Desde el Programa de Educación Ambiental El Campillo os queríamos acercar un trocito del lejano sureste madrileño que quizá no conocíais: la laguna del Soto de las Cuevas.
Vista de la Laguna de Soto de las Cuevas desde el observatorio de fauna de la orilla norte.
Este humedal está incluido en el Catálogo de Embalses y Humedales de la Comunidad de Madrid y en el Inventario Nacional de Zonas húmedas. Además, es la laguna más meridional de las 123 ubicadas dentro de nuestro Parque Regional del Sureste. Pero los esfuerzos por protegerla y conservarla no acaban ahí. El territorio en el que se ubica El Soto de las Cuevas también pertenece a la Zona Especial de Conservación “Vegas, Cuestas y Páramos del Sureste de Madrid”, y a las Zonas de Especial Protección para las Aves “Carrizales y Sotos de Aranjuez” y “Cortados y Cantiles de los ríos Jarama y Manzanares”. Estas figuras de protección nos dan una idea de la intención por parte de las entidades dedicadas al medio ambiente de conservar dicho ecosistema, y por tanto de su importancia ecológica tanto a nivel nacional como regional.
Las figuras de protección se han traducido en una serie de actuaciones, en pro de su restauración y conservación ecológica que han transformado la antigua explotación minera de extracción de áridos (que dio origen a esta lámina de agua en su día) en el ecosistema que hoy vemos. Entre estas actuaciones se incluyen la modificación de su geomorfología suavizando las orillas y creando dos isletas con hábitats naturales para aumentar la presencia de fauna. Asimismo, se han introducido cajas-nido y un jaulón de aclimatación a la suelta de cerceta pardilla. Además, se han habilitado diferentes dotaciones para la divulgación y educación ambiental que incluyen dos observatorios de avistamiento de fauna y su cartelería adjunta. Las cestas que se pueden divisar en algunos de los árboles de la vegetación de ribera están colocadas para facilitar la nidificación de búho chico.
Jaulón de aclimatación de cerceta pardilla.Isleta.Cajas nido de cerceta pardilla.Panel divulgativo de especies.
Todas estas medidas de restauración y acondicionamiento de la mano de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, unidas a la tranquilidad y aislamiento de este espacio, le confieren un alto potencial ecológico albergando multitud de especies como zorro, jabalí, nutria, culebra de agua, galápago leproso, flamenco, malvasía cabeciblanca (en peligro de extinción), avión zapador, andarríos chico o aguilucho lagunero. Estas condiciones también han hecho de este lugar un importante refugio para libélulas (destaca la presencia de Cymatia rogenhoferi, heteróptero poco frecuente y poco abundante en la Comunidad de Madrid), así como uno de los tarayales más extensos de la región.
El humedal se encuentra dentro de una finca privada y no es posible su visita de manera libre por el público general. Pero si quieres conocerlo, puedes hacerlo con nosotras en algunas de las visitas que organizamos dentro de nuestro programa de actividades de fin de semana.
El pasado 11 de abril, se celebró la IV Feria de Arco Verde, en esta ocasión organizada por el CEA Guadarrama Río de Arena, en Arroyomolinos. Arco Verde es un proyecto de la Comunidad de Madrid que acerca la naturaleza a la ciudadanía conectando 25 municipios con los 3 Parques Regionales (Cuenca Alta del Manzanares, curso medio del río Guadarrama y Parque Regional del Sureste), centros de educación ambiental y otros espacios naturales de interés, como la Red de Parques Periurbanos, los Montes de Utilidad Pública, o las áreas forestales de alto valor ambiental.
A esta edición de la feria acudimos los centros de Caserío de Henares, Arboreto Luis Ceballos, Bosque Sur y Polvoranca y nuestro programa, cada uno con una actividad diferente. Se realizó en la Plaza de España, junto al centro de nuestras compañeras de Guadarrama Río de Arena, edificio que fue las antiguas escuelas de Arroyomolinos.
Los anfitriones realizaron una actividad sobre el sondeo nacional del gato montés (Felis silvestris) donde ellos han participado. Esta charla tuvo mucho éxito entre pequeños y mayores. Para divulgar sobre la especie y dar a conocer las amenazas a las que se enfrenta, colocaron paneles divulgativos mientras explicaban la información sobre el hábitat, alimentación, hábitos reproductivos y cual es su estado de conservación en España (si te interesan estos paneles los puedes ver en su web.) También nos contaron cómo poder diferenciarlo, por si tenemos la suerte de ver este felino tan esquivo, de un gato doméstico y nos mostraron las imágenes de toda la fauna que han podido identificar con el uso de las cámaras de fototrampeo.
El resto de actividades fueron de temas muy diversos, lo que hizo que los participantes que se acercaron a la plaza pudieran aprender de temas variados. Desde realizar tu propia guía de árboles para conocer la flora (Arboreto Luis Ceballos), a conocer los anfibios con Bosque Sur con quien podían ver algunas réplicas de los diferentes sapos y salamandras.
