Hoy le toca el turno a otro de los pájaros carpinteros más habituales en el Parque Regional del Sureste, el pico picapinos (Dendrocopos major). De tamaño más pequeño que el pito real y coloración blanquinegra, más característica de los picos. Presentan dimorfismo sexual, siendo la parte de la nuca roja en los machos y negra en las hembras. Los jóvenes tienen el píleo rojo, las partes ventrales de color blanco sucio y menor intensidad de rojo en la zona anal.
Los tamborileos son especialmente característicos en el pico picapinos que realizan al alimentarse o al taladrar la madera. Sin embargo, cuando los golpes son muy rápidos y consecutivos son un reclamo para marcar el territorio y para atraer la atención de las hembras.
Suelen emparejarse y criar cada temporada en el mismo lugar, incluso en el mismo tronco, siempre que no haya sido ocupado por otras especies como un estornino o pequeños mamíferos con su familia. La construcción del nido es similar a la del pito real aunque en el caso del pico picapinos este tiene capacidad para trabajar casi cualquier tipo de madera, incluso las más duras, lo que le permite seleccionar una gran variedad de hábitats. La puesta se compone de 4 a 6 huevos, incubados principalmente por la hembra, aunque durante la noche es relevada por el macho hasta los 12 – 16 días.
Su principal fuente de alimentación son larvas de insectos que busca excavando con el pico en la madera, pero en invierno la completan con materia vegetal como frutos secos. Los introduce en un hueco de la corteza de un árbol y va taladrando su cáscara para abrirlos. En las zonas donde hay coníferas recoge las piñas, las lleva a una rama y poco a poco va extrayendo las semillas o piñones para comerlos, después las deja caer al suelo formando un buen montón.
Su Estado de Conservación es de Preocupación Menor en la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas. Puede verse amenazado por la tala de árboles y la eliminación de troncos muertos que les sirven de cobijo a la hora de anidar, los incendios, o por un cuidado inadecuado de los bosques en general.
Os dejamos con un capítulo de la serie «El hombre y la tierra» donde podréis ver algunas de las curiosidades que os hemos contado en esta y en anteriores entradas de Arquitectos del Sureste:
Ya teníamos ganas de volver a ver a Iván García, Técnico de campo de BRINZAL (Asociación sin ánimo de lucro que se dedica al estudio y conservación de Rapaces Nocturnas) y es que el pasado 20 de noviembre, Iván dio en el Centro de Educación Ambiental «El Campillo» una charla sobre la situación de la lechuza en la Comunidad de Madrid.
La lechuza (Tyto alba) se encuentra en estos momentos en regresión y esto es debido a que su alimentación se centra en micromamíferos (topillos, roedores…) y estos animales se han visto gravemente afectados debido a la agricultura intensiva, pérdida de biodiversidad, desaparición de lindes, el uso de fertilizantes, etc. Además es una especie con gran mortalidad en los ejemplares juveniles ya que, entre otros factores, no son muy buenos cazadores.
Durante la charla Iván nos explicó las tres fases por las que ha pasado el proyecto Alba, el objetivo de la primera de las fases era la compatibilización de los cultivos de secano con las aves nocturnas, en esta fase Brinzal ha realizado el censo de lechuzas en la Comunidad de Madrid obteniendo como resultado 25-30 parejas reproductoras de lechuzas. En la segunda fase, Brinzal se centró en conocer lo que estaba pasando con la lechuza y en averiguar porqué la distribución de la lechuza había cambiado. Y por último, la tercera fase, que se está llevando a cabo en la actualidad y finaliza este año 2021, donde su propósito es averiguar cuáles son las mejores zonas para liberar a estas aves midiendo sus niveles de estrés.
Seguidamente nos contó que las lechuzas crían muy bien en cautividad y que el mejor método para introducirlas en el medio natural es el hacking, así es como se denomina a la «cría campestre», de esta manera las lechuzas desde que son pollos pueden ir aprendiendo a cazar. Como curiosidad, sus cajas nido pesan en torno a los 15 kilos. Para terminar, el público asistente pudo preguntar a Iván todas sus dudas sobre este animal.
Fue una charla muy interesante e instructiva y esperamos poder volver a contar con la presencia de Iván en un futuro cercano.
Una vez presentadas las partes y características de los prismáticos , en esta entrada nos centraremos en qué tipos de prismáticos existen y qué características generales presentan en función del uso para el que están concebidos.
