta notas.

Carbonero común. Fuente: Gobi, XC991062. Accesible en http://www.xeno-canto.org/991062.

Petirrojo y Carbonero. Fuente: Pixabay

Los herrerillos (Cyanistes caeruleus) también son fáciles de identificar, tienen un canto mucho menos potente que los carboneros. El más común es un «tiit-tiit-tutu» muy agudo y con vibraciones muy variadas.

Herrerillo común. João Ferreira Tomás, XC1135121. Accesible en http://www.xeno-canto.org/1135121.

Para ir cogiendo práctica e ir acostumbrando el oído, otra de las especies que repiten el mismo sonido una y otra vez son por ejemplo los pinzones (Fringilla coelebs), cuyo canto es un fuerte y penetrante piído: «chiip o suiit».

Pinzón vulgar. Jordi Calvet, XC1097367. Accesible en http://www.xeno-canto.org/1097367.

Y otra muy común y fácil de observar es el petirrojo (Erithacus rubecula), en este primer audio marcando el territorio y en el segundo con su canto más elaborado y musical.

Petirrojo. Laura Martin, XC1074568. Accesible en http://www.xeno-canto.org/1074568.
Petirrojo. João Ferreira Tomás, XC1091217. Accesible en http://www.xeno-canto.org/1091217.

Otro canto que podemos escuchar en la lejanía y fácil de reconocer, cuando vienen en primavera para pasar la época estival, es el de los abejarucos (Merops apiaster). SEO- Birdlife describe el sonido como un «pi-pi-pi-prruut muy característico e inconfundible, que emite de forma incesante. Habitualmente en vuelo y puede escucharse a largas distancias.»

Abejaruco. Fuente: Manusan, XC993552. Accesible en http://www.xeno-canto.org/993552.

También podemos aprender otro canto común en primavera y durante el verano, el de la abubilla (Upupa epops). Con «up-pu-pu-pu, grave y de largo alcance, que ha dado lugar a su nombre latín. En momentos de excitación emite también un grito áspero y ruidoso: schiir.» como describe SEO- Birdlife.

Abubilla (Upupa epops). Fuente: Pixabay

Abubilla. Fuente: Jacobo Ramil Millarengo, XC1094641. Accesible en http://www.xeno-canto.org/1094641

Cómo practicar

En la actualidad, tenemos la suerte de que existen varias aplicaciones para practicar en la identificación de las aves por su canto, ya que las descripciones de las guías suelen ser difíciles para concretar qué sonido hemos escuchado.

Un buen ejemplo sería Avefy, de SEO BirdLife. Esta app está disponible para dispositivos móviles Android e iOS. Se practica jugando con las aves que se pueden encontrar en España en cada tipo de ecosistema: en encinares, humedales…etc. Para ir aumentando la complejidad existen distintos niveles de dificultad. Además, de todas las aves encontramos información sobre su población y la descripción de su canto.

Otra app muy útil para reconocimiento de aves en el campo es Merlin Bird ID, de Cornell Lab, disponible en Android e iOS. Es un asistente que detecta y graba los sonidos de las aves que te rodean y va mostrando las sugerencias en tiempo real de las especies que están cantando. Necesita la localización desde donde se está realizando la consulta. También permite identificar aves al instante mediante fotos, cantos o preguntas sobre tamaño y color.

Y otra web imprescindible sería Xeno-canto, donde se comparten sonidos de pájaros del mundo con todo tipo de público, tanto científico como público general. Es un proyecto colaborativo donde se pueden compartir grabaciones de aves, ayudar a identificar grabaciones misteriosas o participar en los foros. Las grabaciones están disponibles, gratuitamente y hay que acreditar que su uso será sin ánimo de lucro, para la educación y la conservación.

Continuaremos con este amplio mundo del canto de las aves en siguientes entradas. ¡A seguir practicando!

