Ya teníamos ganas de volver a ver a Iván García, Técnico de campo de BRINZAL (Asociación sin ánimo de lucro que se dedica al estudio y conservación de Rapaces Nocturnas) y es que el pasado 20 de noviembre, Iván dio en el Centro de Educación Ambiental «El Campillo» una charla sobre la situación de la lechuza en la Comunidad de Madrid.
La lechuza (Tyto alba) se encuentra en estos momentos en regresión y esto es debido a que su alimentación se centra en micromamíferos (topillos, roedores…) y estos animales se han visto gravemente afectados debido a la agricultura intensiva, pérdida de biodiversidad, desaparición de lindes, el uso de fertilizantes, etc. Además es una especie con gran mortalidad en los ejemplares juveniles ya que, entre otros factores, no son muy buenos cazadores.
Durante la charla Iván nos explicó las tres fases por las que ha pasado el proyecto Alba, el objetivo de la primera de las fases era la compatibilización de los cultivos de secano con las aves nocturnas, en esta fase Brinzal ha realizado el censo de lechuzas en la Comunidad de Madrid obteniendo como resultado 25-30 parejas reproductoras de lechuzas. En la segunda fase, Brinzal se centró en conocer lo que estaba pasando con la lechuza y en averiguar porqué la distribución de la lechuza había cambiado. Y por último, la tercera fase, que se está llevando a cabo en la actualidad y finaliza este año 2021, donde su propósito es averiguar cuáles son las mejores zonas para liberar a estas aves midiendo sus niveles de estrés.
Seguidamente nos contó que las lechuzas crían muy bien en cautividad y que el mejor método para introducirlas en el medio natural es el hacking, así es como se denomina a la «cría campestre», de esta manera las lechuzas desde que son pollos pueden ir aprendiendo a cazar. Como curiosidad, sus cajas nido pesan en torno a los 15 kilos. Para terminar, el público asistente pudo preguntar a Iván todas sus dudas sobre este animal.
Fue una charla muy interesante e instructiva y esperamos poder volver a contar con la presencia de Iván en un futuro cercano.
Anteriormente, ya os contamos algunas características comunes de los pájaros carpinteros y hoy vamos a centrarnos en uno inconfundible, el pito real ibérico. Es un pájaro carpintero de color verde con el obispillo amarillento y un píleo rojo muy llamativo cuya bigotera es roja con el borde negro en machos y negra en las hembras. En los jóvenes las marcas destacan menos, presentando el dorso moteado y las plumas con el borde oscuro. Considerada en el pasado subespecie del pito real europeo (Picus viridis), una serie de estudios genéticos concluyeron que, a pesar de su similar aspecto, eran una especie distinta. Además es la especie de carpintero más común en los alrededores de El Campillo.
Pito real captado con la cámara de fototrampeo en los alrededores del CEA El Campillo.
Vuelan a poca altura y de forma ondulante y de todos los pájaros carpinteros son los que más se posan en el suelo buscando hormigueros. También captura insectos en la corteza de árboles y extrae larvas xilófagas (pero solo cuando la madera está podrida ya que su pico no es tan fuerte como el de otras especies). Sin embargo, ¡su lengua puede medir más de 10 centímetros! Estos hábitos alimenticios hacen que sea más fácil escuchar su relincho característico que el tamborileo propio de otros miembros de su familia.
Fuente: Katrina van Grouw
Es el menos forestal de los carpinteros ibéricos, ocupando pequeños sotos fluviales, parques urbanos y zonas agrícolas con árboles aislados o en hileras. Utilizan árboles viejos o secos para construir el nido el cual tardan entre 15 y 30 días en construir. El nido tiene una entrada de unos 6 cm de diámetro que da acceso a un túnel que, a su vez, finaliza en una cámara donde ponen entre 5 y 7 huevos de color blanco que son incubados por ambos progenitores durante 19 días aproximadamente. Llegado el momento de abandonar el nido han de tener cuidado con algunos de sus depredadores como la gineta o el azor.
Nido en un chopo en la senda de la laguna de El Campillo.
Su Estado de Conservación es de PreocupaciónMenor en la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas, sin embargo sus poblaciones se encuentran en descenso debido a la intensificación en los usos agrarios y forestales, así como la conversión de pastos en tierras de labor, al reducirse la población de hormigas. Por otro lado, la tala de setos arbolados, bosquetes aislados y sotos fluviales limita los posibles lugares de nidificación. Son poco resistentes al frío, por lo que se pueden provocar grandes mortandades durante algunos inviernos.
