En la localidad Asturiana de Villanueva, perteneciente al concejo de Santo Adriano, se encuentra la ruta de la xana, una ruta que fue creada para la extracción de hierro. Esta ruta da comienzo en el área recreativa del Molín y discurre por un desfiladero abierto en la roca junto al arroyo de Las Xanas hasta llegar a la ermita San Antonio (Pedroveya). Durante la ruta caminaremos todo el rato sobre un pedrero excavado en la roca con el objetivo de comunicar los pueblos Dosango (Santo Adriano) y Pedroveya (Quirós).
Inicio de la senda en el área recreativa El Molín.
La ruta tiene una distancia de unos 3’8 kilómetros (7’6 kilómetros ida y vuelta), no tiene apenas dificultad, ascenderemos un total de 375 metros de desnivel y la duración de la misma es de aproximadamente una hora y cuarto (sólo ida). Esta senda es una de las más conocidas de Asturias ya que además de apenas tener dificultad, es un espectáculo para la vista. Durante todo el trayecto iremos caminando por un desfiladero, dejando a nuestros pies el arroyo de Las Xanas, por lo que podemos ir disfrutando del bosque de ribera. Si nos fijamos bien podemos incluso ver estalactitas de antiguas cuevas abiertas.
Tras caminar los dos primeros kilómetros el paisaje cambia por completo y veremos como poco a poco dejaremos atrás el desfiladero para adentrarnos en el bosque donde ya podremos disfrutar de las aguas del arroyo desde cerca. Una vez atravesado el bosque llegaremos a un claro donde seguidamente veremos la iglesia de San Antonio que nos indicará el final del nuestra ruta.
Os animamos a que conozcáis esta ruta asturiana de gran belleza e interés paisajístico y que fue declarada como Monumento Natural por el Principado de Asturias en Abril de 2002.
Con la llegada del invierno todos sufrimos las bajas temperaturas y, para sobrellevarlo de la mejor manera posible, los animales contamos con varios mecanismos como tiritar, acumular grasa o migrar. Pero no son los únicos. Otro es la dormancia, un periodo de tiempo en el que el animal suspende el crecimiento, el desarrollo y la actividad física para conservar energía. En el mundo animal existen tres comportamientos de dormancia muy similares y a veces difíciles de diferenciar: la hibernación, el letargo invernal y la brumación. No debemos confundir estos términos con invernar cuyo significado hace alusión a pasar el invierno en un lugar.
Algunas especies de gaviotas invernan en el Parque Regional del Surete.
Sin duda alguna el más conocido de elloses la hibernación que, según su definición en la RAE, es el «estado fisiológico que se presenta en ciertos mamíferos como adaptación a condiciones invernales extremas, con descenso de la temperatura corporal hasta cerca de 0° y disminución general de las funciones metabólicas«. En otras palabras: es un profundo sueño en el que, gracias a la bajada de temperatura corporal, el metabolismo baja tanto que el animal no necesita comer. Al darse en mamíferos, esa baja temperatura corporal permanece constante. Esto ocurre en pequeños mamíferos como las marmotas que llegan a respirar solo 1 o 2 veces por minuto y cuya frecuencia cardiaca baja a mínimos de 5 latidos por minuto. Los animales que hibernan despiertan de vez en cuando para eliminar los residuos que han almacenado. Para poder moverse han de subir su temperatura corporal. Esto lo consiguen gracias a un tejido termogénico, la grasa parda, que es «quemada» para dicho fin por lo que solo los mamíferos que pueden almacenar esta grasa hibernan.
Ardilla de Richardson, uno de los mamíferos hibernantes. Foto: Chuck Szmurlo. Fuente: Wikipedia.
Aunque siempre hemos pensado que el oso pardo hiberna, la verdad es que lo que hace es entrar en un estado de letargo invernal. Durante este tiempo reduce su circulación (desde los habituales 40-50 latidos/min hasta 8-10 latidos/min) y su temperatura (que baja de 37-39ºC a unos 31-35ºC de manera constante y por encima de la temperatura ambiente) así como su respiración, pero no tan drásticamente como los animales que hibernan. Al contrario que pasa en la hibernación, mientras dura el letargo el animal no pierde todos su sentidos y puede despertarse con rapidez para defender su guarida en caso de sentirse amenazado. ¿Cómo consigue mantener esa temperatura? Gracias a su tamaño, al grueso pelaje con el que pasa el invierno, la capa de grasa superficial y la postura encogida con la que pasa el letargo.