Sobre las especies exóticas invasoras más comunes en nuestra zona era el taller de Caserío de Henares y además, regalaban una plantita de coscoja a los interesados; y hasta se organizó un taller de reparación de bicis, para aprender a reparar las averías más comunes (Polvoranca).
En nuestro caso, participamos con un taller en el que descubrir los diferentes ecosistemas y las aves que viven en el Parque Regional de Sureste. ¿Dónde podemos ver a las avutardas, las abubillas o el martín pescador? ¿Vivirán en el bosque, la estepa o en los humedales?
A nuestro stand, se acercaron muchas familias que participaron en nuestro taller. Empezamos hablando sobre las características comunes de las aves de cada ecosistema, cómo poder diferenciarlas y algunas curiosidades de las aves que seleccionamos. Después, realizaron un juego colocando las aves en su ecosistema. Para terminar, les entregamos una mini guía y así recordar las aves de las que habíamos hablado.
La feria tuvo mucho interés en el municipio y la propuesta de este tipo de actividades ambientales para todos los públicos ¡Esperamos veros en la próxima!
Al salir de Fresno de Torote, seguimos la ruta en bicicleta en dirección sur, por un camino diferente que nos va a llevar al sur de Camarma de Esteruelas, cerca del límite con Alcalá de Henares. Ya hemos hablado de las estepas, sus cultivos y vegetación asociada, pero…¿y sobre la fauna? Además de para la agricultura, este ecosistema también ha sido aprovechado tradicionalmente para la ganadería, por lo que es posible encontrarse con prácticas como el pastoreo de ovinos durante el camino. Por otra parte, los cultivos suponen la fuente de alimento y refugio de numerosas especies de animales, principalmente de las aves esteparias, algunas de las cuales se encuentran amenazadas. De ahí la importancia de proteger este tipo de ecosistemas para su conservación.
Camino de vuelta a Camarma de Esteruelas, por la estepa cerealista.
Si tienes prismáticos, te recomendamos que los lleves en la mochila. Si vas con tiempo para pararte a observar, podrías encontrarte con aves esteparias como la avutarda(Otis tarda), el sisón común (Tetrax tetrax), la cogujada común (Galerida cristata), la perdiz roja (Alectoris rufa), o la codornizcomún (Coturnix coturnix). También es frecuente encontrar otras aves como el milano real (Milvus milvus), milano negro (Milvus nigrans), e incluso, si tienes suerte, el buitre negro (Aegypius monachus) o laavefría europea (Vanellus vanellus).
Al margen de las aves, también es posible encontrar mamíferos como diferentes roedores, liebres, el conejo común (Oryctolagus cuniculus) e incluso el corzo (Capreoulus capreolus). Y reptiles como la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) o el lagarto ocelado (Timon lepidus).
Conejos y corzos. Autor: Óscar Rioja
Al llegar al sur de Camarma de Esteruelas, podemos atravesar una zona de polígonos industriales y continuar nuestro camino en dirección este hasta el municipio de Meco, del cual existió durante mucho tiempo la creencia popular de que era el punto más alejado del mar en la Península Ibérica. Precisamente su posición geográfica, tan alejada del mar, es una de las posibles razones de la concesión de una bula papal en el siglo XV, que permitía comer carne en Semana Santa a los habitantes de Meco y algunos pueblos cercanos, debido a la dificultad de que llegase pescado como alternativa en esos días. Ya en Meco, puedes pasar por su casco histórico y visitar su principal monumento, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. También puedes recorrer parte del trazado exterior del municipio, que forma parte de la Cañada Real Galiana, vía pecuaria que conecta La Rioja y Ciudad Real, y cuyos cordeles y veredas recorren también nuestro Parque Regional del Sureste.
Meco y alrededores.
Y ya en la parte norte de Meco, tras un suave ascenso, puedes emprender el camino de vuelta a Camarma de Esteruelas por la estepa cerealista en dirección oeste. En este caso, el camino de regreso nos llevará al norte del municipio, a una zona de monte bajo que deja atrás la estepa cerealista. Una vez allí habrá que continuar en dirección sur para finalizar nuevamente en la plaza del antiguo Ayuntamiento de Camarma.
Camino de regreso Meco – Camarma, volviendo por la zona de monte bajo.
Y así finalizamos esta ruta circularen bicicleta, en la que recorremos unos 28 kilómetros que pueden realizarse, sin paradas, en unas dos horas, aunque dependiendo del ritmo de cada persona. Si vas a realizar paradas para conocer los municipios o tomarte tu tiempo para la observación de flora y fauna, puedes echar toda una mañana completa con esta ruta. ¡Un plan perfecto para cualquier mañana de sábado o domingo!
Si estás buscando nuevos lugares o entornos para realizar rutas o paseos ahora que ha llegado la primavera, estás de suerte. Hoy te traemos una propuesta de ruta que puede realizarse en bicicleta y es apta para todos los públicos.