IMPORTANTE: TANTO EL CENTRO COMO EL RECINTO PERMANECEN CERRADOS AL PÚBLICO POR LO QUE ESTE AUTOGUIADO NO SE PUEDE REALIZAR
Te damos la bienvenida al itinerario autoguiado del recinto del Centro de Educación Ambiental El Campillo. Aquí encontrarás elementos interpretativos que te ayudarán a descubrir los valores ambientales, históricos, y culturales de esta región. Nos encontramos en un entorno privilegiado donde la naturaleza se mezcla con la arqueología y con las tradiciones de otras épocas que todavía perduran ¿Te apetece conocerlo? ¡Empezamos!
Continuando el camino encontrarás en primer lugar el Bosque-cole. Se trata de un bosque de repoblación que nace de la idea de incluir a los más pequeños en el proceso de cuidado y restauración del Parque Regional del Sureste. Todos los árboles y arbustos que podéis observar en la plantación han sido repoblados en colaboración con los centros educativos que nos visitan a diario. Tras realizar una senda interpretativa con actividades integradas que muestran la importancia de los bosques, las especies presentes en El Campillo y el respeto por los mismos, así como la necesidad de preservarlos, se procede a su plantación. El bosque resultante nos ofrece un mosaico de especies arbóreas y arbustivas autóctonas representativas de los diferentes ecosistemas del sureste madrileño. En el mismo podemos encontrar: encina, coscoja, pino carrasco, taray, cornicabra, regaliz, majuelo, escaramujo, jara, lúpulo y madreselva.
Vuelve al camino principal y a continuación dirígete hacia el observatorio de fauna. Entra en silencio y sin hacer ruido… ¡así tendrás más opciones de observar algún animal! Siéntate, disfruta y mira a través de sus ventanas. Puede que al llegar no veas nada pero, se paciente, espera y seguramente en pocos segundos, si eres observador, verás algunas de las especies más comunes. Para ayudarte a identificarlas, tienes encima de la ventana un pequeño panel con dibujos identificativos. ¿Adivinas qué especies has visto?
Al salir gira a tu izquierda y te encontrarás ante una representación de un poblado de los primeros asentamientos humanos de la zona. Estas cabañas muestran cómo vivían las personas hace 4.000 años y pertenecen al Calcolítico (que proviene del griego y significa “chalko” = cobre y “lithos” = piedra) o Edad del Cobre. Este período de la prehistoria se caracteriza por sus grandes avances porque es cuando surge la metalurgia (hay fundición) y las piedras dejan de ser utilizadas al descubrir que el cobre era un material mucho más resistente y funcional. Estas cabañas se construían, generando la estructura de paredes y tejado encajando troncos en forma de vigas, trenzando seguidamente ramas más flexibles y acabando las paredes con adobe (una mezcla de barro y paja con los materiales que encontraban en la zona). En último lugar, se cubría el techo con ramas de taray, escoba u otro tipo de vegetación que estuviera al alcance.
Dejando las cabañas a tu espalda, baja por el camino siguiendo las indicaciones y llegarás a la Huerta Calamón, un lugar multifuncional donde dedicamos espacio tanto a la agricultura como al disfrute estético, pero sobre todo al aprendizaje. En nuestra huerta encontrarás espacios variados donde plantamos hortalizas, frutales, plantas culinarias, especies beneficiosas para la salud, plantas que atraen insectos polinizadores, y también elementos decorativos y graciosos adornos diseñados en nuestros talleres por el público que nos visita. En nuestra huerta didáctica se siguen los principios de la agricultura ecológica; cultivamos fomentando el uso de variedades tradicionales, haciendo asociaciones beneficiosas entre las plantas y rotaciones de cultivo, realizamos nuestro propio compost y fomentamos la fauna auxiliar con flores, plantas melíferas, y hoteles de insectos. Los fines de semana se realizan actividades familiares a las que puedes apuntarte y los grupos escolares lo visitan entre semana, pero si vienes por libre podrás disfrutarlo cualquier día. Y recuerda: la huerta está trabajada con mucho esfuerzo y cariño, por favor, no te lleves sus frutos, y así podremos llevar a cabo más proyectos educativos.