Ilustración de oso pardo en letargo invernal. Fuente: http://www.nps.gov
Por último, está la brumación que es el tipo de dormancia que se da en los herpetos (reptiles y anfibios). Durante este período de brumaciónla temperatura del animal baja a temperatura ambiente pero no permanece constante (ya que es poiquilotermo), el animal no está del todo dormido y si sube un poco la temperatura se mueve para hidratarse y/o tomar el sol (en pocos casos ingiere comida ya que le temperatura del interior del cuerpo es tan baja que los órganos digestivos no están activos). Durante los meses de la brumación el animal permanece escondido bajo una roca, debajo del barro de un charco o en algún agujero hasta la llegada de mejores condiciones ambientales.
Sapo corredor enterrado en la arena. Fuente: bicheando.net
Si eres aficionado a la naturaleza, seguramente tengas unos prismáticos en casa. Y, si no los tienes, casi con total seguridad en alguna actividad o evento de observación de fauna al que has acudido has tenido la oportunidad de utilizar alguno. De una manera u otra, a todos nos ha pasado que las primeras veces que los hemos utilizado no les hemos sacado el provecho deseado o la experiencia no ha sido tan satisfactoria como esperábamos porque, aunque no son difíciles de utilizar, siempre cuesta las primeras veces.
Participantes en una actividad de avistamiento realizado en nuestro centro.
Para sacarle el máximo provecho lo primero que has de hacer es colgarte los prismáticos en el cuello. Aunque los tengas bien sujeto con las manos, nunca sabes lo que puede pasar por lo que lo mejor es colgártelo en el cuello para evitar accidentes. Y ya que los tienes colgados, aprovecha para ajustar la correa de manera que queden a la altura del pecho y a limpiarlos si tienen alguna mancha en las lentes para que no interfiera en el avistamiento. A continuación, y sin el uso de los prismáticos (es decir, a simple vista), hay que localizar el animal en cuestión que queremos observar con los prismáticos. Una vez localizado, tenemos que buscar puntos de referencia que nos sitúen al animal en el espacio: encima la copa de un árbol, tras una rama sin hojas, debajo de una roca de cierto color, delante de una zona con arbustos… Ten en cuenta que cuando mires por los prismáticos tu campo visual disminuye drásticamente y no tendrás al animal en cuestión directamente en tu campo visual por lo que tendrás que localizarlo y lo harás a través de estos puntos de referencia.
Somormujo en su nido observado a través de unos prismáticos. Aunque tienen pares de lentes, la imagen creada será en un único círculo.
Una vez que sabes dónde está el “bicho”, coge los prismáticos lateralmente con tus dos manos en su parte media de manera que el dedo índice de la mano derecha se sitúe encima de la rueda de enfoque. Fíjate que en el ocular derecho (según coges los prismáticos) hay un +, un – y un 0. Es el ajuste de las dioptrías y debería estar en el 0. Ahora acércate los prismáticos a los ojos por la zona de las pupilas oculares (las lentes pequeñas). ¡No hay que pegárselos del todo! Normalmente las lentes quedarán como a 1 cm de nuestros ojos. Intenta que los codos queden cerca de tu cuerpo, y no abiertos, así evitarás cansancio en tus brazos. Ahora, lo que tendrás que hacer es ajustar los oculares para que cada ojo coincida con cada uno de ellos. Cierra o ábrelos por su eje longitudinal hasta que, mirando por ellos, solo tengas un círculo visual. ¿Lo tienes? Es el momento de enfocar para ver con nitidez el objetivo. Tan solo hay que mover la rueda de enfoque hasta que deje de verse borroso el objeto a enfocar. En caso de que tengas miopía deberías ajustar las dioptrías. Para ello, mira por los prismáticos; cierra el ojo derecho y enfoca con el izquierdo con la rueda de enfoque. Luego cierra el izquierdo y ajusta las dioptrías para el ojo derecho hasta que veas perfectamente. A partir de ahora solo hace falta que muevas la rueda de enfoque. Si tienes astigmatismo (o una miopía importante), déjate las gafas puestas para mirar por los prismáticos, saca los anillos de goma de los oculares y pon las dioptrías a 0.
Si ya ves nítido, es el momento de localizar al animal gracias a las referencias observadas antes de “ponernos” los prismáticos. ¿Aun así no lo localizas? No te preocupes. Quítate los prismáticos, vuelve a localizarlo (igual se ha movido y/o cambiado de sitio) y vuelve a tomar referencias. Repite el proceso y seguro que lo localizas. ¿Localizado? Enfoca hasta que lo veas perfecto. En el caso de que no veas nada a simple vista, siempre puedes ponerte los prismáticos y hacer un barrido para localizar a los animales mirando a través de los prismáticos directamente. ¿Cuántas especies serás capaz de avistar? ¡Suerte!
