Senda de las Lagunas de la Presa del Río Henares

Uno de los entornos más conocidos del municipio de Mejorada del Campo, perteneciente al Parque Regional del Sureste, es el Área Recreativa de Las Islillas. Para llegar allí, se puede acceder a esta zona en coche y estacionar en un aparcamiento situado al comienzo del recorrido o acceder en transporte público a la ciudad de Mejorada y desplazarse andando.

Este enclave forma parte del sector II del proyecto Arco Verde de la Comunidad de Madrid y el humedal está incluido en el Catálogo de Embalses y Humedales de la Comunidad de Madrid y en el Inventario Español de Zonas Húmedas.

En este recorrido apreciaremos claramente 4 ecosistemas del parque: bosque de ribera, humedal, cortados yesíferos y llanuras cerealistas.

La senda comienza junto al cartel que se sitúa junto al área recreativa, aunque al ser circular puede comenzarse al revés. Se trata de una senda sencilla, circular y llana, de 2,1 km.

Ésta recorre la ribera del río Henares justo antes de desembocar en el Jarama. El tramo de la junta de los ríos no es accesible.

Con el río a un lado y el humedal al otro, comenzamos el paseo rodeados de la vegetación del soto. La conforman en su mayoría álamos blancos (Populus alba) y álamos negros (Populus nigra) que nos regalan formas caprichosas y portes imponentes debido a su madurez, pero también encontraremos sauces (Salix alba), olmos (Ulmus minor), taráis (Tamarix gallica) y ailantos (Ailanthus altissima), esta última especie introducida e invasora.

Justo antes de llegar a la mitad del recorrido nos encontramos en el río los restos de uno de los puentes que pertenecieron al recorrido del Tren de los 40 días que se inauguró en 1938 y realizaba el trazado Torrejón de Ardoz – Tarancón, compartiendo trazado con el Tren de la Azucarera de la Poveda.

Puente del Tren de los 40 Días. https://danielpiniella.com/blog/la-casa-del-terror-blog/mitos-y-leyendas-de-terror-la-casa-del-terror-blog/leyendas-de-madrid-el-tren-de-los-40-dias

En la mitad del recorrido nos encontramos con las instalaciones de la asociación Betel de Mejorada del Campo; y si continuamos avanzando llegaremos a la presa que da nombre a esta senda. La presa se construyó antiguamente para regar los campos de cultivo que se encuentran próximos a los cortados y en sus proximidades pueden verse los restos del sistema de irrigación de los campos.

El camino continúa por el antiguo trazado de la vía ferroviaria dejando el cortado yesífero a un lado y el humedal a otro. Este camino, ya bastante despejado de árboles, nos lleva al observatorio, al que accederemos por un estrecho sendero flanqueado por taráis. En el observatorio, si hay suerte y dependiendo de la época del año, podemos ver aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), focha común (Fulica atra), calamón común (Porphyrio porphyrio), zampullín común (Tachybaptus ruficollis) o el martín pescador (Alcedo atthis).

Según el Catálogo de embalses y humedales de la Comunidad de Madrid, las principales presiones y amenazas del humedal son:

  • El impacto visual y acústico procedente de infraestructuras viarias y ferroviarias, rutas de aviones y tendidos eléctricos.
  • La contaminación por vertidos incontrolados de residuos y contaminación de las aguas que alimentan la lámina de agua.
  • La presión recreativa, vandalismo, incendios provocados.

Recientemente hemos estrenado un recorrido guiado por este entorno, si quieres descubrirlo con nosotros, consulta aquí la programación de actividades de fin de semana. ¡Ahora sólo queda disfrutar de este paraje del sureste madrileño y aprender a respetarlo para su conservación!

Fuentes:

-Catalogo de Embalses y Humedales de la Comunidad de Madrid.

-Wikiloc.

-Ayuntamiento de Arganda.

-Blog: danielpiniella.com

Jornada de Puertas Abiertas «Por la biodiversidad» en el CEA Caserío de Henares

El pasado sábado 24 de septiembre nos desplazamos al CEA Caserío de Henares junto a los centros de Arboreto Luis Ceballos, Polvoranca, Bosquesur y de la Sierra de Guadarrama para participar en su Jornada de Puertas Abiertas «Por la biodiversidad».