Fuentes:

SEO BirdLife. https://seo.org/

Xeno canto. https://xeno-canto.org/

Merlin app. https://merlin.allaboutbirds.org/

Avefy. https://seo.org/avefy/

https://www.canto-pajaros.es/

Anatomía del tronco de un árbol

¿Qué hay dentro del tronco de un árbol? En una de nuestras entradas de blog ya hablamos de los anillos de crecimiento de los troncos leñosos de las plantas. Con ellos podíamos obtener mucha información: conocer la edad del árbol, intuir si hubo incendios, sequías o épocas muy lluviosas en el pasado, e incluso, orientarnos en la naturaleza sin necesidad de brújula.

Pero, ¿por qué se forman estos anillos? ¿Cómo es la estructura del tronco? ¿Es igual toda la madera que podemos apreciar en un árbol? Todo ello se puede explicar conociendo la anatomía o estructura presente en los troncos leñosos de las plantas.

Tocón de árbol con diferencias visibles en la madera.

Igual que las personas poseemos vasos sanguíneos para la circulación, conviene recordar que las plantas tienen sus propios tejidos dedicados al transporte de agua y nutrientes, imprescindibles para vivir. La formación de nuevos tejidos da lugar a una estructura muy definida:

– Xilema: es el tejido vascular vegetal lignificado, que se encarga del transporte de agua y sales minerales (conocidos como savia bruta) desde las raíces hasta las partes aéreas. Formado en su mayor parte por células ya muertas. En el xilema pueden diferenciarse el duramen y la albura.

– Floema: es el tejido vascular vegetal, no lignificado, que se encarga del transporte de nutrientes orgánicos, principalmente azúcares (conocidos como savia elaborada), desde las hojas donde se produce la fotosíntesis, al resto de la planta. Formado por células vivas. Es la parte interna y viva de la corteza del árbol.

– Médula: es el centro o núcleo del tronco, donde se produce el crecimiento inicial del mismo.

– Duramen: es la parte más interna del xilema, de color oscuro. También es la parte más vieja, dura y resistente de la madera, frente a la albura. Tiene una función de soporte estructural, y está formado por células ya muertas.

– Albura: es la parte más externa del xilema. Es una madera más joven, y menos dura y resistente que el duramen. Presenta células muertas y vivas. Éstas últimas se encargan del transporte de la savia bruta.

– Cámbium: es el tejido meristemático que se encarga del crecimiento vegetal. Se sitúa entre el xilema y el floema, y permite el crecimiento en grosor del árbol. Cada año genera dos nuevas capas de células: una que crece hacia el interior (xilema), y otra que crece hacia el exterior (floema).

– Corteza externa: es la cubierta más externa del tronco. Está formada por células ya muertas. Protege al árbol de patógenos, fuego y pérdida de agua.

Estructura de un tronco leñoso. Fuente: www.biologia.edu.ar/botanica/tema18/tema18-4.htm

Esta anatomía explicaría por qué existen maderas más viejas y más nuevas, por qué se diferencian la corteza del tronco y la madera que hay en su interior, o por qué se forman los anillos de crecimiento. Ahora que ya lo sabes, podrás analizar en detalle toda la estructura del árbol la próxima vez que veas un tocón.

Fuentes:

Génova, M., Díez Herrero, A. (2022). Dendrocronología: datación de materiales, formas y eventos a través de los anillos de los árboles. Revista Cuaternario y Geomorfología. Recuperado de https://recyt.fecyt.es/index.php/CUGEO/article/view/93657

Fernández-Golfín Seco J.I. et al. (2020). La madera: conceptos clave para su identificación botánica. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Recuperado de https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/internacional-especies-madera/lamaderacuartas_baja_tcm30-536229.pdf

https://menvardelcaribe.com/novedades/partes-de-la-madera-y-sus-funciones/

https://kebbe.iefc.net/wp-content/uploads/2022/03/KEBBE-B3_Primario_3-Nuevos-abastecimientos-del-bosque_A1_ES.pdf

«Cómo entrenar a tu depredador» Serie documental de Rtve Play.

¿Sabes qué tienen en común un león, un suricato y un martín pescador? Que todos han de aprender en sus primeras etapas de vida cómo obtener sus presas. La serie documental de Rtve Play: «Cómo entrenar a tu depredador» producida por Phil Coles, nos muestra esta parte de la etología de la predación en la que diversos animales en etapa de desarrollo van adquiriendo los conocimientos y habilidades necesarias para obtener sus presas y cómo se las arreglan sus progenitores para que lleguen a valerse por si mismos.