Aunque seguramente a día de hoy aún sea poco conocida, desde 1990 la Comunidad de Madrid cuenta con su propia denominación de origen de vinos. Y, como es una comunidad tan variada en cuanto a suelos y climas, la denominación está dividida en 4 subzonas. La más extensa de esas subzonas, y en cuya superficie se encuentran municipios del Parque Regional del Sureste (Aranjuez, Arganda del Rey, Chinchón, Getafe, Mejorada del Campo y Titulcia), es la de Arganda. En ella podemos encontrar, respecto al total de la denominación, el 55,5% de la superficie de viñedo, el 60% de la producción anual y 65% de los viticultores.
En este listado se encuentran todas las bodegas que podemos encontrar en los municipios del Parque Regional del Sureste.
Cinco Leguas – Chinchón
Ubicada en una antigua fábrica de trajes, esta bodega chinchoneta, cuyo responsable es el enólogo Marc Isart fue también bodega de espumosos y fábrica de anís. Un proyecto en el que quiere mostrar las cualidades del tempranilloy el malvar, las uvas típicas de la zona, sobre los suelos arcilloso-calcáreos presentes en el este de Madrid, de los cuales es el mayor especialista.
Esta joven bodega es un proyecto familiar que nace en 1998 con la plantación de su primer viñedo. Está situada en la Reserva Natural de El Regajal-Mar de Ontígola, dónde viven 77 de las 225 especies de lepidópteros de la Península, interesantes no solo por su número sino también por la rareza de algunas de ellas. De hecho, las etiquetas de sus vinos, tienen presentes mariposas. En la actualidad su viñedo ocupa 14 hectáreas con las variedades tempranillo, cabernet sauvignon, merlot, petit verdot y syrah; y su cultivo se desarrolla paralelo a investigaciones entomológicas de la zona.
Sala de barricas de «El Regajal». Fuente: elregajal.es
Esta tradicional bodega fundada en el año 1958 elabora y comercializa vinos de la variedad tempranillo y malvar haciendo las delicias de las mejores mesas. Para conocer más sobre sus vinos tendrás que visitarla en la calle de Sociedad de Cosecheros,1, en el municipio de Chinchón.
Presentación de sus vinos en una feria de vinos de Madrid. Fuente: Facebook
Fundada en 1870, esta bodega ubicada en el núcleo urbano de Chinchón, es una de las pocas bodegas de España con cinco generaciones de bodegueros dentro de la misma familia. Está constituida por un edificio de más de 150 años de antigüedad, el cual, gracias a sus anchos muros y su orientación, logra favorecer unas condiciones de temperatura y humedad equilibradas de manera natural todo el año, imprescindibles para la buena conservación y crianza del vino.
El nombre de esta bodega familiar une dos ideas básicas. Por un lado, val, de valle, ya que está ubicada en las llanuras del Tajo y por otro Azul, nombre original de la finca Toro Azul y un color con el cual la familia Rodríguez, propietaria de la bodega, se siente muy identificada. Cuenta con 9 hectáreas de viñedo con los que hace sus vinos de las variedades syrah, cabernet y merlot.
En sus propias palabras, esta cooperativa argandeña con más de 80 años de experiencia, es la única bodega de Europa a la que se puede llegar en metro. Y es una de las bodegas que visitamos con el Centro El Campillo. En el año 2002 inauguraron las nuevas instalaciones de la Cooperativa, lo que supuso un nuevo y decidido impulso para dotarse de los medios tecnológicos necesarios para elaborar, envejecer y envasar sus vinos con la mayor calidad posible. Durante los meses de verano realizan rutas enoturísticas que permiten conocer todo el proceso de producción: desde el cultivo en el viñedo hasta el embotellado en la bodega, finalizando con una cata de sus vinos.
En el pequeño municipio de Titulcia se encuentra esta histórica bodega que visitábamos hace unos años con nuestro centro dentro de las actividades de fin de semana. El origen de esta bodega se remonta a 1940 y permanece hasta nuestros días gracias a sus 30 hectáreas de viñedo con las variedades tempranillo, malvar, merlot y cabernet-sauvignon. Entre sus vinos, el que les diferencia, es el tradicional y artesanal vino sobremadre, caracterizado por su peculiar fermentación (en tinajas de barro) del mosto yema con las “madres” (hollejos, pepitas y levaduras endógenas), las cuales, tras terminar la fermentación, permanecen junto al vino un máximo de 6 meses. Posteriormente, se embotella directamente desde la tinaja, en ausencia de trasiegos, conservando el carbónico endógeno.
Visitando la sala de tinajas de barro donde fermenta el vino sobremadre.