Se trata de las estepas cerealistas del entorno de Camarma de Esteruelas, más allá del límite norte del Parque Regional del Sureste. La riqueza faunística del lugar, y su importancia sobre todo para las aves esteparias, ha hecho que se encuentren protegidas tanto por la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) denominada «Estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares«, como por el ZEC (Zona de Especial Conservación) denominado «Cuencas de los ríos Jarama y Henares«. A lo largo del territorio podemos encontrar numerosos municipios como Meco, Fresno de Torote, Daganzo, Valdeavero, o el ya citado Camarma de Esteruelas.
Cartel de la ZEPA «Estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares» a la salida de Camarma de Esteruelas.
Podemos iniciar el recorrido en el propio municipio de Camarma de Esteruelas, en la plaza del antiguo Ayuntamiento que aún se conserva, y junto a su principal monumento, la Iglesia de San Pedro Apóstol. Desde allí podemos seguir hacia el norte, siguiendo el curso del principal eje vertebrador del municipio, el arroyo Camarmilla, que es afluente del río Henares. En sus aguas es frecuente encontrar ánades reales y gallinetas, así como petirrojos, mirlos y carboneros entre las ramas de los árboles del pequeño bosque de ribera que se forma en los márgenes del arroyo.
Plaza del antiguo Ayuntamiento, Iglesia de San Pedro Apóstol y arroyo Camarmilla.
Después giramos hacia el oeste, atravesamos la carretera M-119, y nos adentramos ya en la estepa cerealista. Como puede que sepas, las estepas cerealistas representan uno de los ecosistemas presentes no sólo en el Parque Regional del Sureste, sino en toda la Comunidad de Madrid. Las estepas son terrenos llanos, abiertos, y sin arbolado, dedicadas tradicionalmente al cultivo de cereales de secano. En nuestra zona principalmente se cultivan trigo y cebada. También es destacable la presencia de amapola silvestre (Papaver rhoeas) que crece normalmente asociada a los campos de trigo. En los caminos también es frecuente encontrar vegetación espontánea, como diferentes especies de cardos (especialmente el cardo borriquero, Onopordum acanthium), margaritas, retamas (Retama sphaerocarpa) y aulagas (Genista scorpius).
Caminos de la estepa cerealista, y campos de cultivo con la amapola silvestre y otras especies vegetales asociadas.
Recorriendo la estepa cerealista, seguimos nuestro camino en dirección noroeste, hacia el municipio de Fresno de Torote. Antes de llegar, tendremos que atravesar un pequeño curso fluvial, el arroyo Torote, que como el Camarmilla, también es afluente del río Henares. Puede que no siempre sea posible cruzarlo dependiendo de la época y el caudal del mismo.
Bosque de ribera junto al arroyo Torote.
Llegar a Fresno de Torote es como viajar en el tiempo. El silencio sólo se ve interrumpido por el paso de vehículos a través de la carretera M-113 que atraviesa el municipio. El pueblo cuenta con un reseñable pasado histórico, cuyo fundador fue Iñigo López de Mendoza, conocido como el primer Marqués de Santillana, en el siglo XV. Actualmente el municipio es de propiedad privada y se encuentra deshabitado desde hace décadas, ya que su población reside en la cercana pedanía de Serracines y sus urbanizaciones. Pese a ello, su casco histórico se encuentra intacto.
Fresno de Torote y alrededores.
Después de la visita a Fresno de Torote, continuaremos nuestra ruta en bicicleta por la estepa cerealista en la segunda parte de la entrada de blog. ¡No os la perdáis!.
La cambronera, espina santa, licio o cambrón (Lycium europaeum) es un arbusto espinoso, perteneciente a la familia de las Solanáceas, adaptado a zonas áridas y salinas, que se encuentra presente en el entorno del Parque Regional del Sureste, teniendo predisposición por los terrenos donde tenga radiación solar directa.
Se trata de un arbusto muy ramificado, de tallos blanquecinos, pubescente, es decir, cubierto de pelillos finos y cortos, que puede alcanzar los 5 metros de altura. Las ramas son largas, colgantes y flexibles, con fuertes espinas terminales y laterales.
Cambronera (Lycium europaeum). Fuentes: (izq). pemarlo.blogspot.es y (dcha) elmedinaturaldelbages.cat
El término cambrón tiene su origen etimológico en el latín: crabro, que significa avispón (insecto de picadura dolorosa), haciendo referencia a sus tallos espinosos, especializados a soportar fuertes vientos y el ramoneo de herbívoros.
Descripción botánica
Hojas de color verde oscuro, alargadas, enteras, sin vellosidad y algo gruesas, con forma oblanceoladas, de hasta 75 mm de largo y 12 mm de ancho, dispuestas en el tallo de manera alterna o en fascículos (agrupamiento denso de hojas o flores con tallos muy cortos, originados desde un punto común) de 2 a 6 hojas. El peciolo es corto.