PRISMÁTICOS COMPACTOS
Sin ninguna duda estos son los prismáticos más pequeños y ligeros que existen. Debido a su tamaño son prismáticos con poca abertura y, de manera general, poco aumento ya que la acción a observar no transcurre muy lejos del observador o bien no hace falta un gran detalle (observación de paisajes). Podemos encontrar prismáticos de 4×30, 8×25, 10×21 o 12×25, entre otros. Cuanta mayor diferencia exista entre los aumentos y la abertura, menos pupila de salida, con su consiguiente descenso de luminosidad. Suelen usarse en espectáculos culturales como el teatro o la ópera, en espectáculos deportivos para acercarnos al lugar de juego o en viajes debido a su peso ligero. También son la mejor opción para los pequeños exploradores de la naturaleza como primeros prismáticos.
Fuente: Olympus.es
PRISMÁTICOS TERRESTRES
Se denominan prismáticos terrestres a los prismáticos utilizados para la observación de fauna. En este caso son prismáticos algo más grandes y pesados que los compactos ya que las necesidades de aumento y abertura son mayores. Sin embargo, no pueden ser tampoco ni muy grandes, ni muy pesados, ni con muchos aumentos porque sino, debido a su uso generalmente sin trípode, provocarían trepidación (movimiento de la imagen debido a la dificultad de mantener los prismáticos inmóviles) y dificultad en el enfoque. Los rangos más habituales suelen ser 8×42 o 10×50, en función de nuestros objetivos, experiencia y perspectivas de uso.
Fuente: Amaina.com
PRISMÁTICOS ASTRONÓMICOS
Como su nombre indica, son los prismáticos utilizados por los amantes de la astronomía. Si bien no alcanzan la potencia de aumentos de un telescopio astronómico, con su uso no se pretende ver los detalles de los cuerpos celestes, sino más bien constelaciones, objetos en movimiento difíciles de seguir con un telescopio o elementos grandes como la luna. En este caso necesitamos grandes aumentos y grandes aberturas (15X70, 20X50 o 20X80) con el consiguiente peso que eso supone. Además, si a eso le sumamos las grandes distancias que nos separan de los objetos a observar, sí que sí en este caso, necesitamos un trípode al que enganchar el prismático.
Fuente: telescopiomania.com
PRISMÁTICOS CON ZOOM
La gran mayoría de los prismáticos del mercado tienen una óptica fija. Sin embargo, algunos modelos que podríamos clasificar en las categorías anteriores vienen con una óptica que permite aumentar o disminuir los aumentos en función de las necesidades del momento. En ocasiones específicas suelen ser de gran utilidad pero hay que tener en cuenta que la abertura es fija, lo que hace que pierda luminosidad según aumentemos el zoom. Podremos encontrar modelos de 10-30×25, 10-30×50 o 10-48×60. Los dos primeros números indican el rango de los aumentos entre los que nos podemos mover, y el último la abertura fija de la lente objetivo. Para movernos en el rango de aumentos llevan una palanca que nos acerca o aleja al objeto observado.
Fuente: Bhphotovideo.com
PRISMÁTICOS GIGANTES
Estos prismáticos son los que a veces hemos visto en algún mirador o en grandes embarcaciones. Son tan grandes y pesados que están anclados al suelo. Suelen usarse para buscar puntos de interés a grandes distancias en vistas panorámicas. Al estar a la intemperie y ser usados por mucha gente, son robustos, están recubiertos por un gran armazón metálico y anclados al suelo con una columna. Los rangos habituales son 25×80 o 30×80.
Fuente: Opakua.com
PRISMÁTICOS ESPECIALES
Prismáticos nocturnos. Permiten ver en la oscuridad gracias a una linterna de infrarrojos que funciona con una batería que llevan, generando una imagen de color verde. Algunos generan dicha imagen en una pantalla situada en donde estarían los oculares.
Prismáticos náuticos. Utilizados para la navegación, son estancos al agua, llevan una correa flotante que evita su hundimiento en caso de caída al agua y pueden llevar incorporado un compás náutico. Algunos también tienen sistema auto enfocado.
Prismáticos con telémetro. Llevan en su sistema un telémetro que nos permite saber la distancia a la que se encuentra el objeto observado.
El municipio madrileño de La Hiruela se ubica en el noreste de la comunidad y pertenece a la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón. Tradicionalmente conocida por la apicultura, y es que su historia se remonta a 1751 ya que en el Catastro de Marqués de la Ensenada se recogen los primeros indicios de la historia apícola en la comarca. La apicultura es un pilar fundamental en la tan bien conocida Sierra del Rincón, ya que gracias a este oficio los vecinos podían subsistir (el municipio está alejado de las principales vías de comunicación).