Aunque no sea vino y Valdemoro esté fuera de la denominación, el vermut es un vino condimentado con plantas y especias y una de las fábricas más conocidas de esta bebida se encuentra en Valdemoro, otro de los municipios del Parque Regional del Sureste. Comenzó a hacer vermut a principios del siglo pasado cuando era una novedad llegada de Italia y aún continúa con su fabricación siendo uno de los más conocidos de la Comunidad de Madrid.
Todas las bodegas tienen tienda on line y visitas enoturísticas así que… ¡qué mejor plan que descubrir los vinos del Parque Regional del Sureste!
En febrero de este año, coincidiendo con el día de San Blas (qué como dice el refrán «la cigüeña verás»), SEO BirdLife, en colaboración con Iberdrola, publicó el estudio «Migración y Ecología Espacial de la Cigüeña Blanca en España», el cual analiza las migraciones y los datos de las poblaciones de cigüeña blanca, tanto europeas como españolas, mediante el marcaje por GPS de 79 individuos y gracias a los datos de anillamientos y recuperaciones.
Portada del estudio «Migración y Ecología Espacial de la Cigüeña Blanca en España». SEO BirdLife e Iberdrola España
La Cigüeña es una especie bastante ligada a la actividad humana que anida en zonas altas como grandes árboles, o en construcciones elevadas como edificios, torres, tendidos eléctricos, chimeneas o torres de iglesias por ejemplo. Se suelen asentar siempre cerca de dehesas, zonas de regadío, pastizales de ganado o humedales, todas ellas zonas abiertas y transformadas.
Era históricamente una especie migradora, sin embargo, los resultados del estudio reflejan que sus pautas han cambiado. El 100% de los individuos adultos de la población centroeuropea no llega hasta África y prefiere invernar en España, así como el 70% de la población española, las cuales forman colonias nativas en la Península Ibérica.
Mapa de la distribución de las poblaciones invernantes. Los colores rojos indican altas densidades de población mientras que los azules indican bajas densidades. Fuente: «Migración y Ecología Espacial de la Cigüeña Blanca en España». SEO BirdLife e Iberdrola España
¿Y por qué se quedan?, al contrario de lo que se pueda pensar, no es por los cambios en el clima, si no por la comida. Un claro ejemplo es lo que ocurren en Rivas Vaciamadrid, donde invernan en torno a unas 3000-4000 cigüeñas, lo que supone que 1 de cada 3 ejemplares de la región eligen este municipio del Parque Regional del Sureste para invernar. Esto ocurre porque se encuentra próximo a los vertederos de Valdemingómez y de Pinto, de donde obtienen una fuente de alimentos constante. Además la proximidad a los humedales que caracterizan al parque, como es la laguna de El Campillo, hace que Rivas sea una zona ideal para que las cigüeñas adultas habiten.
Grupo de cigüeñas anidan en la Parroquia de San Marcos en Rivas Vaciamadrid
Este hecho hace que sea posible, en cualquier época del año, ver grandes grupos de cigüeñas sobrevolando la superficie del Parque Regional del Sureste formando círculos en el aire. Como buenas aves planeadoras (como el buitre) dependen de las corrientes térmicas para el vuelo, ganan altura utilizando las corrientes de aire caliente y finalmente vuelan hacia el vertedero o hacia sus áreas de descanso y nidificación.
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El periodo reproductivo de la especie va desde marzo hasta junio, momento en el cual las cigüeñas se emparejan. En el Parque Regional del Sureste se han registrado entre 600-700 parejas de las cuales 106 nidifican en Rivas Vaciamadrid. Así que si vienes en esa época del año, busca algún nido para observar el desarrollo y crecimiento de sus pollos.
Pareja de Cigüeñas anidando en una torre de tendido eléctrico.
Antiguamente las cigüeñas se vieron amenazadas por numerosos factores tales como pérdida de hábitats de invernada (por sequías o transformaciones agrarias), disminución de la población de presas, pérdida de zonas de nidificación y destrucción de nidos, caza ilegal o choques contra tendidos eléctricos, entre otras. Actualmente las poblaciones han crecido notablemente desde su protección a finales de los años 80. En agosto, momento de mayor movilidad para esta especie, sólo por el Parque Regional del Sureste cruzan unas 40.000-50.000 cigüeñas rumbo a otras partes de la Península o de Europa.