Si sales de la huerta y subes hacia la izquierda te encontrarás la recreación a tamaño real de una hembra y su cría de la especie Elephas antiquus(o Palaealoxodon antiquus). Este elefante, antepasado directo de los elefantes actuales, vivió en la Comunidad de Madrid desde el Pleistoceno medio hasta el Pleistoceno superior, es decir, desde hace unos 775.000 años hasta hace 126.000 años aproximadamente, durante un periodo interglaciar en el que el clima era templado y predominaba un ecosistema boscoso.
Estos elefantes llegaron a medir 4,5 metros de altura y a pesar más de 5 toneladas. Las defensas en los elefantes, conocidos generalmente como “colmillos”, podrían llegar a medir 3,5 metros en los machos. Estas defensas no son los colmillos, sino incisivos muy desarrollados que cumplen una función defensiva y alimenticia.
Los restos de esta especie fueron encontrados en 1971 en el yacimiento de Áridos, en las terrazas del Jarama, muy cerca de la Laguna de El Campillo. El yacimiento data de hace 400.000 años y se dividió en dos zonas en las que se encontraron los restos de una hembra de unos 35 años de edad (Áridos I) y a 150 metros de este, los restos de un macho de unos 45 – 50 años (Áridos II), cuyos huesos fosilizados se pueden visitar en el Museo Arqueológico Regional en Alcalá de Henares. Además, en el municipio de Ciempozuelos se encontró la mandíbula de un juvenil de esta especie de elefante de entre 6 y 10 años.
Si vuelves al camino encontrarás la entrada del edificio del Centro El Campillo sutilmente camuflado en el entorno. Se construyó en el año 2.000 teniendo en cuenta las condiciones climáticas, aprovechando los recursos disponibles (sol, vegetación, viento, precipitaciones…) y buscando la adecuada orientación, la disminución del impacto ambiental y paisajístico y el menor consumo energético. Una vez dentro, podrás visitar los diferentes espacios que esconde:
Zona de información general
Exposición permanente “Con el Parque: Los valores del Parque Regional del Sureste”
Exposiciones temporales
Sala de proyecciones
Salón de actos
Biblioteca de consulta
Exposición “Renueva tu energía”
Al abandonar el edificio y continuar por el camino que indica la salida del recinto verás unas vías de tren a la izquierda pertenecientes al Tren de Arganda. El trazado de este histórico ferrocarril fue inaugurado en el siglo XIX debido a la importante producción vinícola de Arganda, la explotación de canteras y sus relaciones comerciales con Madrid.
El primer tramo de sus estrechas vías recorría Madrid, desde el hospital Niño Jesús, hasta Arganda.
A lo largo de los años se van ampliando tramos llegando a alcanzar, en su máximo recorrido, Alocén (provincia de Guadalajara). El itinerario proyectaba llegar hasta Caminreal (Teruel), pero debido a la construcción del pantano de Entrepeñas, se procedió al desmantelamiento de las vías, quedando únicamente un tramo entre Vicálvaro y Morata de Tajuña (al sureste de Madrid).
Este tren ha pasado por múltiples cometidos como traslado de viajeros, transporte de delicias del sureste hacia la capital o acarreo de materiales de construcción de las graveras del Valle del Jarama a la fábrica de Cementos Portland. Durante su época de porte de pasajeros, se acuñó la popular frase: “El tren de Arganda, que pita más que anda”, ya que, debido a sus características técnicas, este tren alcanzaba alrededor de los 60 km/h únicamente.
En 1997 se acuerda suspender el tráfico de mercancías y se planea construir un medio de transporte público que conecte Rivas y Arganda con Madrid, a la vista de la ausencia de transportes ferroviarios, de la saturación de la carretera de Valencia y la perspectiva del fuerte incremento de demanda. De esta manera, en abril de 1999 se inaugura la ampliación de la línea 9 de Metro hasta la estación de Arganda del Rey, siguiendo buena parte del trazado del antiguo Tren de Arganda.
Desde ese momento, la Asociación Vapor Madrid solicitó que se conservara un pequeño tramo del trazado original, desde La Poveda (donde hay un museo ferroviario) hasta la Laguna del Campillo, para así poder realizar exhibiciones con material original restaurado, durante todos los domingos de otoño y primavera.
La última parada del recorrido corresponde a la “Charca de anfibios”. Aunque puede albergar más fauna, está creada y diseñada para fomentar la presencia de estos animales, uno de los grupos de vertebrados más antiguos de la Tierra (apareciendo durante el Carbonífero, hace 350 millones de años aproximadamente) y cuyo ciclo vital depende completamente del agua.