Hojas Lycium europaeum. Fuente: florandalucia.es
Las flores de la cambronera están mezcladas con las hojas, encontrándose de manera solitaria o en fascículos de 2 a 5. Son campanuladas, hermafroditas, de color blanco o ligeramente violáceo, con corola en forma de trompetilla y simetría bilateral.
El cáliz campanulado con 4-5 lóbulos, tubo mucho más largo que los lóbulos que son pelosos en la cara interna (hipocrateriforme). Su corola puede medir hasta 17 mm de larga, blanquecina con manchas violeta, virando a color crema después de que se haya abierto la flor. La floración se produce de abril a octubre.
Fruto tipo baya, subgloboso, es decir, casi esférico o aplanado, de 5 a 6 mm de diámetro, de color rojizo virando al negro en la desecación. Las semillas de tamaño entre 3 x 2,5 mm, subesféricas o reniformes (con forma de riñón) de color pardo y con un peso de 1,8 mg.
Utilizan a los animales para la dispersión de sus semillas (zoocoria), siendo en este caso dispersión endozoocoria, es decir, dispersión en el tracto gastrointestinal de los animales.
La Cambronera es una especie adaptada al clima mediterráneo, que se distribuye desde 0 a 1.100 m.s.n.m. Tiene alta tolerancia la sol y a las sequías, siendo moderadamente resistente a las bajas temperaturas y a las heladas. Prefiere zonas con alta exposición solar, donde el sol le incide directamente, pero puede tolerar cierta sombra parcial.
Es indiferente al tipo de suelo, aunque tiene preferencia por suelos bien drenados, no pudiendo vivir en suelos encharcados. Tolera suelos pobres (con escasez de nitrógeno) y presenta una buena tolerancia a la salinidad. Es frecuente encontrarla sobre suelos ricos en yesos o sobre margas.
Es una planta que se recupera rápidamente de raíz tras un incendio.
Se la puede ver en asociación con otras especies de plantas: la colleja (Silene vulgaris), la higuera (Ficus carica) y la vid o parra (Vitis vinifera).
Entre sus hábitats se pueden encontrar taludes, bordes de caminos, setos, o matorrales de sustitución, en terrenos nitrificados.
Se encuentra ampliamente distribuida por la península ibérica. También por toda la región mediterránea, suroeste de Asia y en la región macaronésica (Canarias y Madeira).
Usos
En medicina popular, se le atribuyen propiedades medicinales como antiinflamatorio y antioxidante.
Sus frutos son comestibles y se utilizan en la elaboración de mermeladas y licores.
En la antigüedad se le denominaba spina benedicta debido a que las reliquias de la corona de Cristo que se guardan en Roma son de licio.
En jardinería y paisajismo, debido a sus ramas intrincadas y espinosas, se ha usado para crear vallados defensivos y setos vivos.
En restauración ambiental, se utiliza para la fijación de terrenos y control de la erosión en zonas áridas y costeras. También actúa como refugio y alimento para aves y diversos insectos, siendo útil para la conservación de la biodiversidad.
La resiliencia, según la RAE, se define como «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos», es decir, la habilidad de amoldarse al cambio. ¿Y qué es el cambio climático sino uno de los mayores agentes perturbadores para los seres vivos?
Las mariposas son un excelente ejemplo de resiliencia frente al cambio climático. Su gran sensibilidad a las variaciones ambientales y su rápida capacidad de respuesta les permiten adaptarse y sobrevivir en un mundo marcado por transformaciones constantes.
La primera estrategia de resiliencia que han utilizado las mariposas es adelantar o retrasar su periodo de vuelo: artículos recientes han demostrado que las especies más exigentes son las que más han visto mermadas sus poblaciones. Sin embargo, las mariposas que adelantan o retrasan su aparición en función de la temperatura se sincronizan mejor con las plantas de las que dependen y, por tanto, sus poblaciones se ven menos afectadas.
Segunda estrategia: cambio en la coloración de las alas. Al igual que nosotros nos vestimos de diferentes colores en una época del año y en otra época, las mariposas siguen esa misma estrategia. En lugares donde las temperaturas son más altas, estos insectos están optando por coloraciones más claras para reflejar la luz del sol, evitando así el sobrecalentamiento. Por el contrario, en lugares donde las temperaturas son menores, destacan colores más oscuros para absorber más calor. Esta forma de termorregulación evolutiva les permite aumentar sus posibilidades de supervivencia.
Las alas de las mariposas no solo se ven afectadas por el cambio de coloración para afrontar esta época de cambios; también pueden cambiar la forma y el tamaño de sus alas. Para reducir la absorción de calor y tener maniobras más rápidas, en regiones más cálidas las mariposas «han decidido» reducir el tamaño de sus alas; pero esto tiene un riesgo, y es que también puede verse limitada su capacidad de dispersión, lo que fortalece la dependencia en hábitats muy localizados y vulnerables a la pérdida de recursos. Este patrón no es una verdad universal, ya que investigaciones más detalladas en especies de montaña revelan respuestas diferentes, como en el caso de Colias meadii, que mostró un aumento en el tamaño de sus alas y en la pigmentación a pesar del calentamiento, lo que indica que estas adaptaciones morfológicas también dependen de la ecología de cada especie.