La jornada se desarrolló entre las 10h y las 14h y estuvo plagada de diferentes actividades. Entre ellas, cada centro de educación ambiental de la Comunidad de Madrid que acudimos, realizamos un taller diferente. Con Arboreto Luis Ceballos nos fabricamos una guía interactiva de hojas y árboles, con Polvoranca disfrutamos con «La Ruleta de los huertos», con Bosquesur jugamos a «Campanas, estrellas y pompones», con el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, a través de puzzles, descubrimos al «Habitante escondido» y con Campillo descubrimos a la «Fauna hortelana».

Durante la mañana se impartieron y tres charlas:

  • Erik Brehmer habló sobre el fascinante mundo de los murciélagos junto con Jose Antonio López Septiem.
  • El experto en energías renovables Carlos García, resolvió las dudas y preguntas de los asistentes al respecto.
  • Enrique Ayllón, miembro de la Asociación Herpetológica Española, habló de la herpetofauna de la Comunidad de Madrid.

La jornada de puertas abiertas se completó con tres exposiciones (una de productos de la huerta, otra de fotografía y otra de rapaces nocturnas de Brinzal) y un mercadillo de artesanía y productos de Madrid en el que participaron las asociaciones ACOPE y ASTOR.

Muchas gracias a todas las personas que asistieron al evento en una mañana estupenda en la que aprendimos, disfrutamos y nos lo pasamos genial. ¡Nos vemos el año que viene!

Oropéndola europea (𝑶𝒓𝒊𝒐𝒍𝒖𝒔 𝒐𝒓𝒊𝒐𝒍𝒖𝒔)

A pesar de su llamativo plumaje, es más frecuente escucharla que verla… Aún así, en el entorno del Centro El Campillo sí que hemos tenido la suerte de avistar algún ejemplar de esta especie, la oropéndola europea. Se trata de un ave estival que llega desde África a la Península Ibérica a principios de abril, quedándose algunos ejemplares como parejas reproductoras (en este caso el macho llega unos días antes para establecer su territorio) y otros continuando en tránsito hacia el norte de Europa. Para su estancia tiene preferencia por bosques de ribera y robledales del centro y oeste de la Península cercanos a ríos y arroyos. Y al llegar el mes de agosto comienza su viaje de vuelta.

Oropéndola entre las ramas de un álamo negro en el recinto del Centro El Campillo.

De tamaño similar al mirlo (aunque con un poco más de envergadura) el macho es de color amarillo intenso con alas negras con pico rojizo, patas gris azulado e iris rojo con una banda ocular negra. Sin embargo, las hembras y los juveniles son de color verdoso más apagado, su aspecto puede recordarnos al pito real, así como su vuelo que alterna aleteos y alas plegadas.

Cuando quiere defenderse o expulsar a otras especies como urracas, cucos o incluso busardos ratoneros (de mayor tamaño que estas), emite un fuerte graznido similar al de los córvidos. Pero luego el canto del macho es un silbido melodioso que se puede escuchar a bastante distancia y el de la hembra es menos frecuente, más corto y agudo.

Se alimenta de invertebrados, principalmente orugas, pero también de escarabajos, mariposas, arañas, moscas, saltamontes o abejas. En verano amplia su dieta con frutos del bosque como bayas, higos, cerezas, moras, etc. esto explica su aparición en medios como huertos con grandes árboles frutales, así como en parques y jardines.

La hembra es la encargada de construir el nido, consiste en un pequeño cuenco hecho a base de hierba seca, telarañas o incluso restos de plásticos, que cuelga de la horquilla de una rama de álamo negro y a gran altura, con más probabilidad. Una vez construido, pone de 3 a 5 huevos blancos con manchas oscuras. Normalmente tiene lugar una sola puesta a finales de mayo. La incubación la llevan a cabo los dos progenitores durante unos 16 días. Posteriormente la pareja los alimenta hasta que abandonan el nido tras unas dos semanas.

Oropéndola desde el observatorio del Centro El Campillo.

La oropéndola europea no se encuentra amenazada, aunque los mayores problemas a los que se enfrenta esta especie son los derivados de la pérdida de hábitat en sus zonas de cría, sobre todo por cambios y desaparición de sotos fluviales, o por deforestación y desertificación en las zonas de invernada.