Es en el medio acuático donde realizan sus puestas debido a que sus huevos, al contrario que pasa en reptiles y aves, no poseen una capa calcárea que les proteja de la desecación por efecto del sol. Además, de esos huevos salen los renacuajos que vivirán en el agua hasta que se produzca su metamorfosis total para transformarse en adultos.
Esta dependencia hace necesaria la presencia de láminas de agua para poder promover la presencia de estos animales. (A continuación el siguiente párrafo).
Desde El Campillo, se ha apostado por la creación de este tipo de charcas para promover la biodiversidad de anfibios, en consonancia con los objetivos del proyecto de Arco Verde de la Comunidad de Madrid, siendo El Campillo parte integrante de este proyecto.
Uno de los beneficios que nos aportan los anfibios es su gran consumo de insectos, y su consecuente regulación de plagas. Los anfibios también son uno de los mejores indicadores de calidad ambiental de un ecosistema.
Con esto damos por finalizada la visita autoguiada por el C.E.A. El Campillo.
¡¡¡Esperamos que hayas disfrutado del recorrido!!!
Desde mediados de marzo hasta el comienzo del otoño es muy común observar soleándose encima de algún tronco, piedra o vegetación presente en las orillas de la laguna a algún galápago.
Aunque la gran mayoría de ellos son galápagos alóctonos introducidos que se han convertido en especies invasoras, si observamos con detenimiento podremos ver, con suerte, algún individuo de galápago leproso (Mauremys leprosa) una especie autóctona cuyo nombre parece no provenir del hecho de que cuando se solea, las algas que crecen en su caparazón se secan y desprenden aparentando la pérdida de trozos de piel como si tuviera la enfermedad de la lepra, sino de la presencia de pequeñas verrugas que presentan algunos especímenes en su caparazón que también la recuerdan (Schweigger,1812).
Se distribuye desde el suroeste de Europa (España, Portugal y sur de Francia) hasta el noroeste de África (Marruecos, Argelia, Túnez, oeste de Libia, Níger, Mali y sur de Mauritania) en donde habita preferiblemente charcas y arroyos de aguas remansadas y con vegetación de ribera, no siendo tan común en grandes ríos y embalses. Se le puede ver también en aguas poco contaminadas próximas a desagües y zonas agrícolas e industriales.
En los lugares como El Campillo, donde el invierno es duro, se ve obligado a invernar mientras que en algunas zonas del norte de África puede mantenerse activo todo el año.
Con un tamaño medio de 20 centímetros de largo (puede llegar hasta más de 30 centímetros), este quelonio es unexcelente nadador adaptado morfológicamente a su vida en el medio acuático, tiene el caparazón de color entre verde oliváceo y pardo con manchas pardo rojizas y el peto (parte de abajo) amarillento cremoso con manchas marrón oscuro. La piel, fundamentalmente la del cuello, tiene un diseño de rayas anaranjadas o amarillas sobre fondo verde oscuro.
Fundamentalmente carnívoro en sus primeros años de vida, se alimenta de insectos, larvas, peces, gusanos, moluscos e incluso carroña y va incorporando algo de materia vegetal según va creciendo.
La época de apareamiento y reproducción comienza poco después de la activación tras el invierno. Durante el cortejo, el macho nada alrededor de la hembra y comienza a sacudir o batir sus extremidades delanteras frente a la cara de la hembra. La hembra continuará nadando hacia el macho y si acepta su proposición, comenzarán el apareamiento; en caso contrario puede iniciarse una pelea entre ambos. Varias semanas después del apareamiento, la hembra saldrá fuera del agua buscando un lugar donde poner los huevos. Una vez localizado, excavará un hoyo con sus patas traseras y depositará ahí los huevos donde permanecerán casi tres meses hasta su eclosión.
Era una especie relativamente común que ha pasado a categoría “Vulnerable” debido a la destrucción, alteración, contaminación y fragmentación del hábitat; desecación de masas de agua; captura accidental y furtivismo ya sea para comercio, mascotismo, consumo o fabricación de objetos ornamentales; y la presencia de galápagos exóticos con los que compite por alimentos y lugares para solearse.
Si quieres disfrutar de esta especie, visita nuestro observatorio porque suele ser común ver a algún individuo soleándose entre individuos de especies exóticas. ¿Serás capaz de diferenciarlo?
