Entre los insectos que habitan el Parque Regional del Sureste, hay uno llamativo vestido de lunares que nos encontramos en el ecosistema de cortados y en muchas otras regiones normediterráneas (ésta en concreto la podemos encontrar en la Península Ibérica, Francia e islas Córcega y Cerdeña, Mónaco e Italia): la gitanilla real. Su nombre científico es Zygaena sarpedony es una curiosa especie de lepidóptero, en este caso, de polilla.
Gitanilla real en los cortados yesíferos del Parque Regional del Sureste.
El género de las Zygaenas, ha despertado interés entre los entomólogos, probablemente por sus hábitos diurnos y vivos colores que alertan a sus posibles depredadores acerca de su toxicidad. Entre los compuestos tóxicos que integran, poseen una neurotoxina que daña el tejido del cerebro, médula y nervios periféricos. La etimología de Zygaena proviene del griego y fue creado por Fabricius: zugon significa yugo, y ainos significa terrible, espantoso. El término hace referencia a la forma de sus antenas terminadas en un engrosamiento, que recuerda a la cabeza del tiburón martillo.
Además de esta peculiaridad, que caracteriza a este género, las alas de la gitanilla miden unos 12 mm de longitud y tienen unos puntos rojos en el ala anterior sobre un fondo negro traslúcido y el ala posterior es de color rojo oscuro. Su cabeza, tórax y abdomen son peludos, y en éste último presenta un anillo abdominal (en uno o dos segmentos) que no llega a cubrir la zona ventral.
Sus huevos son amarillo pálido y sus larvas azul verdoso, con la parte dorsal rojo pálido carmesí, con una estrecha línea de puntos amarillos. En la zona delantera lateral tiene puntos negros y pequeños con una banda grisácea. Si encontráis su oruga, podéis compartir vuestras fotos con nuestros lectores.
Esta polilla la podemos encontrar en su forma de imago (adulto) entre los meses de mayo y agosto y se alimentan de un tipo de cardos pertenecientes al género Eryngium, en la fotografía anterior podemos verla sobre una especie de este género, el cardo corredor (Eryngium campestre), presente en el ecosistema de cortados de nuestro espacio natural. Además en el vídeo que os dejamos a continuación podréis verla alimentarse de otra planta del mismo ecosistema, el marrubio (Marrubium vulgare), muy apreciada en medicina natural por sus potentes efectos terapéuticos en los sistemas respiratorio y digestivo.
Y con esta peculiar imagen primaveral de la fauna artrópoda del sureste madrileño nos despedimos hasta la siguiente entrada, esperamos que haya sido de vuestro agrado y recordad que podéis compartir con nosotros vuestros encuentros con tan elegante lepidóptero.
En una serie de entradas de nuestro blog, nos acercaremos al mundo del canto de las aves. Muchas veces escuchamos a las aves, no llegamos a verlas y gracias a su canto conseguimos saber de qué especie se trata. Es una herramienta muy útil cuando vamos a hacer algún avistamiento y tenemos dudas sobre cuál es.
Las aves son capaces de emitir una gran cantidad de sonidos que utilizan para comunicarse en varias situaciones diferentes:
como voz de alarma
para el cortejo
para marcar el territorio
para comunicarse con los pollos
para mantener el contacto entre los individuos del grupo
en las migraciones, cuando algunas especies vuelan de noche y sólo pueden comunicarse por el canto.
Los sonidos vocales que emiten pueden clasificarse en dos grupos: el canto y los reclamos. El canto son los sonidos más largos y complejos y están asociados al cortejo y apareamiento como es el de mirlos y ruiseñores. En esta última especie, el macho no cesa de cantar con un canto muy elaborado y musical tanto de día como de noche, para atraer a las hembras.
También pueden incluirse los sonidos tipo trino como el del chochín, por ejemplo, que tiene un sonido muy potente para su pequeño tamaño. Existen muchas palabras en nuestro vocabulario para describir la musicalidad del sonido que escuchamos al escuchar a las aves, como si de un instrumento musical se tratara, como el de las oropéndolas que se consideran aflautados (cómo podemos escuchar más abajo).
Los sonidos cortos como el reclamo, gorjeos, graznidos los emiten como alarma, para marcar el territorio o para mantenerse juntos. Ejemplo de este tipo serían las urracas o los arrendajos que dan la voz de aviso. Los gorjeos son los sonidos que hace por ejemplo la golondrina y el graznido en el caso de patos y ánades.