Colias meadii. Fuente: iNaturalist Ecuador
Recientes estudios afirman que las mariposas se están moviendo a latitudes más altas donde anteriormente no podían estar por ser demasiado frías, pero, debido al cambio climático esas temperaturas son menos extremas y la presencia de mariposas en países del norte de Europa se ha visto incrementada. Es cierto que las especies de mariposas que han llevado a cabo esta estrategia son especies más generalistas, es decir, son menos «pitiminí» a la hora de elegir dónde vivir.
Aún queda mucho por entender en este tema, sobre todo una mejor comprensión de cómo interactúan el cambio climático con las transformaciones del territorio; además, los cambios en las poblaciones de mariposas pueden tener efectos en cascada en los ecosistemas, influyendo en la polinización, las cadenas tróficas y servicios esenciales como la producción de alimentos, la salud de los bosques y el bienestar humano.
Aunque todas estas estrategias son útiles para la resiliencia de las mariposas, cabe destacar que las respuestas no son uniformes. No todas las especies se adaptan, es decir, algunas no logran ajustar su fenología, otras no disponen de hábitats adecuados o refugios térmicos. Además, no siempre está claro si estas adaptaciones son evolutivas (heredables) o simplemente son una respuesta individual al ambiente.
En definitiva, las mariposas, a pesar de su aparente fragilidad, están demostrando una notable capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones ambientales mediante cambios morfológicos, fisiológicos y de comportamiento. Sin embargo, estas adaptaciones no garantizan su supervivencia futura. La conservación de sus hábitats y la mitigación del cambio climático siguen siendo aspectos clave para asegurar la permanencia de los lepidópteros.
Fuentes:
Buckley, L. B., Ehrenberger, J. C., & Angilletta Jr., M. J. (2015). Thermoregulatory traits follow a complex geographical pattern in alpine butterflies. Climate Change Responses, 2(1), 6. https://doi.org/10.1186/s40665-016-0028-x
Gutiérrez, D., Wilson, R. J., Gutiérrez, J., & Monserrat, V. J. (2013). Butterflies move to higher altitudes as temperatures rise. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(37), 14773–14778. https://doi.org/10.1073/pnas.1308931110
Hasegawa, M., & Yahara, T. (2021). Thermal melanism in butterflies: Climate-driven changes in wing coloration patterns. Nature Communications, 12, 3451. https://doi.org/10.1038/s41467-021-23731-5
Kerr, J. T., et al. (2015). Climate change impacts on bumblebees and butterflies: Range contractions and poleward shifts. Science, 349, 177–180.
Kőrösi, Á., et al. (2023). Long-term phenological shifts in butterfly species from Transylvania. Insects, 16(10), 1071.
Mingarro, M., Cancela, J. P., Burón-Ugarte, A., García-Barros, E., Munguira, M. L., Romo, H., & Wilson, R. J. (2021). Butterfly communities track climatic variation over space but not time in the Iberian Peninsula. Insect Conservation and Diversity, 14(5), 647–660. https://doi.org/10.1111/icad.12498
Parmesan, C. (2006). Ecological and evolutionary responses to recent climate change. Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics, 37, 637–669.
Zeuss, D., Brunzel, S., & Brandl, R. (2014). Environmental drivers of assemblage patterns in European butterflies and dragonflies: The role of temperature and solar radiation. Nature Communications, 5, 4754. https://doi.org/10.1038/ncomms5874
A pocos kilómetros de Madrid, en el término municipal de Chinchón, se encuentra un paraje sorprendente: la Laguna de San Juan, debido a sus valores naturales, paisajísticos, biológicos y educativos tiene varias figuras de protección, entre ellas están: Refugio de Fauna y Humedal incluido en el Catálogo de Embalses y Humedales de la Comunidad de Madrid y en el inventario de Zonas Húmedas.
El origen de la laguna es natural modificada. Su origen era una laguna endorreica aunque desapareció casi por completo a mediados del S.XX debido a un proceso progresivo de colmatación. Tras esto se realizaron diversos proyectos de restauración (excavación de los vasos…) consiguieron lo que en la actualidad se ha convertido en un ecosistema en equilibrio y con gran valor ecológico.
Entre la fauna presente en esta laguna podemos encontrar animales como: la nutria (Lutra lutra), rata de agua (Avicola sapidus), avetorillo común (Ixobrychus minutus), calamón común (Porphyrio porphyrio), cormorán grande (Phalacrocorax carbo) o el martinete común (Nycticorax nycticorax).
Desde que en Diciembre de 2024 se terminó la construcción de un mirador, la laguna de San Juan se ha convertido en el punto de encuentro ideal para aficionados a la ornitología y a la fotografía y es que visitar esta laguna es una oportunidad para disfrutar de la fauna y la flora. Es un lugar perfecto para desconectar, aprender y valorar la importancia de conservar nuestros humedales.