Iglesia de San Miguel Arcángel
Ahora que ya conocemos un poco de su historia, vamos a conocer su medio natural y es que si te decides a visitar este municipio es interesante que realices la senda que llega hasta el colmenar. Esta senda da comienzo justo detrás de la Iglesia San Miguel Arcángel y tiene apenas 1 kilómetro y medio (3 kilómetros en total), tardaremos aproximadamente una hora en realizar todo el recorrido, la ida y la vuelta.
Durante el recorrido nos iremos encontrando diferentes carteles informativos de las especies de flora apícola importantes para la producción de miel, dependiendo de las plantas las mieles tendrán unas características u otras. Durante el trayecto pasaremos por huertos frutales y por un bosque de robles (Quercus pyrenaica), pasaremos también por un Colmenar Tradicional y finalmente llegaremos al área recreativa del Molino Harinero, donde se encuentra el Aula Apícola y podrás sentarte y disfrutar a los pies del río Jarama.
El Colmenar tradicional que nos encontramos en La Hiruela, con casi 300 años, es uno de los más antiguos de la Comunidad de Madrid, este colmenar estuvo activo hasta 1980 y en sus orígenes era un terreno compartido entre 5 familias apicultoras. El colmenar dispone de más de 100 colmenas, estas colmenas aprovechaban los recursos del terreno, de forma que eran troncos huecos de roble o cerezo (corchos), estos se asientan sobre losas de piedra para evitar que cogieran humedad y estaban cerradas en la parte superior por una tabla (témpano). En el interior se colocaban unas estructuras denominadas (viros) que sujetaban los panales.
Es bien conocido que debemos cuidar a las abejas, ya que se estima que el 90% de la flora silvestre necesita de polinizadores para transferir el polen y así, ayudar a la reproducción de las plantas. La Reserva de la Biosfera está llevando a cabo proyectos de conservación como la creación de «estaciones de polinizadores».
Fuentes consultadas: – Tríptico Senda apibotánica, Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón
Anteriormente, ya os contamos algunas características comunes de los pájaros carpinteros y hoy vamos a centrarnos en uno inconfundible, el pito real ibérico. Es un pájaro carpintero de color verde con el obispillo amarillento y un píleo rojo muy llamativo cuya bigotera es roja con el borde negro en machos y negra en las hembras. En los jóvenes las marcas destacan menos, presentando el dorso moteado y las plumas con el borde oscuro. Considerada en el pasado subespecie del pito real europeo (Picus viridis), una serie de estudios genéticos concluyeron que, a pesar de su similar aspecto, eran una especie distinta. Además es la especie de carpintero más común en los alrededores de El Campillo.
Pito real captado con la cámara de fototrampeo en los alrededores del CEA El Campillo.
Vuelan a poca altura y de forma ondulante y de todos los pájaros carpinteros son los que más se posan en el suelo buscando hormigueros. También captura insectos en la corteza de árboles y extrae larvas xilófagas (pero solo cuando la madera está podrida ya que su pico no es tan fuerte como el de otras especies). Sin embargo, ¡su lengua puede medir más de 10 centímetros! Estos hábitos alimenticios hacen que sea más fácil escuchar su relincho característico que el tamborileo propio de otros miembros de su familia.
Fuente: Katrina van Grouw
Es el menos forestal de los carpinteros ibéricos, ocupando pequeños sotos fluviales, parques urbanos y zonas agrícolas con árboles aislados o en hileras. Utilizan árboles viejos o secos para construir el nido el cual tardan entre 15 y 30 días en construir. El nido tiene una entrada de unos 6 cm de diámetro que da acceso a un túnel que, a su vez, finaliza en una cámara donde ponen entre 5 y 7 huevos de color blanco que son incubados por ambos progenitores durante 19 días aproximadamente. Llegado el momento de abandonar el nido han de tener cuidado con algunos de sus depredadores como la gineta o el azor.
Nido en un chopo en la senda de la laguna de El Campillo.
Su Estado de Conservación es de PreocupaciónMenor en la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas, sin embargo sus poblaciones se encuentran en descenso debido a la intensificación en los usos agrarios y forestales, así como la conversión de pastos en tierras de labor, al reducirse la población de hormigas. Por otro lado, la tala de setos arbolados, bosquetes aislados y sotos fluviales limita los posibles lugares de nidificación. Son poco resistentes al frío, por lo que se pueden provocar grandes mortandades durante algunos inviernos.
Cuando paseamos por la laguna de El Campillo, normalmente solemos asombrarnos y deleitarnos con los árboles que forman el bosque de ribera o con las espectaculares imágenes que generan la laguna con los cortados yesíferos al fondo. Sin embargo, es interesante mirar de vez en cuando al suelo y buscar algunas de las curiosas especies botánicas a las que sobrepasamos en altura. Una de estas plantas es el pepinillo del diablo.