Fuentes:

https://seo.org/ave/oropendola/

http://sendasdemadrid.es/aves/avesdetalle.php?id=290

https://guadarramistas.com/2014/06/27/oriolus-oriolus-oropendola/

https://www.miteco.gob.es/en/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/oropendola_tcm38-100094.pdf

Conocemos la ruta de la Xana en Asturias.

En la localidad Asturiana de Villanueva, perteneciente al concejo de Santo Adriano, se encuentra la ruta de la xana, una ruta que fue creada para la extracción de hierro. Esta ruta da comienzo en el área recreativa del Molín y discurre por un desfiladero abierto en la roca junto al arroyo de Las Xanas hasta llegar a la ermita San Antonio (Pedroveya). Durante la ruta caminaremos todo el rato sobre un pedrero excavado en la roca con el objetivo de comunicar los pueblos Dosango (Santo Adriano) y Pedroveya (Quirós).

La ruta tiene una distancia de unos 3’8 kilómetros (7’6 kilómetros ida y vuelta), no tiene apenas dificultad, ascenderemos un total de 375 metros de desnivel y la duración de la misma es de aproximadamente una hora y cuarto (sólo ida). Esta senda es una de las más conocidas de Asturias ya que además de apenas tener dificultad, es un espectáculo para la vista. Durante todo el trayecto iremos caminando por un desfiladero, dejando a nuestros pies el arroyo de Las Xanas, por lo que podemos ir disfrutando del bosque de ribera. Si nos fijamos bien podemos incluso ver estalactitas de antiguas cuevas abiertas.

Tras caminar los dos primeros kilómetros el paisaje cambia por completo y veremos como poco a poco dejaremos atrás el desfiladero para adentrarnos en el bosque donde ya podremos disfrutar de las aguas del arroyo desde cerca. Una vez atravesado el bosque llegaremos a un claro donde seguidamente veremos la iglesia de San Antonio que nos indicará el final del nuestra ruta.

Os animamos a que conozcáis esta ruta asturiana de gran belleza e interés paisajístico y que fue declarada como Monumento Natural por el Principado de Asturias en Abril de 2002.

Enlaces consultados:
https://www.turismoasturias.es/descubre/naturaleza/rutas/senderismo/ruta-de-las-xanas
https://www.larutadelasxanas.com/itinerario-de-la-ruta-de-las-xanas/
https://www.youtube.com/watch?v=eY8AuBroMo4

Carlos Caballero y Enrique Ayllón nos hablan sobre los anfibios del Parque Regional del Sureste

El pasado sábado 22 de enero tuvimos el privilegio de recibir a los herpetólogos Carlos Caballero, y Enrique Ayllón en el CEA El Campillo donde nos ofrecieron una charla en conmemoración del 25 aniversario de la Red de Centros de Educación Ambiental. Carlos es investigador predoctoral de la Universidad Autónoma de Madrid y está realizando el atlas de anfibios de la Comunidad de Madrid; Enrique, que ha trabajado en numerosas ocasiones con los anfibios y reptiles del Parque Regional del Sureste, es experto en anfibios y reptiles y gerente de la Asociación Herpetológica Española-AHE desde hace 15 años.

La mañana empezó con Carlos Caballero haciendo una pequeña introducción al mundo de los anfibios; qué es un anfibio, qué estrategias utilizan para su reproducción, estado de conservación actual y su importancia biológica. Y es que los anfibios, según nos contó Carlos, son presas de multitud de animales, son controladores de plagas en su etapa adulta y son bioindicadores de la calidad ambiental.

Seguidamente nos contó que la Península Ibérica es uno de los países con mayor biodiversidad de anfibios de Europa. De las 39 especies existentes en la península, el 50% se encuentran en la Comunidad de Madrid, de las cuales 8 están presentes en el Parque Regional del Sureste, convirtiendo así el Sureste Madrileño en un tesoro para el avistamiento de anfibios. Las especies presentes en el Parque Regional del Sureste son: gallipato (Pleurodeles waltl) (único anfibio urodelo presente en el parque), sapo común (Bufo spinosus), sapo corredor (Epidalea calamita), sapo de espuelas (Pelobates cultripes), sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi), rana común (Pelophylax perezi), sapillo moteado común (Pelodytes punctatus) y sapo partero común (Alytes obstetricans).