La cornicabra o terebinto es un arbusto típico del bosque mediterráneo, que podemos encontrar por distintos rincones del Parque Regional del Sureste, debido a su adaptabilidad a todo tipo de terrenos. Acompaña a otras formaciones del sotobosque como jaras y coscojas y suele encontrarse en las zonas más expuestas al sol.
Es un arbusto muy ramoso que puede llegar a alcanzar 5 metros, dándole porte de «arbolito», alcanzando algunos ejemplares incluso hasta 10 metros. A pesar del gran porte que puede alcanzar, se trata realmente de un arbusto, cuyas ramas son alternas, de corteza rojiza cuando son jóvenes, que se vuelve grisácea y se agrieta con la edad.
Porte arbustivo de laCornicabra (Pistacia terebinthus). Fuente: florandalucía.es.
La cornicabra pertenece a la familia de las Anacardiaceae, que incluye especies muy conocidas y comestibles como el pistacho, el mango o los anacardos.
Su nombre científico Pistacia terebinthusderiva del griego, siendo “Pistacia” (pistake) = nuez, por la forma de su fruto, y el nombre específico de la especie “terebinto” proviene de la resina que se puede obtener de esta planta.
Su nombre común o vernáculo, Cornicabra, hace referencia a las agallas que desarrolla la planta con forma de cuerno de cabra, de color verde a carmín oscuro, llamadas algarrobas de Judea. Son curtientes, tintóreas, ricas en resina y se pueden quemar a modo de incienso.
Cornicabra en los Cortados del Piul (Rivas).Fuente: Centro Campillo
Estas agallas que forma la planta, son una estructura de protección frente a las picaduras de un pulgón (Baizongia pistaciae) en sus hojas. Mientras que la agalla protege al arbusto de una posible infección, en el interior de la misma, se desarrollan los huevos del pulgón, protegidos del exterior.
Izq. Agallas con forma de legumbre de Pistacia terebinthus. Dcha: Desarrollo de huevos de pulgón en el interior de la agalla. Fuente: florandalucia.es (ambas fotos)
Sus hojas son caducas y compuestas, es decir, que el limbo de la hoja se encuentra dividido en porciones individuales, llamadas hojuelas o foliolos, cada una de las cuales se inserta en el nervio medio de la hoja, el raquis. Suele presentar de 3 a 9 hojuelas ovaladas de margen entero, sin pelos, coriáceas, de color verde oscuro, con el haz brillante y el envés un poco más pálido. El pedúnculo de la hoja (estructura con forma de tallo que le sirve de unión a la rama) es rosado y la forma del ápice (punta de la hoja) es mucronulado, muy característico.
Izq: Hoja de Pistacia terebinthus. Fuente: Arbolapp. Dcha:Tipos de ápices de hojas Fuente: fcen uncuyo.
La Cornicabra es una especie dioica, es decir, hay arbustos que son machos y otro hembras. Las flores no son muy llamativas y carecen de pétalos. Se reúnen en inflorescencias de tipo panícula, de tamaño similar a las hojuelas. Florece de abril a junio.
Izq. Inflorescencia tipo panícula de Pistacia terebinthus. Fuente: Wikipedia. Dcha. Frutos de Pistacia terebinthus. Fuente: florandalucia.es
El fruto es una drupa ovalada, seca, comprimida, de tamaño parecido al de un guisante, entre 4 y 7 milímetros. Cuando madura adquiere una coloración rojiza y se torna parda al secarse. Sólo tiene una única semilla por fruto. Fructifica en octubre y noviembre.
Ecología
Es indiferente del tipo de suelo. Crece en zonas rocosas, zonas calcáreas, taludes, pedregales y forma parte de los bosques mediterráneos como especie acompañante de encinares, alcornocales, acebuchares, pinares, etc. Se asocia con acebuches, lentiscos, coscoja, jaras, etc. Su presencia indica cierta calidad del suelo.
Tiene un gran valor ecológico, por ser una especie resistente y pionera, que fija y enriquece los suelos, facilitando la colonización para otras plantas. Los pájaros y los pequeños mamíferos, se alimetan de sus frutos y dispersan sus semillas.
Aunque soporta zonas umbrías, es más común encontrarle en zonas soleadas. Aparece desde los 300 a los 1.300 m de altitud.
Distribución
La cornicabra o terebinto es una planta originaria de la cuenca mediterránea. En la Península ibérica ocupa gran parte del territorio, exceptuando las zonas más secas y la zona noroccidental de la península. En Mallorca, se encuentra únicamente en la Serra de Tramontana.
Distribución Pistacia terebinthus en la península ibérica. Fuente: fundaciónFIRE.org
Usos
De la cornicabra se utilizan prácticamente todas las partes de la planta, siendo la resina la más apreciada por su alta calidad y sus propiedades medicinales.