A través de grabaciones de multitud de especies de diferentes lugares del mundo y sus crías, Andy Wisher va narrando las diferentes técnicas de aprendizaje que les llevarán a ser unos depredadores autónomos y competentes destacando el papel esencial del juego en el aprendizaje. Podemos ver cachorros de leopardo jugando a pelearse, lo que les entrena física y cognitivamente para el momento del enfrentamiento con una presa. La misma función podemos encontrar en esconderse, acecharse o escarbar y curiosear, como podréis ver hacer a unos adorables cachorros de suricatos si decidís disfrutar de sus episodios.

Imagen del documental en el que una cría de suricato acaba de atrapar un escorpión.

A lo largo de sus distintas escenas nos muestran diferentes niveles de «implicación» por parte de los correspondientes progenitores. En algunos casos, como en el del milano real, los adultos entrenan a sus vástagos activamente haciendo que capturen un cadáver de una presa en el aire, para que vayan familiarizándose con la caza en las tres dimensiones que habrán de dominar en el futuro. Llegando incluso a mostrarnos las formas de aprendizaje que desarrollan aquellos animales que no tienen cuidado parental como el galápago europeo o el sapo corredor. En esta línea, podemos observar a través de este llamativo documental la importancia del ejemplo y la imitación en el aprendizaje que nos ocupa mediante escenas como las de un cachorro que juega saltando encima de una presa previamente cazada por su madre, o tirándose ferozmente a su cuello, como si ésta siguiese con vida. De esta forma, también nos muestran un tierno pollito de chorlito anillado observando a sus parientes más mayores cómo consiguen atrapar a los saltamontes de tierra, aunque en su propio instinto esté el lanzarse a intentarlo desde sus primero días de vida. De otro lado, nos muestra el proceso de autoaprendizaje ensayo-error (también de vital importancia en este tipo de animales) de un sapo corredor para conseguir prender a su presa.

Escena del documental en el que un pollo de chorlito se prepara para intentar cazar un saltamontes de tierra.

Todas estas curiosidades y muchas más, las podréis encontrar pinchando en este enlace.

¡Esperamos que podáis disfrutar de sus bellas y curiosas imágenes tanto como nosotros!

Zamarrilla lanuda (Teucrium gnaphalodes)

Esta planta con este nombre común tan peculiar, de la que hablamos hoy, es endémica de la península ibérica. Podemos encontrarla en el Parque Regional de Sureste, en concreto, la hemos visto en la Dehesa del Carrascal de Arganda del Rey. Se trata de una planta herbácea, poco llamativa que está adaptada al monte mediterráneo, su nombre científico es Teucrium gnaphalodes.

En castellano, una zamarra es una prenda de vestir, rústica, hecha de piel con su lana o pelo, de ahí su nombre común. Muchas de las especies del género Teucrium también tienen este nombre común.

Respecto al origen de su nombre científico se cree que Teucrium se refiere a Teukros, primer rey de Troya y que, según la leyenda, habría utilizado plantas de este género con fines medicinales. El epíteto específico tiene dos partes: un término latino gnaphalium que significa lana, lanudo, nombre usado por Plinio el Viejo, más el sufijo griego eídos que significa aspecto, es decir con aspecto parecido al Gnaphalium (lanoso).

Pertenece a la familia de las Lamiáceas, de esta extensa familia botánica también son el tomillo, romero, albahaca, salvia, lavanda, menta, y un largo etcétera de plantas que hemos usado y seguimos utilizando como medicinales o de uso culinario.

Fotos: Detalle de las hojas de Zamarrilla lanuda en la Dehesa del Carrascal

Se trata de una planta herbácea, rastrera que casi no se eleva, puede medir entre 5 a 25 cm del suelo. Su hábitat son zonas de matorrales, tomillares, pinares, encinares, pastos, páramos pedregosos y bordes de camino. El sustrato donde vive es de tipo calizo, donde vive en suelos con margas, yesos o en gravas. Se encuentra entre 200 y 1500 m de altitud.