Cuando paseas por el Parque Regional del Sureste puedes disfrutar de 5 ecosistemas diferentes, bosque mediterraneo, bosque de ribera, cortados yesíferos, humedales y las estepas cerealistas. Este último, dedicado tradicionalmente al cultivo de cereales de secano, en su mayoría cebada y trigo, se considera paisajes culturales y representa el paisaje agrario más característico de nuestra Comunidad. En el sureste madrileño se caracterizan por ser suelos poco desarrollados y estar compuestos por materiales básicos como margas y yesos, éstos en zonas más cercanas a los cortados, que les confieren el aspecto grisáceo y en consecuencia son bastante impermeables y salinos; y también mezclas con otros materiales en las zonas más cercanas a los valles. Estas características tan peculiares les otorgan un elevadísimo valor ambiental.
En estos lugares la vegetación es escasa, sin presentar árboles ni arbustos, y es habitual encontrar plantas ruderales en lindes debido a la acción humana. Al tratarse de suelos poco desarrollados las plantas desarrollan adaptaciones. Un ejemplo son las espinas, que se encuentran en multitud de especies de cardo, o por ejemplo en la aulaga (Genista scorpius), También podemos encontrar multitud de especies de margaritas y varias especies de lino.
Dentro de la fauna esteparia presente, son las aves las mas características del ecosistema. Entre las especies que se pueden encontrar están: sisón (Tetrax tetrax), alcaraván (Burhinus oedicnemus), avutarda (Otis tarda), ortega (Pterocles orientalis), ganga común (Pterocles alchata), cogujada común (Galerida cristata), terrera común (Calandrella cinerea), calandria (Melanocorypha calandra), perdiz roja (Alectoris rufa), codorniz (Coturnix coturnix), alcaudón real (Lanius excubitor), collalba gris (Oenanthe oenanthe), aguilucho cenizo (Circus pygargus) y cernícalo primilla (Falco naumanni), estas 2 ultimas ya muy escasas.
Los mamíferos presentes son: ratón de campo (Apodemus sylvaticus), zorros (Vulpes vulpes), liebres (Lepus granatensis), conejos (Oryctolaguscuniculus), comadrejas (Mustela nivalis) y lirones caretos (Eliomys quercinus).
También podemos encontrar reptiles en las zonas soleadas y claros. Podremos apreciar lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus), lagarto ocelado (Timon Lepidus) y culebra bastarda (Malpolon monpessulanus) que se alimentan de multitud de especies de insectos: mariposas, escarabajos, saltamontes, mantis, escorpiones, insectos palo… también presentes en este ecosistema.
Además del cultivo tradicional de cereales, estos lugares son aprovechados para realizar prácticas ganaderas como el pastoreo de ovinos. Todo ello combinado con aprovechamiento cinegético de caza menor de perdiz, liebre y conejo.
Las amenazas que afectan a estos ecosistemas son el furtivismo, transformación del hábitat, accidentes con cosechadoras y tendidos.
Fuentes:
El parque Regional del Sureste Madrileño. Ed. 1998. Comunidad de Madrid.
Desde hace mucho tiempo existe un conjunto de profesionales que ha protegido la naturaleza y que en función de las etapas de nuestro país ha ido cambiando su denominación (Guardas de Campo y Monte, Guardería Rural, Capataces de Cultivo…). Pero no es hasta 1971 cuando se crea el ICONA (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza), este organismo autónomo crea su propia guardería, la Guardería Forestal del Estado, donde se integran los agentes forestales. Es a partir del 1978 cuando pasan a llamarse Agentes Forestales.
Desde hace más de 140 años estos profesionales están al servicio de los ciudadanos para servir y proteger la naturaleza. La mayoría de sus actuaciones son en el medio natural aunque en ocasiones también dan servicio en pueblos y ciudades de la región. En Madrid disponemos de 17 oficinas comarcales, de las cuales la número 8, ubicada en San Martín de la Vega es la encargada de dar servicio en el Espacio Natural Protegido el Parque Regional del Sureste.