En la figura, las especies son sapo común (Bufo spinosus) arr-izq, sapo de espuelas (Pelobates cultripes) ab-izq, sapillo moteado común (Pelodytes punctatus) ab-dcha. Fotos: Carlos Caballero. Imagen CAM: (c) espanafascinante.com
Sapo partero común (Alytes obstetricans) encuentra el límite de su distribución en el PR. Sólo se reproduce en dos puntos de agua en el PR, uno de ellos ha sido recientemente descubierto (Caballero-Díaz y Martínez-Solano, datos sin publicar). Foto: Carlos Caballero.
Charca anexa al río Jarama a su paso por San Fernando de Henares , hábitat de dos especies muy escasas en el sureste madrileño: el sapo de espuelas (Pelobates cultripes) y el gallipato (Pleurodeles waltl). Foto: Enrique Ayllón.

Por último, Enrique Ayllón nos habló sobre la Asociación Herpetológica Española, entidad sin ánimo de lucro fundada en julio de 1984 cuyos objetivos son entre otros favorecer la colaboración entre herpetólogos, promover el estudio de las especies y participar en estudios a diferentes niveles. Es una asociación «pequeña» pues cuenta con aldrededor de 450 socios. También nos habló sobre los proyectos SARE (Seguimiento de Anfibios y Reptiles de España) y SAFE (Stop Atropellos de Fauna en España), sobre el Atlas de Anfibios y Reptiles, el Inventario Nacional de Biodiversidad, SIARE que es un Servidor de Información de Anfibios y Reptiles de España y diversos proyectos de ciencia ciudadana (herramientas fundamentales para la investigación de estas especies).

¡Además nos regalaron esta guía! ¡Muchas gracias!

Deseamos disfrutar de muchas más jornadas como esta, que en próximas charlas no tengamos que reducir aforo y que todas las personas que estéis interesadas podáis asistir. A nosotros nos encantó, aprendimos mucho y conocimos muchas curiosidades sobre los anfibios del Parque Regional del Sureste. ¡Muchas gracias Carlos y Enrique! ¡Hasta la próxima!

Brinzal nos cuenta la situación de la lechuza en la Comunidad de Madrid.

Ya teníamos ganas de volver a ver a Iván García,  Técnico de campo de BRINZAL (Asociación sin ánimo de lucro que se dedica al estudio y conservación de Rapaces Nocturnas) y es que el pasado 20 de noviembre, Iván dio en el Centro de Educación Ambiental «El Campillo» una charla sobre la situación de la lechuza en la Comunidad de Madrid.

La lechuza (Tyto alba) se encuentra en estos momentos en regresión y esto es debido a que su alimentación se centra en micromamíferos (topillos, roedores…) y estos animales se han visto gravemente afectados debido a la agricultura intensiva, pérdida de biodiversidad, desaparición de lindes, el uso de fertilizantes, etc. Además es una especie con gran mortalidad en los ejemplares juveniles ya que, entre otros factores, no son muy buenos cazadores.

Durante la charla Iván nos explicó las tres fases por las que ha pasado el proyecto Alba, el objetivo de la primera de las fases era la compatibilización de los cultivos de secano con las aves nocturnas, en esta fase Brinzal ha realizado el censo de lechuzas en la Comunidad de Madrid obteniendo como resultado 25-30 parejas reproductoras de lechuzas. En la segunda fase, Brinzal se centró en conocer lo que estaba pasando con la lechuza y en averiguar porqué la distribución de la lechuza había cambiado. Y por último, la tercera fase, que se está llevando a cabo en la actualidad y finaliza este año 2021, donde su propósito es averiguar cuáles son las mejores zonas para liberar a estas aves midiendo sus niveles de estrés.

Seguidamente nos contó que las lechuzas crían muy bien en cautividad y que el mejor método para introducirlas en el medio natural es el hacking, así es como se denomina a la «cría campestre», de esta manera las lechuzas desde que son pollos pueden ir aprendiendo a cazar. Como curiosidad, sus cajas nido pesan en torno a los 15 kilos. Para terminar, el público asistente pudo preguntar a Iván todas sus dudas sobre este animal.

Fue una charla muy interesante e instructiva y esperamos poder volver a contar con la presencia de Iván en un futuro cercano.