Si la observamos de cerca, se trata de una planta tomentosa, lo que le da un aspecto grisáceo. El tomento es una capa de pelos que cubre la superficie de los órganos de algunas plantas y se trata de una de las múltiples adaptaciones para sobrevivir en el bosque mediterráneo. En este ecosistema, también podemos ver plantas que tienen las hojas cubiertas de ceras, pelos o escamas reflectantes. Así consiguen que no se evapore agua en exceso y reflejan la luz solar.

Sus hojas son muy variables pueden ser triangular-oblongas, oblongo-lanceoladas u oblongo-lineares, dentadas, crenadas o lobuladas desde el tercio inferior o la mitad, fasciculadas. También son revolutas, con dimorfismo estacional, las invernales grisáceas, las primaverales verdes o amarillentas. Si nos fijamos en su inflorescencia es una cabezuela terminal, con el cáliz algodonoso-tomentoso y voluminoso. La corola puede ser de color púrpura, rosado o crema. Florece de marzo a julio.

Fotos: Detalle de Zamarrilla lanuda en la Dehesa del Carrascal

En la antigüedad en las zonas de la península donde aparece, ha tenido un uso medicinal local, siendo citada en la sierra de Albacete o en zonas de Huesca, para aliviar el sistema digestivo o mejorar el sistema circulatorio.

Os proponemos que en vuestros próximos paseos dentro del bosque mediterráneo, os fijéis y miréis con detenimiento por el suelo para ver si la reconocéis.

Fuentes:

Flora ibérica. http://www.floraiberica.es/floraiberica/texto/pdfs/12_140_01_Teucrium.pdf

Herbario virtual de Mediterráneo. https://herbarivirtual.uib.es/es/general/1570/especie/teucrium-gnaphalodes-lher

Sistema de información sobre las plantas de España. http://www.anthos.es/index.php

Plataforma interactiva de recogida y transmisión de conocimientos tradicionales relativos a plantas, animales, hongos. https://conecte.es/index.php/es/plantas/2242-teucrium-gnaphalodes/usos-tradicionales#

Wikipedia. https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12681059

Chupaleches ibérica (𝑰𝒑𝒉𝒊𝒄𝒍𝒊𝒅𝒆𝒔 𝒇𝒆𝒊𝒔𝒕𝒉𝒂𝒎𝒆𝒍𝒊𝒊)

Imagen de Iphiclides feisthamelii libando sobre una Verbena boniarensis.

Este llamativo lepidóptero con estampado de cebra es fácilmente reconocible, no sólo por el dibujo de sus alas, sino también por ser, entre las mariposas diurnas de la península ibérica, una de las de mayor envergadura. En concreto, en la foto que tomamos en la Finca de la Chimenea, se puede apreciar que le falta un trozo del ala anterior y del ala posterior izquierda. Esto puede deberse a un intento de depredación por parte de algún animal, y nos lleva a una curiosa estrategia mimética evolutiva, por la cual, el dibujo de unos ocelos en la parte posterior de sus alas, simulan ser ojos, lo que funciona como engaño ante depredadores. Éstos últimos, intentan cazar a su presa por su cabeza, pero al ver esos ocelos en la parte posterior que les confunden, se tiran a la parte opuesta del cuerpo, dando tiempo al lepidóptero en cuestión a escapar en dirección contraria al ataque. Además, esta familia de lepidópteros, llamada Papilionidae, también posee dos prolongaciones posteriores, que podrían simular dos antenas, reforzando el engaño. En las siguientes imágenes, podréis observar una chupaleches con las alas completas y en la que se aprecia el ocelo por debajo de las alas, y en el vídeo, como otra mariposa que, a pesar de la depredación, puede moverse con total soltura.

La Iphiclides feisthamelii tiene dos o tres ciclos anuales, estando más presente en forma de imago (mariposa con la metamorfosis completada) entre los meses de marzo y agosto, aunque en zonas cálidas este periodo puede ser más amplio. La chupaleches pone un huevo (normalmente bajo una hoja), del que nace una oruga que se alimenta vorazmente de hojas de plantas del género Prunus (como el endrino) hasta quedarse adherida a una rama u hoja mediante el crémaster y una faja de hilo de seda (al igual que la mariposa Papilio Machaon de su misma familia) para pupar. La crisálida puede ser verde si pupa en verano, o marrón si es para la invernada. Esta mariposa no realiza migraciones y está distribuida por el norte de África, la península ibérica y sur de Francia. A día de hoy existe un debate entre entomólogos sobre si Iphiclides feisthamelii es una especie diferente de la Iphiclides podalirius o una subespecie de esta última.