El pasado sábado 22 de enero tuvimos el privilegio de recibir a los herpetólogos Carlos Caballero, y Enrique Ayllón en el CEA El Campillo donde nos ofrecieron una charla en conmemoración del 25 aniversario de la Red de Centros de Educación Ambiental. Carlos es investigador predoctoral de la Universidad Autónoma de Madrid y está realizando el atlas de anfibios de la Comunidad de Madrid; Enrique, que ha trabajado en numerosas ocasiones con los anfibios y reptiles del Parque Regional del Sureste, es experto en anfibios y reptiles y gerente de la Asociación Herpetológica Española-AHE desde hace 15 años.
La mañana empezó con Carlos Caballero haciendo una pequeña introducción al mundo de los anfibios; qué es un anfibio, qué estrategias utilizan para su reproducción, estado de conservación actual y su importancia biológica. Y es que los anfibios, según nos contó Carlos, son presas de multitud de animales, son controladores de plagas en su etapa adulta y son bioindicadores de la calidad ambiental.
Seguidamente nos contó que la Península Ibérica es uno de los países con mayor biodiversidad de anfibios de Europa. De las 39 especies existentes en la península, el 50% se encuentran en la Comunidad de Madrid, de las cuales 8 están presentes en el Parque Regional del Sureste, convirtiendo así el Sureste Madrileño en un tesoro para el avistamiento de anfibios. Las especies presentes en el Parque Regional del Sureste son: gallipato(Pleurodeles waltl) (único anfibio urodelo presente en el parque), sapo común (Bufo spinosus), sapo corredor (Epidalea calamita), sapo de espuelas(Pelobates cultripes), sapillo pintojo ibérico(Discoglossus galganoi), rana común(Pelophylax perezi), sapillo moteado común(Pelodytes punctatus) y sapo partero común(Alytes obstetricans).
En la figura, las especies son sapo común (Bufo spinosus) arr-izq, sapo de espuelas (Pelobates cultripes) ab-izq, sapillo moteado común (Pelodytes punctatus) ab-dcha. Fotos: Carlos Caballero. Imagen CAM: (c) espanafascinante.com
Sapo partero común (Alytes obstetricans) encuentra el límite de su distribución en el PR. Sólo se reproduce en dos puntos de agua en el PR, uno de ellos ha sido recientemente descubierto (Caballero-Díaz y Martínez-Solano, datos sin publicar). Foto: Carlos Caballero.
Charca anexa al río Jarama a su paso por San Fernando de Henares , hábitat de dos especies muy escasas en el sureste madrileño: el sapo de espuelas (Pelobates cultripes) y el gallipato (Pleurodeles waltl). Foto: Enrique Ayllón.
Por último, Enrique Ayllón nos habló sobre la Asociación Herpetológica Española, entidad sin ánimo de lucro fundada en julio de 1984 cuyos objetivos son entre otros favorecer la colaboración entre herpetólogos, promover el estudio de las especies y participar en estudios a diferentes niveles. Es una asociación «pequeña» pues cuenta con aldrededor de 450 socios. También nos habló sobre los proyectos SARE (Seguimiento de Anfibios y Reptiles de España) y SAFE (Stop Atropellos de Fauna en España), sobre el Atlas de Anfibios y Reptiles, el Inventario Nacional de Biodiversidad, SIARE que es un Servidor de Información de Anfibios y Reptiles de España y diversos proyectos de ciencia ciudadana (herramientas fundamentales para la investigación de estas especies).
¡Además nos regalaron esta guía! ¡Muchas gracias!
Deseamos disfrutar de muchas más jornadas como esta, que en próximas charlas no tengamos que reducir aforo y que todas las personas que estéis interesadas podáis asistir. A nosotros nos encantó, aprendimos mucho y conocimos muchas curiosidades sobre los anfibios del Parque Regional del Sureste. ¡Muchas gracias Carlos y Enrique! ¡Hasta la próxima!
El curso 2019-2020 llegó con algún que otro cambio en nuestro programa educativo para centros escolares. Uno de ellos fue la aparición de un nuevo eje educativo, el eje «Mójate en el Campillo», el cual está destinado a estudiantes de 1º a 4º de Primaria. En este eje el elemento fundamental es el agua. Pero no sólo como un elemento presente en la naturaleza sino que lo tratamos también como factor ecológico y social.
Nuestra laguna a lo largo de la senda con los cortados yesíferos al fondo.
Aunque la actividad varía un poco dependiendo del curso que la realiza (ya que está adaptada al currículo educativo de cada nivel), para todos ellos se realiza a lo largo de la senda que discurre entre el aparcamiento y nuestro centro.