En el ordenPasseriformes (familia de los gorriones, jilgueros, mirlos, oropéndolas…etc.) el canto de las aves está más desarrollado. Normalmente, los machos emiten más cantos que las hembras y suelen ser emitidos desde sitios elevados aunque algunas especies pueden hacerlo en vuelo. Es tan importante en la biología de las aves que la calidad y la variedad de cantos puede ser un buen indicador del estado físico y de salud. Algunos machos lo utilizan para mantener su territorio y demostrar superioridad. Y en el caso de los pollos, van aprendiendo y ensayando a través de unas vocalizaciones hasta que consiguen hacerlo como los adultos.
Mirlo común(Turdus merula)Fuente: El canto del mirlo. Carlos de Hita
¿Cómo cantan?
Para poder cantar las aves han evolucionado y tienen un órgano vocal llamado siringe. Se trata de una estructura ósea en el extremo de la tráquea. Este órgano junto con unos sacos aéreos hacen resonar las vibraciones por donde circula el aire, donde no existen cuerdas vocales como en los mamíferos. De esa forma, el ave es capaz de controlar el tono a través de las distintas tensiones y la fuerza con la que exhala. Algunas especies, pueden controlar ambos lados de la tráquea independientemente, de esta manera y llegar a producir dos notas a la vez.
Para comprender mejor la estructura de la siringe, en este vídeo se puede ver una simulación de cómo funciona por dentro. (En inglés con subtítulos en español)
Fuente: Canal de Youtube EXPLANATION-AVENUE – 3D Animations by Oliver Ende
En la actualidad para aprender a reconocer los diferentes cantos existen varias aplicaciones que nos ayudan a afinar el oído y coger práctica en el campo. En próximas entradas hablaremos sobre estas aplicaciones móviles, los sonogramas y más recomendaciones. ¡No te la pierdas!
El pasado 11 de abril, se celebró la IV Feria de Arco Verde, en esta ocasión organizada por el CEA Guadarrama Río de Arena, en Arroyomolinos. Arco Verde es un proyecto de la Comunidad de Madrid que acerca la naturaleza a la ciudadanía conectando 25 municipios con los 3 Parques Regionales (Cuenca Alta del Manzanares, curso medio del río Guadarrama y Parque Regional del Sureste), centros de educación ambiental y otros espacios naturales de interés, como la Red de Parques Periurbanos, los Montes de Utilidad Pública, o las áreas forestales de alto valor ambiental.
A esta edición de la feria acudimos los centros de Caserío de Henares, Arboreto Luis Ceballos, Bosque Sur y Polvoranca y nuestro programa, cada uno con una actividad diferente. Se realizó en la Plaza de España, junto al centro de nuestras compañeras de Guadarrama Río de Arena, edificio que fue las antiguas escuelas de Arroyomolinos.
Los anfitriones realizaron una actividad sobre el sondeo nacional del gato montés (Felis silvestris) donde ellos han participado. Esta charla tuvo mucho éxito entre pequeños y mayores. Para divulgar sobre la especie y dar a conocer las amenazas a las que se enfrenta, colocaron paneles divulgativos mientras explicaban la información sobre el hábitat, alimentación, hábitos reproductivos y cual es su estado de conservación en España (si te interesan estos paneles los puedes ver en su web.) También nos contaron cómo poder diferenciarlo, por si tenemos la suerte de ver este felino tan esquivo, de un gato doméstico y nos mostraron las imágenes de toda la fauna que han podido identificar con el uso de las cámaras de fototrampeo.
El resto de actividades fueron de temas muy diversos, lo que hizo que los participantes que se acercaron a la plaza pudieran aprender de temas variados. Desde realizar tu propia guía de árboles para conocer la flora (Arboreto Luis Ceballos), a conocer los anfibios con Bosque Sur con quien podían ver algunas réplicas de los diferentes sapos y salamandras.
Sobre las especies exóticas invasoras más comunes en nuestra zona era el taller de Caserío de Henares y además, regalaban una plantita de coscoja a los interesados; y hasta se organizó un taller de reparación de bicis, para aprender a reparar las averías más comunes (Polvoranca).
En nuestro caso, participamos con un taller en el que descubrir los diferentes ecosistemas y las aves que viven en el Parque Regional de Sureste. ¿Dónde podemos ver a las avutardas, las abubillas o el martín pescador? ¿Vivirán en el bosque, la estepa o en los humedales?