Desde el Programa de Educación Ambiental del Campillo os animamos a buscarla en vuestros jardines o zonas verdes aledañas y enviarnos vuestras fotos.

Fuentes consultadas:

https://www.madrid.org/bvirtual/BVCM050369.pdf

https://www.asociacion-zerynthia.org/

https://www.inaturalist.org/

https://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/ac84aBuscadorWar/especies/10606

https://www.invertebradosdehuesca.com/2011/07/iphiclides-feisthamelii-chupaleches.html

https://oestrymnio.blogspot.com/

https://floradegalicia.wordpress.com/2019/07/22/iphiclides-podalirius/

https://ecosdelbosque.com/familias/papilionidae

https://es.wikipedia.org/wiki/Iphiclides_feisthamelii

Grandes Documentales: Huecos de Vida

Los tórridos días o noches de verano pueden dejar «hueco» para ver un documental de naturaleza tan apasionante como este. Si no lo conoces, te lo presentamos y esperamos que te guste tanto como a nosotros.

Primero te presentamos a su director, el suizo Vincent Chabloz, cineasta de naturaleza y también tapicero, el cual te animamos a que conozcas a través de estos enlaces.

Bing Vídeos

Estrenos suites, la película sobre búhos de montaña – La Salamandre

El documental puedes encontrarlo en la plataforma oficial de Youtube.

Grandes documentales-Huecos de vida

Nos muestra la naturaleza salvaje en el corazón de los Alpes Suizos.

Gran parte de los animales salvajes utilizan el cobijo de los huecos para vivir, frente a animales que presentan otro tipo de adaptaciones porque pasan su vida al aire libre sin protegerse del mal tiempo.

Imagen del documental «Huecos de vida».

Hay especies que trabajan sin descanso para fabricar sus hogares, como los pájaros carpinteros que eligen la mejor ubicación para construir su nueva residencia, y otras especies son más oportunistas y aprovechan los huecos abandonados. Los búhos, carboneros, herrerillos, murciélagos, ardillas o abejas, siempre saben cuales son los mejores huecos.

Cuando un pájaro carpintero está trabajando y construyendo su nueva casa, sus sonidos y reclamos no pasan desapercibidos a los demás habitantes del bosque, que no perderán la ocasión de explorar este nuevo lugar. Si un espacio tiene el tamaño adecuado puede ser susceptible de ser ocupado por otro habitante.

Una buena ubicación es aquella que tiene buena orientación, está en una localización de presas abundante, tiene un tamaño adecuado, que esté a gran distancia del suelo, alejado de depredadores y que se mantenga seco a pesar de las inclemencias del tiempo.

Imagen del documental «Huecos de vida».

La vida en el bosque se activa después del invierno y todos esos habitantes escondidos van asomando y retomando sus instintos de cara a la primavera.

Todos buscan su hueco o su espacio para desarrollar el cortejo, apareamiento y crianza de los de su especie, y crecer, prepararse y acumular fuerzas para la estación siguiente y los retos que esta presentará.

Este documental te sumergirá en las actividades primaverales de buhos, urogallos, corzos, ciervos, martas, pájaros carpinteros…

Imagen del documental «Huecos de vida».

Un auténtico baño de bosque que te ayudará a conocer mejor la vida de sus habitantes.

Avión zapador (𝙍𝙞𝙥𝙖𝙧𝙞𝙖 𝙧𝙞𝙥𝙖𝙧𝙞𝙖)

La especie más pequeña de la familia Hirundinidae en la Península Ibérica, que agrupa a los aviones y las golondrinas, está presente en el Parque Regional del Sureste y se llama avión zapador. Se trata de un ave de 12 cm de longitud y 28 de envergadura, plumaje de color marrón pardo en la parte superior y blanco en el pecho con una franja marrón que lo cruza. Las hembras y los machos son casi iguales y los juveniles se parecen mucho a los adultos siendo muy difíciles de distinguir.