Durante la misma, se van realizando paradas interpretativas y diferentes juegos y/o actividades para trabajar los contenidos. La primera parada, antes de comenzar a andar, sirve para presentarnos a nosotras, presentar el Parque Regional del Sureste (municipios que lo componen, principales ecosistemas presentes, ríos que podemos encontrar, etc.) y hacer el juego de preguntas «¿Qué sabes del agua?». A través de este juego conocemos y repasamos la composición del agua, dónde está presente, en qué estados, el porcentaje de agua dulce y de agua salada, el porcentaje de agua que hay en la Tierra disponible para consumo humano,…
Continuamos la actividad visitando el Puente de Arganda desde el cual observamos el río Jarama que, a su vez, nos permite hablar de los ríos (nacimiento, afluente, caudal, …), del ciclo del agua y de las modificaciones antrópicas del mismo. La lamentable presencia de basuras (especialmente toallitas húmedas) en el agua y el bosque de ribera nos sirven para tratar el tema de la contaminación del agua y su impacto en nuestras vidas.
Observando el río Jarama y el bosque de ribera desde el Puente de Arganda.
La tercera parada, aunque se realiza en todos los casos al llegar a la laguna desde el puente, difiere según el nivel educativo. Con los alumnos de 1º y 2º de primaria hablamos de las diferencias entre una laguna y el mar y, gracias a los peluches que tenemos, jugamos al juego «¿Vive o no aquí?» a través del cuál les contamos qué animales viven en ella y cuáles no. Los alumnos de 3º y 4º, por su parte, realizan la actividad del «Puzzle»para descubrir el origen artificial de «nuestra» laguna y gracias al apoyo de guías conocen las especies de plantas y animales presentes en el humedal.
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Continuamos avanzando por la senda hasta llegar al bosque de ribera, del cual hablamos y en donde realizamos los juegos «Gota a gota» (para 1º y 2º) y, con la ayuda de Matilda, «Cada ahorro en su lugar» (para 3º y 4º). A través de estos juegos, y con una metodología activa y dinámica, los alumnos descubren diferentes maneras de ahorrar agua.
Por último, llegamos a nuestro recinto, donde realizamos la actividad final. Con los más peques cantamos la canción «Érase una vez una gota de agua» y con los mayores jugamos al «Bingo de la huella hídrica« mediante el cuál no sólo descubren la cantidad de agua necesaria para fabricar muchos de los alimentos que comemos, sino también la cantidad de agua que es necesaria para su dieta.
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Y con estos juegos finalizamos la actividad, tras los cuáles aprovechamos para pasar al baño y, si hay tiempo, visitar nuestro centro porque nos toca volver por el mismo camino por el que hemos venido para regresar a coger el autobús y volver al colegio.
Cuesta creerlo pero otro año, el 2021, ha llegado a su fin. Un año en el que hemos aprendido a convivir con el coronavirus, en el que la borrasca Filomena nos trajo la mayor nevada en las últimas décadas y en el que la gran afluencia de visitantes a la laguna El Campillo, durante el confinamiento perimetral de la Comunidad de Madrid, hizo al Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid tomar la decisión de cerrar el acceso a la laguna en coche por la seguridad de todos: tanto de las personas como de la naturaleza.
Laguna del Campillo tras Filomena. Fotografía: Óscar Esteban Jurado.
Y si algo ha caracterizado este 2021 en nuestro centro han sido los cambios. No solo porque hemos tenido que ir adaptándonos continuamente a las circunstancias relativas a la COVID-19 de cada momento (aforos, protocolos, etc.), sino porque nuestro recinto exterior ha sufrido unos cuantos cambios para mejorar. Hemos puesto más cajas nido para aves y las hemos dejado durante el otoño e invierno; diseñado y señalizado un recorrido autoguiado por nuestro recinto; instalado paneles informativos sobre los diferentes elementos y códigos QR con enlaces a más información; restaurado la choza existente y construido una nueva; y con la madera procedente de podas tras el paso de Filomena hemos construido diferentes elementos y zonas (un par de mesas de juego con taburetes y el «Bosque mágico». Muchas de estas novedades fueron propuestas por los participantes de la encuesta que realizamos a comienzos de año para mejorar nuestro recinto.
Nuestra Huerta Calamón (que inauguramos en 2020, justo antes del confinamiento) también ha idoevolucionando y mejorando ya que gracias a los participantes de nuestros talleres, no solo hemos podido disfrutar de sus cosechas, sino que cada vez está más bonita debido a los elementos decorativos que hemos realizado en diversas actividades. Además, después de unos años, tras el deshielo de Filomena, con la subida del nivel del agua de la laguna, vimos como se inundaba una parte obligándonos a cerrar el huerto porque coincidía con la zona de acceso.