A nuestro stand, se acercaron muchas familias que participaron en nuestro taller. Empezamos hablando sobre las características comunes de las aves de cada ecosistema, cómo poder diferenciarlas y algunas curiosidades de las aves que seleccionamos. Después, realizaron un juego colocando las aves en su ecosistema. Para terminar, les entregamos una mini guía y así recordar las aves de las que habíamos hablado.
La feria tuvo mucho interés en el municipio y la propuesta de este tipo de actividades ambientales para todos los públicos ¡Esperamos veros en la próxima!
El jilguero ha sido elegida como ave del año 2026, siendo las otras candidatas la alondra común y el cormorán moñudo.
Es un ave muy común que se encuentra por toda España. En invierno, vienen jilgueros de otras zonas europeas y se unen a la población sedentaria. Suelen agruparse en bandos, mezclándose cuando van en busca de alimento con otros fringílidos (familia a la que pertenece), como verdecillos, verderones y pardillos.
Jilguero (Carduelis carduelis)
El origen de su nombre es silguero, del latín sily̆bum, y este del griego sílybon ‘cardo’, que hace referencia a su capacidad y adaptación para alimentarse de las semillas de cardo (Sylibum). También es conocido como cardelina o golorito.
¿Cómo identificarla?
Son fáciles de distinguir por los colores de su plumaje. En la cabeza tienen una careta roja con manchas blancas y negras. El pico tiene una base ancha, es largo y acabado en una fina punta. Su cola es negra, con el obispillo y el extremo distal blanco. El macho y la hembra no tienen prácticamente diferencias, aunque los machos pueden tener la careta roja más ancha y los hombros más negros. Para reconocerlos en vuelo se diferencian bien las dos bandas en las alas de color amarillo.
Jilguero posado en unas ramas. Autor: Óscar Rioja
Canto
El macho en celo tiene un variado canto, que combina gorjeos muy diversos. En vuelo emite tintineos cortos, que se entremezclan con gorjeos cortos. Desde tiempos antiguos se ha criado en cautividad por su alegre canto y trinos que son parecidos a los de los canarios. Debido a esto, es capturado como ave de jaula, práctica que es ilegal.
Es abundante en zonas de cultivos, olivares, dehesas , sotos, bosques abiertos, prados, incluso en pinares de carrasco y piñonero. También se encuentra en pueblos y ciudades.
Bando de jilgueros en un arbusto. Autor. Óscar Rioja
Alimentación
Su alimentación es granívora, es especialista en extraer semillas de los cardos y de otras plantas de la familia de las compuestas que se caracterizan, sobre todo, por la presencia de espinas en las hojas o en el tallo y las brácteas de la inflorescencia. También se alimenta de las yemas florales.
Una imagen muy común del jilguero es la pose que adopta cuando saca las semillas. Se coloca sobre las plantas y va seleccionando las que ya han madurado. En este vídeo podemos ver su gran habilidad para comer entre los cardos.
Autor del vídeo: Juan Luis Redajo
Reproducción
Su nido se encuentra en ramas altas de árboles o arbustos y está formado por el vilano (pelos o filamentos que tiene el fruto de muchas plantas compuestas y le sirve para ser transportado por el aire) de herbáceas, lana de oveja y otras fibras vegetales y animales. El macho y la hembra construyen el nido y después el macho se encarga de alimentarla durante la incubación. Normalmente crían dos veces al año.
Los pollos a las dos semanas ya vuelan y piden alimento a los padres durante una semana más, y pronto se independizan. A finales de verano se reagrupan en bandos muy numerosos.
Situación de la especie
Las amenazas a las que se enfrenta son debidas a su vistosa coloración y canto ya que, es cazada en trampas, con miles de ejemplares muertos y enjaulados cada año. Esta práctica es ilegal ya que es una especie protegida no cinegética y su captura está prohibida. La única forma legal de tener jilgueros es mediante la cría en cautividad, procedentes de criadores federados. También sufre las alteraciones de su hábitat por el uso de herbicidas y plaguicidas en los campos de cultivo y olivares.
Y para terminar, compartimos con vosotros como curiosidad, este pieza de Antonio Vivaldi donde la flauta imita y se inspira en el canto de los jilgueros.