El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid se creó el 27 de marzo de 2002 a través de la Ley 1/2002. En esta ley se atribuye a los agentes las funciones de policía, custodia y vigilancia de la flora, fauna, patrimonio artístico, arqueológico… En definitiva, son los encargados de proteger y hacer que se proteja el medio natural, nuestra naturaleza. De las cuatro estaciones, la primavera es la que suele dar más trabajo. En el mes de mayo de 2021 el 70% de sus avisos fueron para atender a animales heridos o que estaban fuera de su hábitat
Fuente: Facebook Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112
Fuente: Facebook Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112
Fuente: Facebook Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112
Fuente: Facebook Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112
Entre todas las funciones arribas ya comentadas, también se encuentra la de divulgación y Educación Ambiental donde el Centro El Campillo ha tenido la oportunidad de compartir diferentes actividades con los Agentes Forestales. El 1 de junio de 2019 nos acompañaron en nuestra Feria por el Día Mundial del Medio Ambiente mostrándonos los aparejos que utilizan contra las especies exóticas invasoras. En octubre del 2019 estuvieron presentes en el V Encuentro de Equipamientos de Educación Ambiental, donde hicieron un teatro-foro en el que representaron los conflictos ambientales y sociales a los que se enfrentan y la manera de mediarlos.
El Cuerpo de Agentes Forestales en la Feria por el Día Mundial del Medio ambiente organizada por el CEA El Campillo.
El Cuerpo de Agentes Forestales en la Feria por el Día Mundial del Medio ambiente organizada por el CEA El Campillo.
Agentes forestales interpretando una escena divulgativa en el V Encuentro de Equipamientos de Educación Ambiental
Agentes Forestales en su participación en el Simulacro Internacional EURIWATEREX 2018 organizado por la dirección General de Protección Civil y Emergencias en colaboración con la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112
Agentes forestales interpretando una escena divulgativa en el V Encuentro de Equipamientos de Educación Ambiental
En definitiva, los Agentes Forestales están para prestar atención a la ciudadanía en materia de medio ambiente. Aunque disponga de diferentes oficinas comarcales podrás contactar con ellos a través del 1-1-2 (ellos ya se encargarán de pasar el aviso) y si tu cuestión es referente al Parque Regional del Sureste puedes contactar con ellos a través del teléfono 91 895 82 73 o en el correo electrónico 008sureste@madrid.org.
El verano no es solo sinónimo de calor, sino también de vacaciones y, por supuesto, moscas y mosquitos. Y entre los grandes aliados naturales para combatir a estos molestos insectos se encuentra una de las aves estivales más comunes y conocidas de nuestro país: la golondrina.
Este acrobático pájaro de 18 cm de longitud, 33 cm de envergadura y tan solo 20-25 gramos de peso, aunque también se alimenta de hormigas voladoras, avispas, chinches, pequeños escarabajos y otros insectos voladores, gracias a vuelos de persecución a baja altura, puede llegar a comer hasta 850 moscas y mosquitos al día gracias a su corto y ancho pico.
Adulto vigilando el nido.
Para reconocerla y diferenciarla de otras aves a simple vista parecidas (aviones, vencejos y su pariente la golondrina daúrica) tendremos que fijarnos en su cola larga y ahorquillada negra con manchas blancas y rectrices externas muy alargadas, collar pectoral oscuro, su frente y garganta de color rojo, su vientre blanco crema y su dorso negro con reflejos azules metálicos en la parte superior.
Individuo descansando en una rama.
De las 6 subespecies que existen en el mundo, es la subespecie Hirundo rustica rustica la que llega a nuestras latitudes, haciéndolo a partir del mes de marzo, y permanece junto a nosotros hasta final de verano (aunque la llegada cada vez se está produciendo antes por el cambio climático y las fechas varían en función de la zona de la Península en la que nos encontremos).
Los machos, que llegan primero, vuelven al nido donde criaron la temporada anterior y esperan a su pareja (son monógamos) para, entre ambos, restaurarlo o volverlo a construir. Esto lo consiguen gracias al uso de barro, paja y saliva de su boca que van juntando bolita a bolita hasta formar un medio cuenco que cuelga de alguna pared pegado al techo. Suelen construirlo en edificaciones tanto urbanas como campestres (cuadras, porches, aleros de tejados, casas, etc.) con zonas abiertas en los alrededores (vegas, pastizales, campiñas, etc.).
La hembra realiza una puesta formada por unos 4-5 huevos de color crema y con pintas rojizas que incuba durante alrededor de 15 días. Tras la eclosión, los pollos son alimentados por ambos progenitores durante unos 22-25 días hasta que abandonan el nido. La independencia de los pollos da paso a una nueva puesta de la hembra que puede llegar a poner hasta 3 en cada temporada reproductora.