Arquitectos del Sureste: Pito real ibérico (Picus sharpei)

Anteriormente, ya os contamos algunas características comunes de los pájaros carpinteros y hoy vamos a centrarnos en uno inconfundible, el pito real ibérico. Es un pájaro carpintero de color verde con el obispillo amarillento y un píleo rojo muy llamativo cuya bigotera es roja con el borde negro en machos y negra en las hembras. En los jóvenes las marcas destacan menos, presentando el dorso moteado y las plumas con el borde oscuro. Considerada en el pasado subespecie del pito real europeo (Picus viridis), una serie de estudios genéticos concluyeron que, a pesar de su similar aspecto, eran una especie distinta. Además es la especie de carpintero más común en los alrededores de El Campillo.

Pito real captado con la cámara de fototrampeo en los alrededores del CEA El Campillo.

Vuelan a poca altura y de forma ondulante y de todos los pájaros carpinteros son los que más se posan en el suelo buscando hormigueros. También captura insectos en la corteza de árboles y extrae larvas xilófagas (pero solo cuando la madera está podrida ya que su pico no es tan fuerte como el de otras especies). Sin embargo, ¡su lengua puede medir más de 10 centímetros! Estos hábitos alimenticios hacen que sea más fácil escuchar su relincho característico que el tamborileo propio de otros miembros de su familia.

Fuente: Katrina van Grouw

Es el menos forestal de los carpinteros ibéricos, ocupando pequeños sotos fluviales, parques urbanos y zonas agrícolas con árboles aislados o en hileras. Utilizan árboles viejos o secos para construir el nido el cual tardan entre 15 y 30 días en construir. El nido tiene una entrada de unos 6 cm de diámetro que da acceso a un túnel que, a su vez, finaliza en una cámara donde ponen entre 5 y 7 huevos de color blanco que son incubados por ambos progenitores durante 19 días aproximadamente. Llegado el momento de abandonar el nido han de tener cuidado con algunos de sus depredadores como la gineta o el azor.

Nido en un chopo en la senda de la laguna de El Campillo.

Su Estado de Conservación es de Preocupación Menor en la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas, sin embargo sus poblaciones se encuentran en descenso debido a la intensificación en los usos agrarios y forestales, así como la conversión de pastos en tierras de labor, al reducirse la población de hormigas. Por otro lado, la tala de setos arbolados, bosquetes aislados y sotos fluviales limita los posibles lugares de nidificación. Son poco resistentes al frío, por lo que se pueden provocar grandes mortandades durante algunos inviernos.

Fuentes:

https://www.objetivonaturaleza.com/pito-real-iberico/pito-real

Guía de las Aves de España. Península, Baleares y Canarias. Tercera edición: abril de 2016. Lynx Edicions.

BirdLife International (2021) Ficha de la especie: Picus sharpei http://datazone.birdlife.org/species/factsheet/iberian-green-woodpecker-picus-sharpei

https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/pito_real_tcm30-100123.pdf

https://elguadarramista.com/2016/05/21/pito-real-el-senor-de-los-bosques/

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Desde mediados de marzo hasta el comienzo del otoño es muy común observar soleándose encima de algún tronco, piedra o vegetación presente en las orillas de la laguna a algún galápago.

Aunque la gran mayoría de ellos son galápagos alóctonos introducidos que se han convertido en especies invasoras, si observamos con detenimiento podremos ver, con suerte, algún individuo de galápago leproso (Mauremys leprosa) una especie autóctona cuyo nombre parece no provenir del hecho de que cuando se solea, las algas que crecen en su caparazón se secan y desprenden aparentando la pérdida de trozos de piel como si tuviera la enfermedad de la lepra, sino de la presencia de pequeñas verrugas que presentan algunos especímenes en su caparazón que también la recuerdan (Schweigger,1812).

Se distribuye desde el suroeste de Europa (España, Portugal y sur de Francia) hasta el noroeste de África (Marruecos, Argelia, Túnez, oeste de Libia, Níger, Mali y sur de Mauritania) en donde habita preferiblemente charcas y arroyos de aguas remansadas y con vegetación de ribera, no siendo tan común en grandes ríos y embalses. Se le puede ver también en aguas poco contaminadas próximas a desagües y zonas agrícolas e industriales.

En los lugares como El Campillo, donde el invierno es duro, se ve obligado a invernar mientras que en algunas zonas del norte de África puede mantenerse activo todo el año.