Ejemplar de gran tamaño en el borde del camino que rodea la laguna de El Campillo.
Si has tenido huerto fácilmente la reconocerás porque, como su nombre indica, se parece mucho a la planta del pepinillo con la que comparte familia: la de las Cucurbitaceas. No sólo por su tallo rastrero (que forma una gran manta de color verde grisáceo) sino también por sus hojas acorazonadas de forma triangular y pilosas y por su fruto ovoide y carnoso que recuerda a un pepinillo. Sin embargo, a diferencia de las otras especies de su familia, es la única que carece de zarcillos, por lo que no puede trepar.
Detalle de la hoja.
Las flores del también llamado pepinillo amargo o pepinillo loco aparecen desde la primavera hasta incluso principios del otoño, aunque con mayor intensidad en los meses de verano. Son flores de color amarillento, con forma de campana y unisexuales. Las flores machos crecen en racimos mientras que las flores hembras lo hacen de manera solitaria identificándose en la base de estas una zona ensanchada que es el ovario ínfero. La presencia o ausencia de flores de ambos sexos en la misma planta determina la subespecie a la que pertenece: subespecie elaterium si la planta es monoica (plantas con flores de ambos sexos) o subespecie dioicum si la planta es dioica (plantas solo con flores machos o solo con flores hembras). La subespecie que verás en el Parque Regional del Sureste es la que está presente en toda la Comunidad de Madrid: la subespecie dioicum.
Flores hembra con el fruto desarrollado.Racimos de flores masculinas.Flor macho abierta.
Al madurar, el fruto se hincha hasta que se despega de forma violenta del pedúnculo al que está unido expulsando con fuerza un líquido donde se encuentran las semillas en dirección contraria a su avance. De hecho, su nombre científico proviene del latín «ekballion» que significa «arrojar», haciendo referencia a esta dispersión de las semillas. Y aunque en la actualidad su uso está completamente desaconsejado dada su toxicidad, el fruto se utilizaba en medicina popular para combatir la ictericia (el paciente tenía que oler el fruto recién cortado repetidamente) y como diurético y la raíz contra la atonía intestinal.
Si quieres encontrar esta planta herbácea perenne, tendrás que buscarlas en los bordes del camino ya que es uno de los lugares donde la gusta crecer. En el camino que rodea nuestra laguna es muy fácil verla. ¡Suerte en tu búsqueda!
Puede que alguna vez, en alguna salida de campo, observando la fauna que merodea entre las flores, te haya sorprendido ver a un insecto volador que parece una mosca disfrazada de avispa o abeja. Si es así, has tenido la suerte de cruzarte con una de las más de 6.000 especies de sírfidos que existen en el planeta, o también conocidos como «moscas de las flores» o «moscas helicóptero».
Ejemplar de mosca cernidora Episyrphus balteatus buscando comida en una flor de estepa blanca.
Pero… ¿qué es un sírfido? Un sírfido es un insecto de la familia de los dípteros (la familia de las moscas y los mosquitos). Como todos los miembros de esta familia, entre otras cosas, tienen sólo un par de alas (ya que las alas posteriores se han reducido a halterios, unas estructuras en forma de maza que permiten la estabilidad y el giro durante el vuelo), una cabeza móvil, unas antenas cortas y unos ojos compuestos grandes. Sin embargo, si nos fijamos en sus colores, parece una avispa ya que su abdomen está cubierto por rayas negras y amarillas. A este mecanismo de parecerse a otro animal que posee estructuras defensivas pero sin tenerlas, se le conoce como mimetismo batesiano. Es decir, los posibles depredadores no les atacan porque piensan que son una abeja o avispa.
Ejemplar sobrevolando nuestra huerta.
Entre otras curiosidades de estos pequeños animales se encuentra su predilección por las flores blancas y amarillas, además de la capacidad de permanecer inmóviles en al aire y de avanzar en cualquier dirección sin mover el cuerpo, sólo con el movimiento de las alas. ¡Fíjate bien porque es impresionante!
Sírfido alimentándose en una flor de la Huerta Calamón.
El ciclo de vida de los sírfidos es como el de cualquier insecto holometábolo, es decir, que realiza una metamorfosis completa pasando de larva a imago (adulto) a través del estado pupa. El hecho de que la larva tenga diferente ecología trófica que el adulto, hace a los sírfidos un doble aliado en el huerto. Por un lado, al igual que las larvas de otros insectos, algunas larvas de sírfidos son grandes depredadoras y se alimentan de uno de los grandes enemigos de la huerta: el pulgón. Por el otro, los adultos se alimentan de néctar y flores ayudando en la polinización de las flores. Así que ya sabes, si ves uno de estos animales sobrevolando tu huerto…¡estás de enhorabuena! Cuídalos y ellos te ayudarán a cuidar de tu cosecha. En nuestra huerta Calamón, hemos tomado nota y tenemos una zona específica para este tipo de animal en nuestro Hotel de Insectos. ¡Ven a visitarla y descubre este curioso artrópodo!