Cuerpo peludo, larga cola, piñas roídas y acrobacias forestales…¿te suena? Hoy os traemos a uno de nuestros habitantes favoritos que podemos encontrar la Dehesa del Carrascal: la ardilla roja (Sciurus vulgaris). Este mamífero roedoresciuromorfo es una de las ardillas más presentes por los bosques de Europa, y está emparentado con especies como los lirones o las marmotas.
Ardilla roja (Sciurus vulgaris).
Tiene un tamaño entre 17 y 20 cm, con una larga cola que mide entre 15 y 25 cm. Su pelaje presenta tonos rojizos o pardos en el dorso, y tonos más blanquecinos en la parte del pecho y abdomen. No tiene dimorfismo sexual, por lo que apenas se pueden diferenciar el macho y la hembra. Cuenta con 4 dedos en las patas anteriores y 5 en las posteriores, con marcadas uñas que facilitan su estilo de vida arbóreo y acróbata.
Huellas de ardilla roja. Fuente: Huellas de animales. Introducción a las especies ibéricas, baleares y canarias – 23ª EDICIÓN
Tiene una dieta omnívora, aunque la base de su alimentación son las semillas de las piñas de los pinos. También consume otros frutos como bellotas, nueces y avellanas, e incluso pequeños invertebrados como insectos y caracoles.
A menudo acumula frutos formando despensas de alimento, que reparte por todo el territorio escondidas en troncos de árboles o debajo del suelo. Eso sí… ¡puede crear tantas que a veces se olvida de dónde están! Esto también contribuye a la dispersión de semillas, y por lo tanto, a la regeneración del bosque.
Además de sus huellas, otra forma divertida de intuir la presencia de la ardilla en un territorio es a través de las piñas roídas que quedan en el suelo. Para identificar la piña comida por la ardilla, basta con observar si está totalmente pelada salvo en los extremos: justo donde colocan sus manitas para sujetarla y darle vueltas, al igual que nosotros al comer mazorcas de maíz. Otro detalle que puedes observar es si quedan pequeños filamentos en la piña, debido a que las ardillas tienen los dientes más grandes y separados que otros roedores más pequeños.
Piña roída por una ardilla roja.
A nivel global, la ardilla roja se distribuye por todo el continente europeo y por el norte de Asia. En la Península Ibérica aparece en la práctica totalidad del territorio, a excepción del suroeste.
Se trata de una especie forestal, ya que habita bosques tanto de frondosas como de coníferas. En nuestra región mediterránea suele habitar en pinares, que pueden estar asociados a otras especies vegetales autóctonas. También prefiere altitudes bajas, aunque puede llegar a aparecer hasta los 2.000 metros de altitud. En ocasiones puede encontrarse en zonas próximas a las ciudades.
Ardilla roja trepando por uno de los pinos de la Dehesa del Carrascal.
Lar ardillas suelen ser solitarias y diurnas, y a diferencia de otros mamíferos en invierno, no hibernan. Para vivir, construyen nidos esféricosy voluminosos a gran altura en las copas de los árboles, que cubren con ramitas, musgo o acículas de pino. Su período reproductivo se extiende desde enero hasta agosto, por lo que las hembras pueden tener un par de camadas por año. La gestación dura unos 40 días aproximadamente.
Y para terminar, os dejamos este pequeño vídeo de nuestra querida amiga, en el citado entorno de la Dehesa del Carrascal, uno de los lugares del Parque Regional del Sureste donde puedes encontrarla.
Ardilla roja en la Dehesa del Carrascal
Fuentes:
Hernández V. J. (2025) Huellas de animales. Introducción a las especies ibéricas, baleares y canarias – 23ª EDICIÓN
La resiliencia, según la RAE, se define como «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos», es decir, la habilidad de amoldarse al cambio. ¿Y qué es el cambio climático sino uno de los mayores agentes perturbadores para los seres vivos?
Las mariposas son un excelente ejemplo de resiliencia frente al cambio climático. Su gran sensibilidad a las variaciones ambientales y su rápida capacidad de respuesta les permiten adaptarse y sobrevivir en un mundo marcado por transformaciones constantes.
La primera estrategia de resiliencia que han utilizado las mariposas es adelantar o retrasar su periodo de vuelo: artículos recientes han demostrado que las especies más exigentes son las que más han visto mermadas sus poblaciones. Sin embargo, las mariposas que adelantan o retrasan su aparición en función de la temperatura se sincronizan mejor con las plantas de las que dependen y, por tanto, sus poblaciones se ven menos afectadas.