Las que también han ido creciendo han sido nuestras redes sociales. El blog ha aumentado tanto de número de seguidores como de documentos de la zona de descarga, entre otras, con las fichas de los insectos y de los Hábitats de Interés Comunitario. En Facebook ya somos 2946 campilleros y en Twitter e Instagram 2014 y 996 respectivamente. Además, nuestro canal de YouTube tiene ya 343 suscriptores.
Lo que no ha cambiado este año han sido vuestras ganas de venir a vernos, visitarnos y participar en nuestras actividades. En total habéis sido 16.503 las personas que habéis venido a visitarnos, ya sea solo el recinto o el centro, con reserva previa o sin ella (durante el confinamiento perimetral de la Comunidad de Madrid, en los fines de semana de máxima afluencia, fue necesario reservar para visitar el recinto y el interior del edificio no se pudo visitar hasta octubre).
El mes que más visitantes tuvimos fue marzo con 4301. Se nota mucho que durante los primeros meses del año la Comunidad de Madrid aún estaba bajo confinamiento perimetral, lo que hizo que mucha gente viniera a visitar y descubrir El Campillo. De hecho, en enero, los 1245 visitantes corresponden a solo 2 fines de semana ya que con el temporal Filomena estuvimos cerrados la mitad del mes. La bajada del número de visitantes del mes de noviembre corresponde a que el registro de los visitantes comienza a hacerse como era habitual antes de la pandemia, es decir, solo registrando los visitantes que pasan al interior del edificio. El caso de diciembre suele ser habitual ya que es el mes de las Navidades.
En cuanto a los asistentes a nuestras actividades, gracias a vuestra participación, prácticamente en todas colgamos el cartel de «Aforo completo». En total fuisteis 771 personas las que participasteis en alguna de ellas. Como tuvimos cupos muy reducidos (máximos de 6 personas hasta mayo, o de 15 desde junio), lamentablemente en algunas actividades hubo una larga lista de espera de gente que se quedó con ganas de participar (707 personas en total en todo el año, casi los mismos que participantes). Esto pasó sobre todo durante el primer semestre del año (entre los meses de enero y julio se quedaron en lista de espera 598, meses que coinciden con los confinamientos perimetrales de la Comunidad de Madrid y con el de Rivas). Como es habitual, al igual que en el número de visitas, los meses con menos participantes fueron los de verano (julio y agosto) y diciembre.
Como cada año, aprovechamos la ocasión para agradecer el trabajo y colaboración del personal de la oficina técnica del Parque Regional del Sureste porque nuestro trabajo no sería completo sin su ayuda y colaboración.
Esperamos que este 2022 siga trayendo más normalidad, nos permita aumentar los aforos de las actividades y recuperar algunas que nos vimos obligados a dejar de hacer como las visitas a productores. Lo que seguro que traerá son muchas sorpresas porque este año se cumplen 25 años de la Red de Centros de Educación Ambiental de la Comunidad de Madrid y tenemos muchas ganas de celebrarlo. Esperamos seguir viéndoos por nuestro centro o en alguna de nuestras actividades y… ¡FELIZ 2022 CAMPILLEROS y CAMPILLERAS!
Puede que alguna de las veces que has salido al campo hayas mirado con envidia sana a las personas que disfrutan del avistamiento de aves con sus prismáticos y has pensado: ¡tengo que comprarme unos prismáticos! La pregunta difícil e importante viene justo después: ¿Cuáles me compro? En el mercado hay cientos de modelos con una diferencia de tamaños, formas, características y precios que nos hacen dudar cuáles son los mejores para comprarnos.
Actividad de avistamiento de aves con un grupo desde nuestro centro.Familia observando aves desde nuestro observatorio.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que no todos los prismáticos son los mejores para todo el mundo. Por eso, es importante preguntarse: ¿Qué uso le voy a dar? ¿Cuántas veces voy a utilizarlos? ¿Con quién los voy a utilizar? No es lo mismo ser un ornitólogo profesional que está desarrollando un estudio de campo, que un aficionado a la naturaleza que sale a “bichear” dos veces al mes con amigos; como tampoco es lo mismo saber que solo los vas a usar tú o que los vayas a compartir en familia. En cualquier caso, si los quieres para observar fauna deberán ser prismáticos terrestres y no otro tipo de prismáticos.
En nuestro centro contamos con prismáticos de tamaños y características muy diferentes.