BIBIOGRAFÍA
Diversidad de sírfidos (Diptera: Syrphidae) de la Estación Biológica de Torretes (Alicante, España)
¿Vas paseando por El Campillo y escuchas algo parecido al relinchar de un caballo? ¿O un rápido golpeteo en la madera? ¡Son los pájaros carpinteros! Conocidos también como pitos, picos, picamaderos, picatroncos o torcecuellos, forman parte del orden de aves de los piciformes en dónde se incluyen más de 300 especies divididas en siete familias.
Todos ellos se caracterizan por tener unas adaptaciones evolutivas fascinantes. Presentan fuertes, largos y afilados picos para poder taladrar en la madera y lenguas largas, finas, puntiagudas y con pequeñas cerdas para extraer la comida. Además, sus pies son zigodáctilos, es decir, tienen cuatro dedos, dos hacia adelante y dos hacia atrás, esto les viene muy bien para agarrarse a los troncos y ramas de los árboles donde viven. A esto hay que sumarle su cola corta y cuadrada que les ayuda a conservar el equilibrio durante el golpeteo de las cortezas.
¿Cómo es posible que no se hagan daño?Su cuello es muy rígido por lo que no pueden rotar la cabeza casi 360° como el resto de las aves. Sin embargo, al golpear con fuerza les protege la columna y retienen el cerebro en total sincronización con el golpeteo, absorbiendo el impacto. También les ayuda el hecho de tener un cartílago esponjoso que absorbe cada golpe contra la madera, un músculo que separa la cavidad cerebral del pico y una serie de huesos hioides que se extienden por encima del cráneo y que se encuentran en una funda llena de líquido para poder apretarse o separarse.
Toda esta estructura también tiene la misión de contener su extraordinaria lengua que da toda una vuelta al cráneo, comenzando por los orificios nasales, pasa sobre los ojos, rodea el cerebro y baja hasta la boca, por donde sale, lo que no sucede en otras aves. A partir de la garganta, se bifurca rodeando los huesos de la columna vertebral.
IMPORTANTE: TANTO EL CENTRO COMO EL RECINTO PERMANECEN CERRADOS AL PÚBLICO POR LO QUE ESTE AUTOGUIADO NO SE PUEDE REALIZAR
Te damos la bienvenida al itinerario autoguiado del recinto del Centro de Educación Ambiental El Campillo. Aquí encontrarás elementos interpretativos que te ayudarán a descubrir los valores ambientales, históricos, y culturales de esta región. Nos encontramos en un entorno privilegiado donde la naturaleza se mezcla con la arqueología y con las tradiciones de otras épocas que todavía perduran ¿Te apetece conocerlo? ¡Empezamos!
Continuando el camino encontrarás en primer lugar el Bosque-cole. Se trata de un bosque de repoblación que nace de la idea de incluir a los más pequeños en el proceso de cuidado y restauración del Parque Regional del Sureste. Todos los árboles y arbustos que podéis observar en la plantación han sido repoblados en colaboración con los centros educativos que nos visitan a diario. Tras realizar una senda interpretativa con actividades integradas que muestran la importancia de los bosques, las especies presentes en El Campillo y el respeto por los mismos, así como la necesidad de preservarlos, se procede a su plantación. El bosque resultante nos ofrece un mosaico de especies arbóreas y arbustivas autóctonas representativas de los diferentes ecosistemas del sureste madrileño. En el mismo podemos encontrar: encina, coscoja, pino carrasco, taray, cornicabra, regaliz, majuelo, escaramujo, jara, lúpulo y madreselva.
Vuelve al camino principal y a continuación dirígete hacia el observatorio de fauna. Entra en silencio y sin hacer ruido… ¡así tendrás más opciones de observar algún animal! Siéntate, disfruta y mira a través de sus ventanas. Puede que al llegar no veas nada pero, se paciente, espera y seguramente en pocos segundos, si eres observador, verás algunas de las especies más comunes. Para ayudarte a identificarlas, tienes encima de la ventana un pequeño panel con dibujos identificativos. ¿Adivinas qué especies has visto?