Segunda estrategia: cambio en la coloración de las alas. Al igual que nosotros nos vestimos de diferentes colores en una época del año y en otra época, las mariposas siguen esa misma estrategia. En lugares donde las temperaturas son más altas, estos insectos están optando por coloraciones más claras para reflejar la luz del sol, evitando así el sobrecalentamiento. Por el contrario, en lugares donde las temperaturas son menores, destacan colores más oscuros para absorber más calor. Esta forma de termorregulación evolutiva les permite aumentar sus posibilidades de supervivencia.
Las alas de las mariposas no solo se ven afectadas por el cambio de coloración para afrontar esta época de cambios; también pueden cambiar la forma y el tamaño de sus alas. Para reducir la absorción de calor y tener maniobras más rápidas, en regiones más cálidas las mariposas «han decidido» reducir el tamaño de sus alas; pero esto tiene un riesgo, y es que también puede verse limitada su capacidad de dispersión, lo que fortalece la dependencia en hábitats muy localizados y vulnerables a la pérdida de recursos. Este patrón no es una verdad universal, ya que investigaciones más detalladas en especies de montaña revelan respuestas diferentes, como en el caso de Colias meadii, que mostró un aumento en el tamaño de sus alas y en la pigmentación a pesar del calentamiento, lo que indica que estas adaptaciones morfológicas también dependen de la ecología de cada especie.
Colias meadii. Fuente: iNaturalist Ecuador
Recientes estudios afirman que las mariposas se están moviendo a latitudes más altas donde anteriormente no podían estar por ser demasiado frías, pero, debido al cambio climático esas temperaturas son menos extremas y la presencia de mariposas en países del norte de Europa se ha visto incrementada. Es cierto que las especies de mariposas que han llevado a cabo esta estrategia son especies más generalistas, es decir, son menos «pitiminí» a la hora de elegir dónde vivir.
Aún queda mucho por entender en este tema, sobre todo una mejor comprensión de cómo interactúan el cambio climático con las transformaciones del territorio; además, los cambios en las poblaciones de mariposas pueden tener efectos en cascada en los ecosistemas, influyendo en la polinización, las cadenas tróficas y servicios esenciales como la producción de alimentos, la salud de los bosques y el bienestar humano.
Aunque todas estas estrategias son útiles para la resiliencia de las mariposas, cabe destacar que las respuestas no son uniformes. No todas las especies se adaptan, es decir, algunas no logran ajustar su fenología, otras no disponen de hábitats adecuados o refugios térmicos. Además, no siempre está claro si estas adaptaciones son evolutivas (heredables) o simplemente son una respuesta individual al ambiente.
En definitiva, las mariposas, a pesar de su aparente fragilidad, están demostrando una notable capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones ambientales mediante cambios morfológicos, fisiológicos y de comportamiento. Sin embargo, estas adaptaciones no garantizan su supervivencia futura. La conservación de sus hábitats y la mitigación del cambio climático siguen siendo aspectos clave para asegurar la permanencia de los lepidópteros.
Fuentes:
Buckley, L. B., Ehrenberger, J. C., & Angilletta Jr., M. J. (2015). Thermoregulatory traits follow a complex geographical pattern in alpine butterflies. Climate Change Responses, 2(1), 6. https://doi.org/10.1186/s40665-016-0028-x
Gutiérrez, D., Wilson, R. J., Gutiérrez, J., & Monserrat, V. J. (2013). Butterflies move to higher altitudes as temperatures rise. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(37), 14773–14778. https://doi.org/10.1073/pnas.1308931110
Hasegawa, M., & Yahara, T. (2021). Thermal melanism in butterflies: Climate-driven changes in wing coloration patterns. Nature Communications, 12, 3451. https://doi.org/10.1038/s41467-021-23731-5
Kerr, J. T., et al. (2015). Climate change impacts on bumblebees and butterflies: Range contractions and poleward shifts. Science, 349, 177–180.
Kőrösi, Á., et al. (2023). Long-term phenological shifts in butterfly species from Transylvania. Insects, 16(10), 1071.