Pollos en un nido construido en nuestro edificio.
Para poner de manifiesto el acusado descenso de sus poblaciones (30 %) fue nombrada Ave del Año en 2014. Los motivos que causaron esta pérdida fueron: el uso de pesticidas en agricultura (que elimina sus fuentes de alimentación y afectando así su capacidad de reproducción) y el despoblamiento rural, el abandono de los usos tradicionales y los nuevos estilos de arquitectura que provocan la pérdida de lugares adecuados para anidar.
En El Campillo, les encanta sobrevolar la laguna buscando insectos de los que alimentarse o realizar vuelos rasantes para coger agua para beber. Así que ya sabes, si quieres disfrutar de ellas, vente con tus prismáticos, localiza un buen sitio para sentarte… ¡y a observar a las golondrinas!
Información:
«Aves de España». Eduardo de Juana yjuan M. Varela.
Guía de campo de las aves de España y Europa. Rob Hume. Ediciones Omega.
Dedicamos esta entrada a un ave que se encuentra entre las rapaces diurnas que eligen la época estival para asentarse en la Península y, en concreto, desde hace unas semanas podemos verla con facilidad en el Soto de las Juntas, dentro del Parque Regional del Sureste.
El milano negro(Milvus migrans) es una especie migrante transahariana que cruza el estrecho de Gibraltar de marzo a mayo para pasar su periodo reproductor en Europa y entre agosto y octubre retornan a África para invernar. A esta población reproductora hay que sumar una importante población denominada «flotante» de adultos no emparejados e inmaduros.
En España, el milano negro sólo nidifica en territorio peninsular (en las islas puede ser observado en migración), y está presente en casi todas las provincias, siendo particularmente raro en el cuadrante suroriental de la Península y la costa mediterránea, y relativamente escaso en Galicia y Asturias. A nivel europeo, se han descrito diferentes subespecies y los núcleos más importantes se encuentran en Rusia, España, Francia y Alemania.
Milano negro en el bosque de ribera.
Nidifica mayoritariamente en árboles (plataforma usada durante varias temporadas, situada en la horquilla principal del árbol o en una gran rama, construida principalmente con palos pero que también puede contener plásticos, papeles y otros restos) en sotos, dehesas o pinares y preferentemente en áreas cercanas a masas de agua. Sin embargo, de manera excepcional en el Parque Regional del Sureste, llegó a modificar sus costumbres utilizando las paredes rocosas de los cortados yesíferos para anidar.
Para cazar prefiere áreas más o menos abiertas, así como las orillas de ríos y humedales, atrapa con las garras a sus presas de la superficie del agua y posteriormente se las va comiendo en el aire. Es una especie carnívora oportunista con una dieta muy variada, desde pequeños roedores hasta conejos, además de aves, anfibios, reptiles, peces y grandes insectos.
No posee una gran capacidad predadora por lo que es frecuente que capture presas enfermas o jóvenes. Además, se comporta como carroñero de animales atropellados en carretera y en ocasiones practica el cleptoparasitismo (robo del alimento a otros predadores), tanto hacia otras rapaces como hacia miembros de su misma especie. También es habitual que exploten las situaciones de superabundancia de alimento que puedan producirse en el territorio que frecuentan. Y en el caso de individuos no reproductores, los muladares y vertederos pueden constituir un recurso alimenticio muy importante.
Milano negro sobrevolando la Huerta Calamón.
Con respecto a su aspecto, es una rapaz de mediano tamaño, en el adulto predominan los marrones oscuros, tiene la cabeza más clara, de color grisáceo y la cola ahorquillada. La forma de volar también nos da pistas para su identificación, planea en círculos con las alas ligeramente arqueadas y la cola a menudo abierta, ladeandola para maniobrar. En ocasiones forma grandes grupos.
Puede generar confusión con el milano real (Milvus milvus) (este es de mayor tamaño, tiene la cola más escotada y un vuelo más elegante), el águila calzada oscura (Hieraaetus pennatus) y con el juvenil del aguilucho lagunero (Circus aeruginosus).
Sus principales amenazas son el uso ilegal de veneno, accidentes en tendido eléctricos, atropello en carreteras o líneas de ferrocarril, colisión en parques eólicos, o la desaparición de las tradicionales fuentes de alimentación, como basureros y muladares, así como por la contaminación por productos fitosanitarios.