Al salir gira a tu izquierda y te encontrarás ante una representación de un poblado de los primeros asentamientos humanos de la zona. Estas cabañas muestran cómo vivían las personas hace 4.000 años y pertenecen al Calcolítico (que proviene del griego y significa “chalko” = cobre y “lithos” = piedra) o Edad del Cobre. Este período de la prehistoria se caracteriza por sus grandes avances porque es cuando surge la metalurgia (hay fundición) y las piedras dejan de ser utilizadas al descubrir que el cobre era un material mucho más resistente y funcional. Estas cabañas se construían, generando la estructura de paredes y tejado encajando troncos en forma de vigas, trenzando seguidamente ramas más flexibles y acabando las paredes con adobe (una mezcla de barro y paja con los materiales que encontraban en la zona). En último lugar, se cubría el techo con ramas de taray, escoba u otro tipo de vegetación que estuviera al alcance.
Dejando las cabañas a tu espalda, baja por el camino siguiendo las indicaciones y llegarás a la Huerta Calamón, un lugar multifuncional donde dedicamos espacio tanto a la agricultura como al disfrute estético, pero sobre todo al aprendizaje. En nuestra huerta encontrarás espacios variados donde plantamos hortalizas, frutales, plantas culinarias, especies beneficiosas para la salud, plantas que atraen insectos polinizadores, y también elementos decorativos y graciosos adornos diseñados en nuestros talleres por el público que nos visita. En nuestra huerta didáctica se siguen los principios de la agricultura ecológica; cultivamos fomentando el uso de variedades tradicionales, haciendo asociaciones beneficiosas entre las plantas y rotaciones de cultivo, realizamos nuestro propio compost y fomentamos la fauna auxiliar con flores, plantas melíferas, y hoteles de insectos. Los fines de semana se realizan actividades familiares a las que puedes apuntarte y los grupos escolares lo visitan entre semana, pero si vienes por libre podrás disfrutarlo cualquier día. Y recuerda: la huerta está trabajada con mucho esfuerzo y cariño, por favor, no te lleves sus frutos, y así podremos llevar a cabo más proyectos educativos.
Si sales de la huerta y subes hacia la izquierda te encontrarás la recreación a tamaño real de una hembra y su cría de la especie Elephas antiquus(o Palaealoxodon antiquus). Este elefante, antepasado directo de los elefantes actuales, vivió en la Comunidad de Madrid desde el Pleistoceno medio hasta el Pleistoceno superior, es decir, desde hace unos 775.000 años hasta hace 126.000 años aproximadamente, durante un periodo interglaciar en el que el clima era templado y predominaba un ecosistema boscoso.
Estos elefantes llegaron a medir 4,5 metros de altura y a pesar más de 5 toneladas. Las defensas en los elefantes, conocidos generalmente como “colmillos”, podrían llegar a medir 3,5 metros en los machos. Estas defensas no son los colmillos, sino incisivos muy desarrollados que cumplen una función defensiva y alimenticia.
Los restos de esta especie fueron encontrados en 1971 en el yacimiento de Áridos, en las terrazas del Jarama, muy cerca de la Laguna de El Campillo. El yacimiento data de hace 400.000 años y se dividió en dos zonas en las que se encontraron los restos de una hembra de unos 35 años de edad (Áridos I) y a 150 metros de este, los restos de un macho de unos 45 – 50 años (Áridos II), cuyos huesos fosilizados se pueden visitar en el Museo Arqueológico Regional en Alcalá de Henares. Además, en el municipio de Ciempozuelos se encontró la mandíbula de un juvenil de esta especie de elefante de entre 6 y 10 años.
Si vuelves al camino encontrarás la entrada del edificio del Centro El Campillo sutilmente camuflado en el entorno. Se construyó en el año 2.000 teniendo en cuenta las condiciones climáticas, aprovechando los recursos disponibles (sol, vegetación, viento, precipitaciones…) y buscando la adecuada orientación, la disminución del impacto ambiental y paisajístico y el menor consumo energético. Una vez dentro, podrás visitar los diferentes espacios que esconde:
Zona de información general
Exposición permanente “Con el Parque: Los valores del Parque Regional del Sureste”
Exposiciones temporales
Sala de proyecciones
Salón de actos
Biblioteca de consulta
Exposición “Renueva tu energía”
Al abandonar el edificio y continuar por el camino que indica la salida del recinto verás unas vías de tren a la izquierda pertenecientes al Tren de Arganda. El trazado de este histórico ferrocarril fue inaugurado en el siglo XIX debido a la importante producción vinícola de Arganda, la explotación de canteras y sus relaciones comerciales con Madrid.
El primer tramo de sus estrechas vías recorría Madrid, desde el hospital Niño Jesús, hasta Arganda.