Mingarro, M., Cancela, J. P., Burón-Ugarte, A., García-Barros, E., Munguira, M. L., Romo, H., & Wilson, R. J. (2021). Butterfly communities track climatic variation over space but not time in the Iberian Peninsula. Insect Conservation and Diversity, 14(5), 647–660. https://doi.org/10.1111/icad.12498
Parmesan, C. (2006). Ecological and evolutionary responses to recent climate change. Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics, 37, 637–669.
Zeuss, D., Brunzel, S., & Brandl, R. (2014). Environmental drivers of assemblage patterns in European butterflies and dragonflies: The role of temperature and solar radiation. Nature Communications, 5, 4754. https://doi.org/10.1038/ncomms5874
Hoy hablamos de una de las rapaces nocturnas más frecuentes en Europa, el cárabo común (Strix aluco). Esta especie tiene una gran adaptabilidad para alimentarse y buscar refugio, y parece que no se ve afectado por los cambios en los ecosistemas donde habita, ya que desde hace años sus poblaciones se mantienen estables.
Cárabo saliendo del nido en un agujero de un plátano de sombra, en un parque de la ciudad de Madrid.
Las características para identificarle son su aspecto rechoncho si está posado, su cabeza grande con globosos ojos negros, y que no tiene penachos (“orejas”), lo que se diferencia por ejemplo de otros búhos, como el búho real o el autillo. El plumaje es muy variable en colores, ya que hay ejemplares que pueden ser mas grisáceos, marrones o rojizos, lo que le permite mimetizarse muy bien, ya que imita la corteza de los árboles. Sus alas son cortas y anchas y su vuelo es silencioso como el de todas las rapaces nocturnas.
Es una especie forestal que se encuentra distribuida por todo el territorio peninsular pero no se encuentra en Canarias y Baleares. Es común en regiones arboladas del norte, siendo más escasa su presencia en llanuras y ambientes más áridos. Aunque como hemos comentado, su gran capacidad de adaptación le permite vivir en bosques de ribera, dehesas y parques urbanos, donde busca árboles grandes y maduros, incluso puede anidar en taludes, cortados, en edificaciones o ruinas. Por lo que la podemos encontrar en el Parque Regional de Sureste.
¿Encuentras al cárabo en la foto?
Si hablamos de su alimentación, se trata de un depredador generalista y poco exigente. Caza las presas que están más accesibles según la zona y la época del año. Sin embargo, su alimentación de mayor preferencia son ratones, ratas, lirones, topillos aunque puede comer conejos, aves, anfibios, reptiles e invertebrados.
Cámara de una caja nido de cárabo común de SEO BirdLife.
Sucelo comienza en diciembre o enero y las puestas de entre dos a cinco huevos, suelen realizarlas a partir de febrero. La hembra es la que elige el lugar y prepara el nido para después incubarlos. Los nidos suelen estar en algún agujero siendo los más habituales en árboles viejos. Después de unos 28-30 días, nacen los pollos, que tras unas semanas ya empiezan a moverse en el nido. Cuando tienen un poco más de un mes, empiezan a practicar sus primeros vuelos. La familia sigue conviviendo hasta que los jóvenes se dispersan normalmente al final de verano.
Y por último, una forma inconfundible de identificarlo es a través del canto que consiste en un ulular con sonidos largos y cortos alternados como lastimeros, siendo el típico sonido utilizado en películas de terror.
¿Alguna vez has visto algo y, por su apariencia, jurarías que es una cosa… pero resulta ser otra completamente distinta? Eso mismo ocurre con el llamado escarabajo-avispa: un auténtico trampantojo de la naturaleza que con su aspecto te hace creer que es una avispa cuando en realidad es un escarabajo.
Este escarabajo pertenece a la familia Cerambycidae, con una gama y diseño cromático similar al de las avispa nos advierte de que es peligroso, aunque es completamente inofensivo. Esta estrategia se denomina «mimetismo batesiano», es decir, los posibles depredadores no les atacan porque piensan que son una abeja o avispa. Aunque no es peligroso, posee un mecanismo de defensa: dejarse caer al suelo y huir rápidamente y, otras veces, salir volando imitando el sonido de una avispa estableciendo así una advertencia para su posible depredador.
Este singular escarabajo es un endemismo de la península ibérica, presente principalmente en las zonas del centro y sur de la península. En la Comunidad de Madrid, donde fue descrito por primera vez, se encuentra sobre todo en el Parque Regional del Sureste.