La madera de cornicabra se considera de excepcional calidad, dura y resistente. Tiene una albura abundante (parte exterior del tronco) de color amarillo pálido y duramen (parte interior del tronco) rojizo y veteado. Es fácil de pulir y tornear, por lo que se ha usado en tornería, marquetería y ebanistería . Sus raíces jaspeadas de color rojo, se utilizan para elaborar pipas de fumar y cajas de tabaco. Da también buen carbón vegetal.
De la corteza del cornicabra se extrae una resina de alta calidad, conocida como trementina verdadera o trementina de Kios. Incolora en la exudación o la incisión en la corteza, se vuelve de color amarillento de aspecto transparente y con un olor suave.
Esta resina tiene propiedades diuréticas, estimulantes y aromáticas. Es antiséptica, antiespasmódica, citostática, expectorante y vulneraria. Se toma de forma interna para el tratamiento de infecciones bronquiales crónicas, urinarias, renales, hemorragias, piedras de vesícula, gota, ciática, e incluso para combatir el cáncer. Antiguamente se usaba como excitante enérgico.
Las hojas y las cortezas de la cornicabra son ricas en taninos, al igual que las agallas.
Los frutos maduros han sido tostados como sucedáneo de la pimienta. En Grecia, consumen los frutos, que son muy energéticos, y también se emplean como forraje del ganado. Macerados en vinagre y sal, pueden ser usados como condimento. Las semillas son dulces de las que se puede extraer un aceite comestible.
Otro uso importante de toda la planta, es su uso como patrón de injerto para el pistachero (Pistacia vera L.), que es de la misma familia que la cornicabra (Anacardiaceae) y produce un apreciado fruto seco, el pistacho.
Pistachos, frutos de Pistacia vera L. Fuente: agroforestalesesla.com
Las vacaciones de verano son una época de disfrute, descanso y desconexión para todos. También es tiempo de viajar y descubrir nuevos lugares, vivir nuevas experiencias y aprender cosas nuevas. En esta entrada de blog os hablamos de un lugar visitado por nuestro equipo durante en esta época del año: la Costa Quebrada en Cantabria.
La Costa Quebrada se conoce así por la multitud de acantilados y playas salvajes con los que cuenta, siendo tal su importancia geológica que este mismo año ha sido declarada como Geoparque Mundial de la UNESCO. Hablar de todas las playas, acantilados o municipios daría para varias entradas de blog, así que si te interesa te recomendamos este artículo para saber más.
Paisaje de la Costa Quebrada
Hace 125 millones de años, durante el Cretácico Inferior, la Costa Quebrada se encontraba sumergida cerca de una de las islas del Mar de Tethis. Los rudistas, unas moluscos bivalvos ya extintos, formaban un gran arrecife que dio lugar a gruesas capas de roca caliza. Posteriormente, hace unos 100 millones de años, los ríos de las tierras emergidas fueron depositando areniscas y arcillas que sepultaron el arrecife.
Durante la última glaciación, el mar se retiró mostrando una llanura costera formada por dos crestas de caliza: una de origen arrecifal ya comentada (125 millones de años), y otra más reciente (unos 94 millones de años) situada en la costa de las tierras emergidas primitivas. Entre ambas, se situaban los materiales más erosionables como areniscas y arcillas. Tras la glaciación, el aumento del nivel del mar fue erosionando las arcillas y areniscas y, poco a poco, la acción erosiva de las olas también fue abriéndose paso a través de la primera cresta de calizas, más resistentes, dando lugar a los islotes que hoy vemos frente a la costa, como los Urros de Liencres. Los procesos de erosión y sedimentación también fueron dando lugar a la formación de playas como la de Covachos o Somocuevas.
Playa de Somocuevas
Muy cerca podemos visitar la playa de la Arnía, espectacular desde el punto de vista geológico al contar con una playa de arena fina y dorada, unas crestas de caliza que continúan siendo erosionadas y una plataforma de abrasión. ¿Y qué es una plataforma de abrasión? Son superficies llanas de carácter rocoso en zonas costeras, que normalmente se encuentran en el límite entre la pleamar y la bajamar, por lo que a lo largo del día se pueden encontrar tanto sumergidas como al descubierto.
Playa de la Arnía con la plataforma de abrasión a la izquierda, las crestas de caliza en el centro, y la playa a la derecha
Este paisaje se produce gracias a la presencia de una formación geológica conocida como Flysch. Esta formación se caracteriza por la secuenciación de estratos geológicos duros y blancos. La alternancia de rocas duras cohesivas (como las calizas) con otras más blandas o friables (como las margas) da lugar a diferentes procesos erosivos. Así, durante miles de años el oleaje ha pulido este paisaje desgastando por completo las rocas blancas y dejando las rocas duras en resalte que son las que podemos apreciar.