A lo largo de los años se van ampliando tramos llegando a alcanzar, en su máximo recorrido, Alocén (provincia de Guadalajara). El itinerario proyectaba llegar hasta Caminreal (Teruel), pero debido a la construcción del pantano de Entrepeñas, se procedió al desmantelamiento de las vías, quedando únicamente un tramo entre Vicálvaro y Morata de Tajuña (al sureste de Madrid).
Este tren ha pasado por múltiples cometidos como traslado de viajeros, transporte de delicias del sureste hacia la capital o acarreo de materiales de construcción de las graveras del Valle del Jarama a la fábrica de Cementos Portland. Durante su época de porte de pasajeros, se acuñó la popular frase: “El tren de Arganda, que pita más que anda”, ya que, debido a sus características técnicas, este tren alcanzaba alrededor de los 60 km/h únicamente.
En 1997 se acuerda suspender el tráfico de mercancías y se planea construir un medio de transporte público que conecte Rivas y Arganda con Madrid, a la vista de la ausencia de transportes ferroviarios, de la saturación de la carretera de Valencia y la perspectiva del fuerte incremento de demanda. De esta manera, en abril de 1999 se inaugura la ampliación de la línea 9 de Metro hasta la estación de Arganda del Rey, siguiendo buena parte del trazado del antiguo Tren de Arganda.
Desde ese momento, la Asociación Vapor Madrid solicitó que se conservara un pequeño tramo del trazado original, desde La Poveda (donde hay un museo ferroviario) hasta la Laguna del Campillo, para así poder realizar exhibiciones con material original restaurado, durante todos los domingos de otoño y primavera.
La última parada del recorrido corresponde a la “Charca de anfibios”. Aunque puede albergar más fauna, está creada y diseñada para fomentar la presencia de estos animales, uno de los grupos de vertebrados más antiguos de la Tierra (apareciendo durante el Carbonífero, hace 350 millones de años aproximadamente) y cuyo ciclo vital depende completamente del agua.
Es en el medio acuático donde realizan sus puestas debido a que sus huevos, al contrario que pasa en reptiles y aves, no poseen una capa calcárea que les proteja de la desecación por efecto del sol. Además, de esos huevos salen los renacuajos que vivirán en el agua hasta que se produzca su metamorfosis total para transformarse en adultos.
Esta dependencia hace necesaria la presencia de láminas de agua para poder promover la presencia de estos animales. (A continuación el siguiente párrafo).
Desde El Campillo, se ha apostado por la creación de este tipo de charcas para promover la biodiversidad de anfibios, en consonancia con los objetivos del proyecto de Arco Verde de la Comunidad de Madrid, siendo El Campillo parte integrante de este proyecto.
Uno de los beneficios que nos aportan los anfibios es su gran consumo de insectos, y su consecuente regulación de plagas. Los anfibios también son uno de los mejores indicadores de calidad ambiental de un ecosistema.
Con esto damos por finalizada la visita autoguiada por el C.E.A. El Campillo.
¡¡¡Esperamos que hayas disfrutado del recorrido!!!
De todos es bien sabido que los prismáticos (también llamados binoculares) son un objeto que nos permite ver más cerca los elementos que se encuentran lejos. Hay de muchas formas, modelos y marcas, y aunque cada uno de ellos tiene un tamaño y características específicas, todos tienen una estructura común que los identifica. Para empezar, todos tienen un equipo óptico formado por:
pares de lentes, tanto internas como externas (solamente vemos estas últimas: las lentes oculares, la que acercamos a los ojos; y las lentes objetivos, la que está en el lado opuesto a los ojos);
y prismas, que no vemos porque están en su interior.
Estos elementos ópticos están integrados en la montura del prismático en la cual también encontramos:
Oculares: parte que integra las lentes oculares.
Objetivos: parte que integra las lentes objetivos.
Rueda de enfoque: situado en el medio del cuerpo, sirve para enfocar el elemento observado.
Rueda de dioptrías: normalmente presente en el ocular derecho, ayuda a ajustar nuestra visión a las dioptrías de cada uno para unificar el enfoque.
Goma protectora: protege a la lentes oculares y ayudan a mantener una distancia de 1,5 cm respecto al ocular a los usuarios que utilicen gafas.
Esquema de las partes de unos prismáticos.
Según la forma y distribución de los prismas existen dos tipos de prismáticos fácilmente identificables a simple vista por la forma tan característica de cada uno de ellos: los de tipo techo y los de porro.