Localizarlo no es tarea sencilla: requiere hábitats muy específicos y con mínima alteración humana. Por ello, su presencia en un municipio se considera un indicador de “buena salud ecológica”, es decir, es un bioindicador. Estos hábitats dependen fundamentalmente de la existencia de su planta nutricia, Lavatera triloba. Las larvas del cerambícido se alimentan de los tallos leñosos de esta planta, mientras que los adultos visitan sus flores para alimentarse, aparearse y reproducirse.
Como se menciona en nuestra entrada del blog de la Lavatera triloba, esta planta vive en «medios antropizados como caminos, terrenos baldíos, removidos o herbazales nitrófilos». ¿Es entonces una contradicción con lo que necesita el escarabajo-avispa para vivir? Lo cierto es que no. Este escarabajo lo que necesita es que exista la planta y que haya una continuidad en su ciclo (sin siegas constantes, sin maquinaria, sin desbroces) y que el entorno no sea alterado durante el tiempo en que sus larvas se desarrollan dentro de los tallos. En muchos lugares antropizados se desbroza con maquinaria, se aplasta el suelo, se limpia con herbicidas… la vegetación cambia constantemente, es por eso que el escarabajo solo prosperará en zonas humanizadas en las que las perturbaciones sean bajas.
La presencia de este insecto señala que hay vegetación relativamente natural y poca degradación, que los suelos son adecuados para el crecimiento de la malva triloba y que no hay demasiada presión humana. Aunque en la Comunidad de Madrid está descrito recientemente y no tiene un grado de protección directo (más allá de la protección indirecta del Parque Regional del Sureste), en Extremadura sí se encuentra catalogado con la categoría de «Vulnerable».
A la izquierda: larva de Neoplagionotus marcae. Fuente: Insectos del mes – Comunidad de Madrid (2021) A la derecha: Neoplagionotus marcae en Lavatera triloba. Fuente: Coleópteros de la Comunidad de Madrid (Ayto. de Aranjuez).
Actualmente, el escarabajo-avispa, se enfrenta a diversas amenazas que ponen en riesgo sus poblaciones. La pérdida y fragmentación de su hábitat, principalmente por la desaparición de su planta nutricia, debido a la urbanización y obras de construcción, es uno de los mayores peligros a los que se enfrenta; haciendo que se reduzca así, la posibilidad de desarrollo de las larvas de este cerambícido. A esto se suma la gestión forestal que elimina la madera muerta, siendo esta necesaria para el desarrollo de su ciclo vital. Además de la presión humana directa, como corta de plantas y alteración de sus microhábitats, completa el conjunto de factores que hacen que la conservación de este endemismo ibérico sea especialmente delicada.
En definitiva, este pequeño trampantojo de la naturaleza es un excelente indicador ecológico que nos revela la buena calidad del ecosistema. Por ello, resulta esencial conservar estos espacios, evitar la pérdida de su planta nutricia y proteger así un elemento único de nuestro patrimonio natural.
-Benito, P., et al. (2022). Stand structure and species composition drive aboveground biomass in Mediterranean secondary forests. Forests, 13(11), 1929. https://doi.org/10.3390/f13111929
Ubicada en el corredor del Henares, y cerca de la frontera entre las comunidades de Madrid y Castilla La Mancha, se localiza la Reserva Ornitológica de Azuqueca de Henares. Este espacio natural, de unas 10 hectáreas de superficie, consta de 4 lagunas interconectadas que ocupan 6 de las hectáreas totales.
La Reserva Ornitológica de Azuqueca de Henares
Las lagunas tienen un origen artificial, ya que fueron utilizadas antiguamente como depuradora municipal a través del sistema del lagunaje, cuando la población de Azuqueca de Henares era mucho más pequeña que hoy día. Este tipo de sistema de depuración de aguas es válido para pequeñas poblaciones sin actividad industrial. En la década de los 80 y 90, se produce la llegada de numerosas industrias internacionales, así como una expansión demográfica exponencial del municipio, por lo que el Ayuntamiento se vio obligado a construir una EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) que diese respuesta a toda la población.
Las lagunas quedaron abandonadas, y poco a poco comenzaron a ser colonizadas por diferentes especies de aves que encontraban el entorno perfecto para refugiarse y anidar. En el año 2003, se declara Refugio de Fauna y Zona Sensible de Protección Concertada por parte de la Comunidad de Castilla la Mancha. Y en 2015, la Reserva Ornitológica pasa a incluirse en la Red Natura 2000, al ser declarada como Zona Especial de Conservación (ZEC).