Flysch en la Playa de la Arnía
Además del interés geológico, este lugar tiene un gran interés faunístico, ya que en los momentos de bajamar (2 veces al día), pueden apreciarse algunas especies marinas típicas del intermareal, como la estrella de mar común (Asteria rubens), el erizo de mar (Paracentrotus lividus), el cangrejo ermitaño de roca (Clibanarius erythropus), la ofiura frágil (Ophiothrix fragilis) o el tomate de mar (Actinia equina).
Otro lugar que merece la pena visitar en la Costa Quebrada es el Parque Natural de las Dunas de Liencres. El paisaje dunar ha sido moldeado a lo largo de los años por la intensa acción del viento que azota las costas del lugar. En esta zona además se produce la confluencia del Río Pas, de agua dulce, con la Ría de Mogro, de agua salada procedente del Mar Cantábrico, dando lugar a un estuario en el que se produce el intercambio de agua dulce y salada. El Parque Natural cuenta además con dos playas de arena fina, la de Valdearenas y la de Canallave, y con el pinar de Liencres, una extensa zona boscosa formada principalmente por pino marítimo (Pinus pinaster), que empezó a plantarse en 1949 con el fin de fijar las dunas que avanzaban hacia el interior y frenar su avance.
Parque Natural de las Dunas de Liencres
Todo esto es una pequeña parte de todo lo que puedes encontrar en la Costa Quebrada de Cantabria. Una zona de gran interés geológico, histórico y faunístico que te animamos a recorrer si todavía no lo conoces. ¡Sin duda merece una visita!
En la primera parte de esta entrada, te introdujimos algunos de los elementos que podías encontrarte oteando los rincones de este complejo jardín. En esta segunda parte seguimos con el paseo para terminar de descubrirte todos sus encantos.
A lo largo de tu visita te recomendamos visitar la Huerta Ecológica y los Jardines Cisnerianos. En la Huerta Ecológica puedes encontrar unas 50 especies de plantas hortícolas cultivadas, siguiendo la agricultura ecológica. En los bancales e invernaderos de la huerta hay tanto cultivos de secano como de regadío, así como plantas aromáticas y árboles frutales. El recinto de los Jardines Cisnerianos está destinado en su totalidad al cultivo de plantas medicinales, ordenadas por criterios terapéuticos.
Huerta Ecológica
En los alrededores de la Huerta Ecológica se sitúan los recintos dedicados a la flora regional. ¿Y cuál es la flora regional? Pues aquellas especies vegetales típicas tanto de la Comunidad de Madrid como de la provincia de Guadalajara. En esta zona se encuentran la Escuela Sistemática, un recinto donde las plantas se ordenan por familias y géneros, de forma taxonómica al estilo del Jardín Taxonómico, y las Comunidades Naturales, donde se agrupan por comunidades, tal y como se dan en la región (cumbres de Guadarrama y Ayllón, parameras, campiñas, valle del Alberche…). En esta zona también encontrarás el Auditorio del Jardín Botánico, donde a veces se realizan conciertos, y un par de miradores, ideales para descansar y obtener unas excelentes vistas panorámicas.
Panel informativo sobre flora regional
El siguiente recinto que no te puedes perder es la RosaledaÁngel Esteban, sobre todo en época primaveral. Actualmente este recintose encuentra en restauración, pero próximamente podrás disfrutar de todo su esplendor. Esta colección fue donada en 2004 por el rosalista Ángel Esteban, que dedicó toda su vida a su cultivo y colección, y cuenta con ¡más de 2.600 ejemplares de rosales de casi 600 variedades diferentes! Muchas variedades se consiguen por hibridaciónde ejemplares, dando lugar a una amplia gama de colores. ¿Sabes cuáles son las únicas tonalidades que no se han podido obtener hasta ahora? ¡Los colores azul y negro puros! Te animamos a descubrir el resto de colores presentes.
Para acabar tu recorrido por el Jardín no olvides visitar el Arboreto Ibérico, un recinto con especies vegetales de la España peninsular. Aquí podrás encontrar especies vegetales de bosques de ribera (álamo blanco, olmo, sauce…), bosques mediterráneos (encina, coscoja, quejigo…), pinares (pino carrasco, pino piñonero, abeto pinsapo…) o matorrales mediterráneos (jara, tomillo, brezo…) entre muchas otras.
Arboreto Ibérico
Y si aún te sobra tiempo, puedes visitar el túnel de cicadales, con una colección de plantas coníferas primitivas con más de 300 millones de años, las cicadáceas. ¡Son auténticos fósiles vivientes! También tienes la opción de visitar el Arboreto de Coníferas, con especies de este grupo de gimnospermas de todo el mundo, y el Arboreto de Exóticas, con ejemplares vegetales que no se dan en España pero pueden establecerse con éxito.
Como ves, hay muchos recintos que recorrer, muchas especies que observar, oler, y mucho por aprender. Y si antes de realizar tu visita quieres hacer un pequeño recorrido de forma digital, te dejamos este vídeo con imágenes grabadas en el propio recinto del Jardín Botánico y a vista aérea de dron.