El pasado mes de enero, para comenzar el año nuevo con fuerzas, lanzamos una encuesta en formato digital a través de nuestras redes sociales y el club de amigos. El objetivo era conocer la opinión de nuestros visitantes sobre el estado de conservación del recinto exterior del CEA El Campillo y, a su vez, conocer las demandas y necesidades para llevarlas a cabo en un futuro.
Cartel difusión de la encuesta.
Disponible para ser contestado durante mes y medio, el cuestionario constaba de 12 preguntas de las cuales 8 eran de respuesta cerrada y 4 de respuesta abierta. En total fueron 133 campilleros y campilleras quienes participaron en el proceso, siendo la mayoría visitantes habituales (el 86,5% visita al menos una vez al año nuestro recinto) que vinieron por última vez en 2019 y 2020, viendo alterada su rutina por la pandemia.
Las valoraciones recibidas fueron en su gran mayoría positivas, tanto las relacionadas con el estado del recinto (conservación general, limpieza, caminos) como las relativas a la valoración de los elementos presentes (observatorio, cabaña, elefante). De hecho, en una escala sobre 5, en todos los casos más de un 70% de las respuestas fueron 4 o 5.
Entre los recursos que el visitante echa de menos se encuentran: mesas de picnic, más bancos, algún otro observatorio, cajas nido, paneles informativos (sobre las cabañas, especies de flora, etc.), papeleras, juegos interactivos para los niños, recursos en QR, baños, recursos sobre la prehistoria, una mejor señalización, biblioteca y audioguía. Aunque no era objeto de la encuesta, muchas de estas propuestas tenían que ver más con la senda que con el recinto.
A las ya mencionadas se suman otras como la limpieza de caminos, la rehabilitación de zonas deterioradas, folletos de rutas del Parque Regional del Sureste, carteles informativos, mejor señalización de las sendas y/o fuentes.
Cabaña en restauración.
Elefanta restaurada
Agradecemos a todos los participantes por darnos su opinión. Las propuestas que no dependen de nosotras, las haremos llegar a las personas pertinentes, y las que sí, trabajaremos en desarrollar todas las posibles para construir el futuro campillero entre todos.
Por otro lado, informaros de que algunas de las propuestas o bien están en el interior del edificio (que permanece cerrado en la actualidad) o bien ya hemos empezado a realizarlas (instalación de cajas de nido, mejorar la señalización). Os iremos contando para que vengáis a ver las mejoras según las vayamos llevando a cabo.
Uno de los mamíferos más desconocidos y esquivos de la Península Ibérica, y por ende del Parque Regional del Sureste, seguramente sea la rata de agua. Una mal llamada «rata» ya que, aún siendo roedor como ratas y ratones, en realidad está más emparentada con los topillos.
Rata de agua nadando entre el carrizo y la enea de nuestra laguna.
Presente en Francia, España y Portugal, este rechoncho animal diurno de cabeza redonda, orejas poco desarrolladas y color marrón o gris, tiene un cuerpo de entre 16 y 23 cm y una cola de hasta 15 cm. De hábitos anfibios, vive entre la vegetación de las riberas de los ríos, arroyos y humedales en zonas con agua en buen estado y llega a pesar entre 150 y 300 gramos.
Siempre esquiva y difícil de ver entre la vegetación palustre.
Su alimentación es principalmente herbívora a base de raíces, brotes tiernos y hojas de plantas acuáticas, aunque puede llegar a comer pequeños animales como crustáceos, larvas o insectos en alguna ocasión. Construye galerías bajo tierra, a poca profundidad, a las que accede por entradas tanto en superficie como bajo el agua y en donde construye un pequeño nido con hierba seca para criar a su descendencia (normalmente 2 camadas al año de 3 ó 4 ejemplares).
Ejemplar fotografiado con nuestra cámara trampa en los alrededores de nuestro centro.
Sus principales amenazas son la destrucción y la contaminación de su hábitat. Es presa de depredadores tales como la lechuza, la nutria o el visón y en su día, el hombre también la cazaba y comía formando parte de platos tan tradicionales como por ejemplo la paella (en la Albufera se la conoce como rata de marjal y vive en los arrozales) . Es muy difícil de observar pero, si vienes cargado de paciencia y con algo de fortuna, puedes descubrirla desde el observatorio situado dentro de nuestro recinto. Ven a buscarla y… ¡mucha suerte!
Bibliografía
«Guía de la naturaleza en el Parque Regional del Sureste» Editorial Naumanni. 2005.