Con un tamaño medio de 20 centímetros de largo (puede llegar hasta más de 30 centímetros), este quelonio es un excelente nadador adaptado morfológicamente a su vida en el medio acuático, tiene el caparazón de color entre verde oliváceo y pardo con manchas pardo rojizas y el peto (parte de abajo) amarillento cremoso con manchas marrón oscuro. La piel, fundamentalmente la del cuello, tiene un diseño de rayas anaranjadas o amarillas sobre fondo verde oscuro.

Fundamentalmente carnívoro en sus primeros años de vida, se alimenta de insectos, larvas, peces, gusanos, moluscos e incluso carroña y va incorporando algo de materia vegetal según va creciendo.

La época de apareamiento y reproducción comienza poco después de la activación tras el invierno. Durante el cortejo, el macho nada alrededor de la hembra y comienza a sacudir o batir sus extremidades delanteras frente a la cara de la hembra. La hembra continuará nadando hacia el macho y si acepta su proposición, comenzarán el apareamiento; en caso contrario puede iniciarse una pelea entre ambos. Varias semanas después del apareamiento, la hembra saldrá fuera del agua buscando un lugar donde poner los huevos. Una vez localizado, excavará un hoyo con sus patas traseras y depositará ahí los huevos donde permanecerán casi tres meses hasta su eclosión.

Era una especie relativamente común que ha pasado a categoría “Vulnerable” debido a la destrucción, alteración, contaminación y fragmentación del hábitat; desecación de masas de agua; captura accidental y furtivismo ya sea para comercio, mascotismo, consumo o fabricación de objetos ornamentales; y la presencia de galápagos exóticos con los que compite por alimentos y lugares para solearse.

Si quieres disfrutar de esta especie, visita nuestro observatorio porque suele ser común ver a algún individuo soleándose entre individuos de especies exóticas. ¿Serás capaz de diferenciarlo?

Información:

http://www.vertebradosibericos.org/reptiles/identificacion/maulepid.html

Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España

Reptiles y anfibios. Guía de campo. Nicholas Arnold y Denys Ovenden. Editorial Omega.

Estepas cerealistas

Cuando paseas por el Parque Regional del Sureste puedes disfrutar de 5 ecosistemas diferentes, bosque mediterraneo, bosque de ribera, cortados yesíferos, humedales y las estepas cerealistas. Este último, dedicado tradicionalmente al cultivo de cereales de secano, en su mayoría cebada y trigo, se considera paisajes culturales y representa el paisaje agrario más característico de nuestra Comunidad. En el sureste madrileño se caracterizan por ser suelos poco desarrollados y estar compuestos por materiales básicos como margas y yesos, éstos en zonas más cercanas a los cortados, que les confieren el aspecto grisáceo y en consecuencia son bastante impermeables y salinos; y también mezclas con otros materiales en las zonas más cercanas a los valles. Estas características tan peculiares les otorgan un elevadísimo valor ambiental.

En estos lugares la vegetación es escasa, sin presentar árboles ni arbustos, y es habitual encontrar plantas ruderales en lindes debido a la acción humana. Al tratarse de suelos poco desarrollados las plantas desarrollan adaptaciones. Un ejemplo son las espinas, que se encuentran en multitud de especies de cardo, o por ejemplo en la aulaga (Genista scorpius), También podemos encontrar multitud de especies de margaritas y varias especies de lino.

Dentro de la fauna esteparia presente, son las aves las mas características del ecosistema. Entre las especies que se pueden encontrar están: sisón (Tetrax tetrax), alcaraván (Burhinus oedicnemus), avutarda (Otis tarda), ortega (Pterocles orientalis), ganga común (Pterocles alchata), cogujada común (Galerida cristata), terrera común (Calandrella cinerea), calandria (Melanocorypha calandra), perdiz roja (Alectoris rufa), codorniz (Coturnix coturnix), alcaudón real (Lanius excubitor), collalba gris (Oenanthe oenanthe), aguilucho cenizo (Circus pygargus) y cernícalo primilla (Falco naumanni), estas 2 ultimas ya muy escasas.

Los mamíferos presentes son: ratón de campo (Apodemus sylvaticus), zorros (Vulpes vulpes), liebres (Lepus granatensis), conejos (Oryctolagus cuniculus), comadrejas (Mustela nivalis) y lirones caretos (Eliomys quercinus).