Con alas angulares y puntiagudas, cola ligeramente bifurcada o ahorquillada, patas cortas sin emplumar, pico muy corto y boca muy grande es de vuelo muy rápido, ligero y rectilíneo, comparado con los otros aviones y golondrinas, que hacen picados más pronunciados.

Respecto a su alimentación se trata de otro gran aliado para controlar las poblaciones de insectos ya que se alimenta de ellos en vuelo. Por tanto frecuenta embalses, zonas pantanosas, humedales con vegetación palustre, marismas o ríos, donde le resulta más fácil alimentarse.

https://commons.wikimedia.org/ Autor: Sand Martín

Normalmente en este tipo de hábitat busca lugares asociados a taludes o cortados cercanos donde pueda criar. El material elegido son taludes de arenisca o material arcilloso donde escaba un túnel con una cámara final que recubre de hierba seca o plumas, que pueden adherir con saliva. Ambos adultos participan en la realización del nido. Si la superficie es muy inestable puede que al año siguiente tengan que excavar otra vez o buscar un nuevo sitio. Pero si el material está bien pueden volver a la misma colonia y ocupar el mismo nido. Las colonias pueden estar formadas por centenares de nidos en donde cada pareja pone entre 5-7 huevos, incubados por ambos progenitores, cuyos pollos en 15 días ya pueden estar volando.

https://commons.wikimedia.org/ Autor: Sand Martyín

Al tratarse de un ave migratoria atraviesa nuestro país en su viaje desde África hasta Europa, y nos visita con el calor. Se pueden ver ejemplares a partir de marzo, aunque es más habitual entre marzo y mayo. Sin embargo, en la Península Ibérica existen poblaciones sedentarias en algunas zonas de las cuencas del Duero y del Ebro. En el Parque Regional del Sureste se pueden ver en la época estival ligados a los cursos de agua.

En el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas figura con la categoría «LESRPE», Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Comunidad de Madrid su nivel de protección es «De interés especial». Las principales amenazas a las que se enfrenta esta especie son las sequias, las excavaciones de áridos, los encauzamientos fluviales y la degradación de su hábitat en general, y el uso de plaguicidas, descendiendo así las poblaciones de las que se alimenta.

¡Ya sabes! Este verano agudiza la vista a ver si con suerte le ves y eres capaz de reconocerlos.

Fuentes:

http://www.SEO.org

http://www.animalia.bio

http://www.eBird.org

http://www.pajaricos .es

http://www.birdwatchinginspain.com

https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/especies-proteccion-especial/ce-proteccion-listado-situacion.html

Senda de las Historias del Parque Regional del Sureste

Como ya sabéis, el entorno de la Laguna del Campillo cuenta con una gran riqueza faunística, botánica, geológica, histórica y cultural, que invitan a disfrutar y aprender un poco más de cada uno de sus rincones. Por ello, desde hace poco más de un año, venimos realizando una nueva senda que discurre entre los Cortados de Rivas, el Puente de Arganda y la Laguna del Campillo, y que ya se ha convertido en una de nuestras actividades recurrentes en cada programación trimestral de actividades.

La senda comienza y termina en el aparcamiento del Polideportivo del Sureste, realizando así un recorrido circular de unos 3 kilómetros de distancia, que pueden completarse, paradas incluidas, en aproximadamente 2 horas.

Comenzamos desde el aparcamiento del Polideportivo del Parque del Sureste en dirección a los cortados de Rivas, donde el camino se bifurca. Elegimos el camino de la izquierda, que comienza a ascender de forma suave hasta llegar a una enorme roca caliza, en la que obtenemos una de las mejores panorámicas de la senda en dirección sur.

Vista de la Laguna del Campillo y de la fábrica del Pacadar desde los cortados yesíferos.