Vista de dos de las lagunas de la Reserva
¿Cuándo visitar la Reserva Ornitológica?
En la actualidad, al tratarse de un espacio natural protegido, no se permite la visita libre con el fin de no perturbar a las aves y otros animales del entorno. El acceso a la Reserva se encuentra cerrado al público, aunque sí se realizan visitas guiadas a diario para grupos escolares para dar a conocer la importancia ecológica y ambiental del lugar. También los últimos viernes de cada mes se realizan visitas guiadas para el público en general, previa reserva en la página web.
Si vas a conocer la Reserva, durante la visita podrás conocer las 4 lagunas interconectadas de la Reserva (del Chorlitejo, del Calamón, de la Garza y de la Focha), así como su arboreto de más de 6.000 m2. En él encontrarás especies arbóreas representativas del bosque de ribera, como sauce, álamo blanco, álamo negro, fresno y olmo, y otras especies arbustivas como taray, majuelo o escaramujo.
Arboreto de la Reserva con especies como el álamo blanco o el taray
En cuanto a la fauna, dependiendo de la época del año podrás encontrar unas especies u otras. En la Reserva se han llegado a contabilizar más de 200 especies de aves diferentes, tanto residentes como migratorias. Ahora a finales de otoño se pueden avistar algunas como ánade real, pato cuchara, garza real, cormorán grande, zampullín chico o ánade rabudo.
Ánade rabudo (Anas acuta) en la imagen de la izquierda Pato cuchara (Anas clypeata) en la imagen de la derecha
Si no puedes visitar la Reserva, te dejamos este vídeo reportaje titulado Un oasis cercano, que fue galardonado en 2010 en el Festival de Cine Ornitológico de Ménigoute (Francia).
Debido a su diversidad de ecosistemas (por su orografía) y su posición geográfica estratégica entre el Atlántico y el Mediterráneo y entre África y Europa, la Península Ibérica alberga una gran biodiversidad que incluye subespecies e incluso especies que sólo existen en ella. Este es el caso del Meloncillo ibérico o Herpestes ichneumonssp. widdringtoni, la única especie de mangosta presente en el territorio español, siendo este territorio el único sitio en el que se encuentra este peculiar animal de forma natural en todo el continente europeo.
Dada su excepcionalidad en Europa existen diferentes teorías acerca de su origen en territorio español. Una teoría correspondía a la creencia de que fue introducida por fenicios, romanos o árabes (existiendo únicamente archivo del esqueleto de este animal en una tumba romana). Sin embargo, en la actualidad, debido a recientes estudios que demarcan una elevada diferenciación genética con sus congéneres africanos, se cree que su separación de la subespecie africana debía ser anterior, y por tanto se atribuye su llegada a la península por vía terrestre aprovechando alguna bajada del mar del estrecho de Gibraltar debida a las fluctuaciones de clima del final del Pleistoceno.
Además de genéticamente, también se diferencia de sus antecesores africanos fenotípicamente. La subespecie ibérica tiene la dentición y el cuerpo en general, de mayor tamaño y un color ligeramente más oscuro. Como se aprecia en las imágenes, el meloncillo es un animal alargado, con patas cortas y larga cola acabada con un característico penacho de pelo. Su pelaje tiene coloración agutí (a menos que sea un individuo albino), es decir, una mezcla de crema claro y pardo y castaño muy oscuro. Es un carnívoro diurno, y posee una característica pupila horizontal. Además, en época de crianza, las crías caminan en fila debajo de la cola del anterior (lo que les otorga una apariencia de serpiente gigante peluda).
Algunas de estas características han mantenido tradicionalmente a este animal ligado a innumerables supersticiones, lo que, junto con sus grandes dotes de rastreador (como la etimología de su nombre en griego –Ichneumon– indica), se le ha creído enemigo de la ganadería y le ha llevado a ser objetivo de caza.
Otra característica de este animal, al que hace referencia su nombre científico Herpestes (que proviene del vocablo griego {herpo}, que significa que se arrastra) es que desliza la cola por el suelo mientras camina. Además, su nombre común de meloncillo proviene del latín meles, haciendo referencia a su aspecto de tejón (meles en latín) pequeño.
Esperamos haberos acercado un poco más a la fauna del sureste madrileño para que podáis disfrutarla mejor en vuestras incursiones campestres por la zona y deleitaros avistándola.