También podemos encontrar reptiles en las zonas soleadas y claros. Podremos apreciar lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus), lagarto ocelado (Timon Lepidus) y culebra bastarda (Malpolon monpessulanus) que se alimentan de multitud de especies de insectos: mariposas, escarabajos, saltamontes, mantis, escorpiones, insectos palo… también presentes en este ecosistema.

Además del cultivo tradicional de cereales, estos lugares son aprovechados para realizar prácticas ganaderas como el pastoreo de ovinos. Todo ello combinado con aprovechamiento cinegético de caza menor de perdiz, liebre y conejo.

Las amenazas que afectan a estos ecosistemas son el furtivismo, transformación del hábitat, accidentes con cosechadoras y tendidos.

Fuentes:

El parque Regional del Sureste Madrileño. Ed. 1998. Comunidad de Madrid.

www.seo.org

www.pixabay.com

Golondrina común (Hirundo rustica)

El verano no es solo sinónimo de calor, sino también de vacaciones y, por supuesto, moscas y mosquitos. Y entre los grandes aliados naturales para combatir a estos molestos insectos se encuentra una de las aves estivales más comunes y conocidas de nuestro país: la golondrina.

Este acrobático pájaro de 18 cm de longitud, 33 cm de envergadura y tan solo 20-25 gramos de peso, aunque también se alimenta de hormigas voladoras, avispas, chinches, pequeños escarabajos y otros insectos voladores, gracias a vuelos de persecución a baja altura, puede llegar a comer hasta 850 moscas y mosquitos al día gracias a su corto y ancho pico.

Adulto vigilando el nido.

Para reconocerla y diferenciarla de otras aves a simple vista parecidas (aviones, vencejos y su pariente la golondrina daúrica) tendremos que fijarnos en su cola larga y ahorquillada negra con manchas blancas y rectrices externas muy alargadas, collar pectoral oscuro, su frente y garganta de color rojo, su vientre blanco crema y su dorso negro con reflejos azules metálicos en la parte superior.

Individuo descansando en una rama.

De las 6 subespecies que existen en el mundo, es la subespecie Hirundo rustica rustica la que llega a nuestras latitudes, haciéndolo a partir del mes de marzo, y permanece junto a nosotros hasta final de verano (aunque la llegada cada vez se está produciendo antes por el cambio climático y las fechas varían en función de la zona de la Península en la que nos encontremos).

Los machos, que llegan primero, vuelven al nido donde criaron la temporada anterior y esperan a su pareja (son monógamos) para, entre ambos, restaurarlo o volverlo a construir. Esto lo consiguen gracias al uso de barro, paja y saliva de su boca que van juntando bolita a bolita hasta formar un medio cuenco que cuelga de alguna pared pegado al techo. Suelen construirlo en edificaciones tanto urbanas como campestres (cuadras, porches, aleros de tejados, casas, etc.) con zonas abiertas en los alrededores (vegas, pastizales, campiñas, etc.).

La hembra realiza una puesta formada por unos 4-5 huevos de color crema y con pintas rojizas que incuba durante alrededor de 15 días. Tras la eclosión, los pollos son alimentados por ambos progenitores durante unos 22-25 días hasta que abandonan el nido. La independencia de los pollos da paso a una nueva puesta de la hembra que puede llegar a poner hasta 3 en cada temporada reproductora.

Pollos en un nido construido en nuestro edificio.

Para poner de manifiesto el acusado descenso de sus poblaciones (30 %) fue nombrada Ave del Año en 2014. Los motivos que causaron esta pérdida fueron: el uso de pesticidas en agricultura (que elimina sus fuentes de alimentación y afectando así su capacidad de reproducción) y el despoblamiento rural, el abandono de los usos tradicionales y los nuevos estilos de arquitectura que provocan la pérdida de lugares adecuados para anidar.

En El Campillo, les encanta sobrevolar la laguna buscando insectos de los que alimentarse o realizar vuelos rasantes para coger agua para beber. Así que ya sabes, si quieres disfrutar de ellas, vente con tus prismáticos, localiza un buen sitio para sentarte… ¡y a observar a las golondrinas!

Información:

«Aves de España». Eduardo de Juana yjuan M. Varela.

Guía de campo de las aves de España y Europa. Rob Hume. Ediciones Omega.