Lo segundo, estrechamente relacionado con lo primero, es el presupuesto que tenemos para invertir en unos prismáticos. De manera general cuanto más caro es un prismático, mejor será, pero seguramente que ni tenemos un gran presupuesto ni todo lo que conseguimos con un gran presupuesto lo vamos a amortizar. En base a las primeras preguntas, piensa cuánto dinero puedes/quieres invertir y busca unos prismáticos que se ajusten a ese precio. Lo más importante al principio es cogerle el gusanillo, familiarizarnos con su uso y ver si realmente los utilizamos y nos hacen falta o no. Si los primeros que te compras los desgastas del uso, invertirás más en el segundo; sino, con los primeros te valdrá. Normalmente los prismáticos tipo porro son la primera opción por su precio (suelen ser más baratos que los de tipo techo).
Garza real observada con prismáticos en nuestra laguna.
En tercer lugar tienes que fijarte en el tamaño y los aumentos. Si son los primeros que te compras lo ideal serían unos de 10×50. Aunque son algo grandes y más pesados, te darán un buen aumento y una luminosidad decente en tus primeras salidas “bicheras”. Si quieres que pesen y abulten un poco menos, puedes elegir unos de 8×42: aunque pierdas un poco de aumento ganarás espacio en tu mochila. Existe la opción de comprar unos compactos de 10×25 o similar, salvo que sean para un niño (tienen el tamaño perfecto para ellos), no lo consideramos buena opción para ver fauna ya que tienen poca luminosidad, son poco manejables para el tamaño de un adulto y no motivan ni a seguir usándolos ni a salir al campo con ellos a “bichear”.
Comparación de tamaño de dos prismáticos: 10×50 tipo porro (izquierda) y 8×42 tipo techo (derecha).
Estos son algunos datos que podemos tener de referencia para la compra de nuestros primeros (o segundos) prismáticos:
PRECIO. 50-80 euros de presupuesto (aunque el mercado cada vez es más grande y seguramente que por 30-40 euros encuentres unos que te puedan servir como primer acercamiento).
TIPO. Prismáticos de tipo techo. Aunque son un poco más caros que los de tipo porro, también son mas ligeros y ergonómicos. Por su parte, los de tipo porro, a pesar de ser un poco más pesados y robustos que los de tipo techo, suelen tener mejores calidades en su óptica en presupuestos más ajustados y más profundidad de campo.
AUMENTOS. Los más recomendables para el avistamiento de fauna son 8×42 o 10×50. Los primeros serán un poco menos pesados y más pequeños (más fáciles de llevar en la mochila) pero los segundos te darán más aumento (permitirán ver a los animales más cerca y ayudarán a diferenciar mejor los colores y comportamientos de los animales cuando no tengamos mucha práctica).
TRATAMIENTO LENTES. Preferiblemente como mínimo fully coated (todas las ópticas están tratadas con una capa de fluoruro de magnesio anti reflejante).
PRISMAS. A poder ser de tipo BAK-4.
OTRAS CARACTERÍSTICAS. Resistentes al agua. Esto no es necesario si nunca sales al campo los días de lluvia, pero si existe la posibilidad, es una característica a tener en cuenta para que no entre agua en la óptica y te duren más.
Como siempre, según a quién preguntes, te dará unos consejos u otros. Estos son los nuestros en base a nuestra experiencia personal pero sobre todo en base a la experiencia compartida con los usuarios de nuestras actividades. Antes de decidirte por unos: pregunta a tus amigos, busca información en la red y ve a las tiendas especializadas a probar diferentes modelos. Encuentra el que más cubra tu necesidades… ¡y a disfrutar de la naturaleza!
Debido al desbordamiento del río Jarama a su paso por el entorno de la laguna de El Campillo y las consecuentes inundaciones que se produjeron durante los primeros meses de 2025 y 2026, esta senda botánica, así como la ruta circular de la laguna, no se pueden realizar. El camino y gran parte del entorno, ha sido modificado o destruido en algunas zonas, por las que además pasa el agua desde el Jarama con fuerte corriente, haciendo inviable, incluso peligroso, atravesar estos terrenos.
Para mas información escríbenos a centrocampillo@gmail.com.
Así se encuentra la rotura del camino de la senda circular, tras pasar la zona de la «playa de la laguna». Es extremadamente peligroso intentar cruzar esta zona debido a que el agua sigue fluyendo desde la laguna hacia el río Jarama con bastante fuerza, con formación de fuertes corrientes.
Debido a la avenida que se produjo en el río Jarama a su paso por el entorno de la Laguna de El Campillo, el 12 de marzo de 2025, el agua desbordada desde el río fue erosionando el entorno del humedal, por la zona estede la laguna. El elevado caudal de agua de la riada que entró en la laguna fue de tal magnitud, que el vaso que ocupaba la laguna colapso y la fuerte presión del agua en las paredes de la laguna, produjeron la rotura del camino en varios tramos en el inicio de la senda, después de pasar la zona de la «playa de la laguna», como se indica en el mapa.