De manera muy resumida, los de tipo techo tienen un sistema óptico lineal (la lente objetivo y la lente ocular están en la misma línea) mientras que los del tipo porro tienen un sistema óptico no lineal (la lente objetivo está desplazada respecto a la lente ocular). Además, los de tipo techo tienen la ventaja de ser más pequeños y menos voluminosos pero su desventaja es que, debido a la compleja distribución del sistema óptico, para obtener buenos resultados las lentes han de estar muy tratadas, por lo que son más caros. Por contra, los de tipo porro suelen ser mas grandes y voluminosos pero más fáciles de fabricar (por lo que son más baratos), tienen una mayor profundidad de campo y generalmente ofrecen un campo de visión más amplio.
Diferencias en las estructuras ópticas de unos prismáticos de porro y unos de techo. Fuente: prismaticosybinoculares.com
Además, los prismas pueden estar fabricados por distintos materiales. Por un lado, tenemos los BK-7, que están hechos de vidrio de boro-silicato, y por el otro, los BAK-4, fabricados con vidrio de bario. Los primeros son más económicos (pero con menos calidad) mientras que los segundos tienen mayor calidad (en cuanto a luminosidad, nitidez y contraste) pero son más caros. Además, las BK-7 producen un sombreado en el haz de luz que sale por las lentes, reduciendo la luminosidad.
Respecto a las lentes, pueden tener diferentes tratamientos. Así, encontraremos lentes uncoated (que no tiene ninguna óptica tratada), coated (solo alguna óptica está tratada, generalmente las externas), fully coated (todas las ópticas están tratadas con una capa de fluoruro de magnesio anti reflejante), multi coated (una o más superficies de las ópticas están tratadas con varias capas de revestimiento y el resto con fluoruro de magnesio anti reflejante) y fully multi coated (todas las superficies están tratadas con varias capas de revestimiento). Cuanto mayor tratamiento, mayor transmisión de la luz y, por tanto, mejor calidad de imagen (más luminosidad y mayor contraste).
Diferencia entre los prismas BAK-4 y BK-7. Los primeros producen un haz de luz circular perfecto, mientras que en los segundos se observan unas esquinas sombreadas formando como un cuadrado dentro del círculo.
Pero sobre todas las cosas, en lo que más nos fijamos siempre en los prismáticos es en los aumentos. Para saber cuántos aumentos tienen unos prismáticos hemos de fijarnos en unos números que siempre suelen aparecer como si de una multiplicación se tratara. Por ejemplo: 10×50. El primero de los números indica el aumento que tiene. Un valor de 10 nos estará indicando que veremos el elemento en cuestión 10 veces más cerca de lo que lo veríamos sin usar prismáticos. Si el objeto está a 100 metros, con un aumento de 10 se vería como si estuviera a 10 metros. Si fuera con unos prismáticos con un aumento de 8 se vería como si estuviera a 12,5 metros. El segundo, nos indica la apertura, es decir, la cantidad de luz que entra en las lentes. El valor lo marca el diámetro de las lentes objetivo (en milímetros). A mayor diámetro, más luz entra en los prismáticos. Ambos valores han de tener una proporción equilibrada.
Árbol observado con prismáticos con un aumento de 8.Mismo árbol observado con prismáticos con un aumento de 10.
Otras características presentes a tener en cuenta:
Pupila de salida: es el cono de luz que sale por el ocular. Para calcular su valor debemos dividir la luminosidad entre los aumentos. Podemos observar ese cono mirando por los prismáticos con los ojos alejados de ellos. Cuanto mayor sea, más luz llega a nuestros ojos. Es el circulo de luz que vemos. El tamaño máximo de nuestra pupila es de 7mm.
Luminosidad relativa o de salida. Es una medida que nos indica lo luminoso que son nuestros prismáticos. Se calcula elevando al cuadrado la pupila de salida. Cuanto más bajo sea este valor, menos vamos a poder usarlos en condiciones de poca luz (amaneceres, atardeceres, días nublados, etc).
Distancia mínima de enfoque: distancia mínima a la que tenemos que situarnos para enfocar el elemento observado.
Campo de visión: anchura, medida en metros, del área visible a través de los prismáticos a una distancia de 1.000 metros. Cuanto más aumentos tenga, menos campo de visión.
Rango de ajuste de dioptrías: puede variar entre +/-2 y +/-4.
Estanqueidad/protección humedad, polvo y/o humedad del cuerpo. Interesantes cualidades para que los prismáticos estén más protegidos en nuestras salidas de campo.
Tamaño de la pupila de salida y luminosidad relativa en diferentes prismáticos con diferentes aumentos y aperturas. La distancia en mm es la luz que entra en nuestras pupilas a través de los prismáticos.
Con toda esta información esperamos que, la próxima vez que veas una ficha técnica de unos prismáticos, entiendas todos los valores y parámetros indicados en ella. De los tipos de prismáticos, qué tipo comprar y cómo usarlos hablaremos en el futuro en nuestro blog.