Como puede que ya sepáis, los cortados que pisamos se formaron durante la época geológica del Mioceno, hace aproximadamente 15 millones de años, cuando todo el sureste de la Comunidad de Madrid estaba cubierto por un mar interior. Estos cortados yesíferos son uno de los cinco ecosistemas presentes en el Parque Regional del Sureste. También cabe destacar en este punto la fábrica de Pacadar (dedicada a la fabricación de vigas de cemento armado pretensado), que lleva instalada desde 1945, antes del origen de la propia laguna y de la declaración del Parque Regional del Sureste en 1994. Mirando al norte podemos observar el municipio de Rivas Vaciamadrid, con un pasado histórico que también cabe destacar. Desde su origen carpetano, hasta ser uno de los municipios con mayor crecimiento demográfico de las últimas décadas.

Seguimos nuestra senda volviendo por el mismo recorrido junto a los cortados, pero esta vez bajamos por el camino hasta llegar al apeadero del Tren de Arganda, junto a las vías del tren. Seguro que habéis escuchado la frase: «El Tren de Arganda…que pita más que anda». Pues bien, estas vías forman parte del antiguo trazado que seguía el Ferrocarril de Tajuña, inaugurado en 1886 y que décadas después dejó de usarse. Pero a principios del siglo XX se reinauguró, esta vez con fines turísticos, el Tren de Arganda, reaprovechando parte del trazado de las vías. Realiza un recorrido de unos 2,7 kilómetros entre la Poveda (Arganda del Rey) y la Laguna del Campillo, que sin duda merece una visita.

Apeadero de la Laguna del campillo y Tren turístico de Arganda.

Continuamos nuestro camino bajando por debajo del túnel de la línea 9 de metro, hasta llegar al Puente de Arganda. El Puente, de hierro y construido en 1910, sustituyó a los numerosos puentes de madera que venían cayéndose por las continuas crecidas del río Jarama. Formaba parte del trazado de la antigua carretera N-3, que conectó Madrid con Valencia, hasta la creación de la actual A-3 y su puente de hormigón. El Puente de Arganda fue protagonista en la Guerra Civil española, siendo objetivo de bombardeos debido a su posición estratégica en la famosa Batalla del Jarama, que se produjo en la zona en febrero de 1937. Caminando un poco por el Puente también podemos observar el Río Jarama bajo nuestros pies y el bosque de ribera que crece a su alrededor, otro de los ecosistemas presentes en el Parque Regional del Sureste.

Puente de Arganda y vista del río Jarama.

Volvemos por el mismo camino, pero esta vez tomamos un atajo hacia la derecha, por el que pasamos debajo del otro túnel de la línea 9 de metro. Al salir, nos encontramos con otra de las mejores panorámicas de la senda, con la Laguna del Campillo y los cortados de Rivas al fondo. La laguna debe su formación a la extracción de áridos ocurrida en las décadas de los 60 y 70, debido a la gran demanda de materiales de construcción que existía. Las maquinas alcanzaron el nivel freático, próximo a la superficie, y tras su abandono en la década de los 80, el agua fue emergiendo desde el acuífero. Posteriormente llegarían las labores de restauración y las figuras de protección en un entorno que pasó de gravera, a ecosistema de alto valor ecológico. La mayoría de humedales del Parque Regional del Sureste tienen también un origen artificial, y suponen otro de los ecosistemas presentes en el mismo.

Vista de la Laguna del Campillo y los cortados de Rivas al fondo.

En este punto del camino, que antiguamente continuaba sin pérdida hasta el Centro de Educación Ambiental El Campillo, nos damos ya la vuelta debido a la rotura actual del mismo. Como sabéis, las lluvias e inundaciones de 2025 provocaron la crecida y rotura del Río Jarama, y la creación de nuevos cauces de entrada y salida de agua a la laguna. Por ello, también hay que tener en cuenta que este último tramo de la senda no siempre es accesible debido a las crecidas del río.

El camino de vuelta regresa esta vez por el otro lado de las vías del metro, hasta subir nuevamente al aparcamiento del Polideportivo del Sureste. Como veis, una senda con mucha historia, curiosidades y anécdotas que os invitamos a conocer en los próximos meses.

Recorrido de la senda.

