Como ya sabéis, el entorno de la Laguna del Campillo cuenta con una gran riqueza faunística, botánica, geológica, histórica y cultural, que invitan a disfrutar y aprender un poco más de cada uno de sus rincones. Por ello, desde hace poco más de un año, venimos realizando una nueva senda que discurre entre los Cortados de Rivas, el Puente de Arganda y la Laguna del Campillo, y que ya se ha convertido en una de nuestras actividades recurrentes en cada programación trimestral de actividades.
La senda comienza y termina en el aparcamiento del Polideportivo del Sureste, realizando así un recorrido circular de unos 3 kilómetros de distancia, que pueden completarse, paradas incluidas, en aproximadamente 2 horas.
Comenzamos desde el aparcamiento del Polideportivo del Parque del Sureste en dirección a los cortados de Rivas, donde el camino se bifurca. Elegimos el camino de la izquierda, que comienza a ascender de forma suave hasta llegar a una enorme roca caliza, en la que obtenemos una de las mejores panorámicas de la senda en dirección sur.
Vista de la Laguna del Campillo y de la fábrica del Pacadar desde los cortados yesíferos.
Como puede que ya sepáis, los cortados que pisamos se formaron durante la época geológica del Mioceno, hace aproximadamente 15 millones de años, cuando todo el sureste de la Comunidad de Madrid estaba cubierto por un mar interior. Estos cortados yesíferos son uno de los cinco ecosistemas presentes en el Parque Regional del Sureste. También cabe destacar en este punto la fábrica de Pacadar (dedicada a la fabricación de vigas de cemento armado pretensado), que lleva instalada desde 1945, antes del origen de la propia laguna y de la declaración del Parque Regional del Sureste en 1994. Mirando al norte podemos observar el municipio de Rivas Vaciamadrid, con un pasado histórico que también cabe destacar. Desde su origen carpetano, hasta ser uno de los municipios con mayor crecimiento demográfico de las últimas décadas.
Seguimos nuestra senda volviendo por el mismo recorrido junto a los cortados, pero esta vez bajamos por el camino hasta llegar al apeadero del Tren de Arganda, junto a las vías del tren. Seguro que habéis escuchado la frase: «El Tren de Arganda…que pita más que anda». Pues bien, estas vías forman parte del antiguo trazado que seguía el Ferrocarril de Tajuña, inaugurado en 1886 y que décadas después dejó de usarse. Pero a principios del siglo XX se reinauguró, esta vez con fines turísticos, el Tren de Arganda, reaprovechando parte del trazado de las vías. Realiza un recorrido de unos 2,7 kilómetros entre la Poveda (Arganda del Rey) y la Laguna del Campillo, que sin duda merece una visita.


Apeadero de la Laguna del campillo y Tren turístico de Arganda.
Continuamos nuestro camino bajando por debajo del túnel de la línea 9 de metro, hasta llegar al Puente de Arganda. El Puente, de hierro y construido en 1910, sustituyó a los numerosos puentes de madera que venían cayéndose por las continuas crecidas del río Jarama. Formaba parte del trazado de la antigua carretera N-3, que conectó Madrid con Valencia, hasta la creación de la actual A-3 y su puente de hormigón. El Puente de Arganda fue protagonista en la Guerra Civil española, siendo objetivo de bombardeos debido a su posición estratégica en la famosa Batalla del Jarama, que se produjo en la zona en febrero de 1937. Caminando un poco por el Puente también podemos observar el Río Jarama bajo nuestros pies y el bosque de ribera que crece a su alrededor, otro de los ecosistemas presentes en el Parque Regional del Sureste.


Puente de Arganda y vista del río Jarama.
Volvemos por el mismo camino, pero esta vez tomamos un atajo hacia la derecha, por el que pasamos debajo del otro túnel de la línea 9 de metro. Al salir, nos encontramos con otra de las mejores panorámicas de la senda, con la Laguna del Campillo y los cortados de Rivas al fondo. La laguna debe su formación a la extracción de áridos ocurrida en las décadas de los 60 y 70, debido a la gran demanda de materiales de construcción que existía. Las maquinas alcanzaron el nivel freático, próximo a la superficie, y tras su abandono en la década de los 80, el agua fue emergiendo desde el acuífero. Posteriormente llegarían las labores de restauración y las figuras de protección en un entorno que pasó de gravera, a ecosistema de alto valor ecológico. La mayoría de humedales del Parque Regional del Sureste tienen también un origen artificial, y suponen otro de los ecosistemas presentes en el mismo.

Vista de la Laguna del Campillo y los cortados de Rivas al fondo.
En este punto del camino, que antiguamente continuaba sin pérdida hasta el Centro de Educación Ambiental El Campillo, nos damos ya la vuelta debido a la rotura actual del mismo. Como sabéis, las lluvias e inundaciones de 2025 provocaron la crecida y rotura del Río Jarama, y la creación de nuevos cauces de entrada y salida de agua a la laguna. Por ello, también hay que tener en cuenta que este último tramo de la senda no siempre es accesible debido a las crecidas del río.
El camino de vuelta regresa esta vez por el otro lado de las vías del metro, hasta subir nuevamente al aparcamiento del Polideportivo del Sureste. Como veis, una senda con mucha historia, curiosidades y anécdotas que os invitamos a conocer en los próximos meses.
Recorrido de la senda.
Para saber más:
La historia de Rivas Vaciamadrid