Para saber más:

El origen de los cortados

Los cortados yesíferos

La historia de Rivas Vaciamadrid

Yacimiento carpetano de Miralrío

El Tren turístico de Arganda

El Ferrocarril de Tajuña

El Puente de Arganda

La Batalla del Jarama

El bosque de ribera

El origen de la laguna

Los humedales

Los anillos de crecimiento: la dendrocronología

Seguramente en más de una ocasión, paseando por cualquier bosque, te habrás encontrado con el tocón de un árbol cortado, y te habrás parado a examinar sus anillos de crecimiento. Contando los anillos, podemos determinar la edad de un árbol. Pero tenemos que saber que los anillos de crecimiento pueden aportarnos mucha más información, y que debemos tener en cuenta los diferentes aspectos que estudia la dendrocronología.

La dendrocronología es la ciencia que se encarga del estudio de los anillos de crecimiento en especies arbóreas y arbustivas leñosas. La información puede ser obtenida a través de los tocones de árboles cortados, pero lo que se realiza principalmente en estudios son métodos de extracción de muestras de madera, a través de herramientas como la barrena de Pressler. Esta herramienta permite obtener una pequeña porción de madera de forma tubular para estudiar, sin dañar el resto de la estructura leñosa.

Barrena de Pressler y tocón de árbol. Imagen tomada en el Real Jardín Botánico Juan Carlos I.

Por lo general, cada anillo representa un año de crecimiento del tronco. La edad se puede calcular contando los anillos desde el centro del tronco hasta la corteza, lo que proporciona una datación anual bastante acertada.

Cada anillo presenta un color claro y un color oscuro. El color claro corresponde a la época de mayor crecimiento del tronco (la primavera y el inicio del verano), debido a una mayor disponibilidad de agua y nutrientes. El color oscuro corresponde a la época de menor crecimiento del tronco (el verano y el inicio del otoño) debido a la menor disponibilidad de ambos.

También hay que tener en cuenta el grosor de los mismos. Los anillos más anchos reflejan condiciones climáticas favorables, como épocas lluviosas. En cambio, los anillos más estrechos reflejan condiciones desfavorables de estrés hídrico como sequías. Igualmente, se pueden descubrir cicatrices o marcas, que pueden representar eventos como un incendio u otra catástrofe en el pasado.

Ejemplo de información que pueden aportarnos los anillos de crecimiento.
Fuente: https://www.orosaaventura.com/sabes-que-es-la-dendrocronologia/

Los anillos también pueden darnos no sólo información histórica, sino también geográfica. Los árboles suelen formar anillos más anchos por el lado en que reciben mayor radiación solar. En el hemisferio norte, reciben más luz por el sur, por lo que se formarán anillos más anchos orientados al sur, y más estrechos orientados al norte. En el hemisferio sur, este patrón se invierte. Esto puede servirnos incluso para orientarnos en el bosque si no tenemos otra forma de hacerlo.

Por último, también hay que recordar que estos anillos son visibles en regiones de climas con estaciones marcadas, como la nuestra. En áreas con climas constantes, como cerca del Ecuador, pueden no formarse ni visualizarse claramente debido a la ausencia de estacionalidad, y por lo tanto no aportarnos ninguna información. Igualmente, los anillos también serán visibles en áreas que no muestren estacionalidad respecto a la temperatura, pero sí respecto a las precipitaciones.

Tocones de árboles de diferentes especies, presentes en el Real Jardín Botánico Juan Carlos I.

Fuentes:

Génova, M., Díez Herrero, A. (2022). Dendrocronología: datación de materiales, formas y eventos a través de los anillos de los árboles. Revista Cuaternario y Geomorfología. Recuperado de https://recyt.fecyt.es/index.php/CUGEO/article/view/93657

https://www.orosaaventura.com/sabes-que-es-la-dendrocronologia/

https://geolodiaavila.com/2019/12/17/dendrocronologia-contando-anillos/

https://ecologiaverde.elperiodico.com/dendrocronologia-que-es-en-que-consiste-y-para-que-sirve-esta-ciencia-7441.html

https://kebbe.iefc.net/wp-content/uploads/2022/03/KEBBE-B3_Primario_3-Nuevos-abastecimientos-del-bosque_A1_ES.pdf