Cornicabra (𝙋𝙞𝙨𝙩𝙖𝙘𝙞𝙖 𝙩𝙚𝙧𝙚𝙗𝙞𝙣𝙩𝙝𝙪𝙨)

La cornicabra o terebinto es un arbusto típico del bosque mediterráneo, que podemos encontrar por distintos rincones del Parque Regional del Sureste, debido a su adaptabilidad a todo tipo de terrenos. Acompaña a otras formaciones del sotobosque como jaras y coscojas y suele encontrarse en las zonas más expuestas al sol.

Es un arbusto muy ramoso que puede llegar a alcanzar 5 metros, dándole porte de «arbolito», alcanzando algunos ejemplares incluso hasta 10 metros. A pesar del gran porte que puede alcanzar, se trata realmente de un arbusto, cuyas ramas son alternas, de corteza rojiza cuando son jóvenes, que se vuelve grisácea y se agrieta con la edad.

Porte arbustivo de la Cornicabra (Pistacia terebinthus). Fuente: florandalucía.es.

La cornicabra pertenece a la familia de las Anacardiaceae, que incluye especies muy conocidas y comestibles como el pistacho, el mango o los anacardos.

Su nombre científico Pistacia terebinthus deriva del griego, siendo “Pistacia” (pistake) = nuez, por la forma de su fruto, y el nombre específico de la especie “terebinto” proviene de la resina que se puede obtener de esta planta.

Su nombre común o vernáculo, Cornicabra, hace referencia a las agallas que desarrolla la planta con forma de cuerno de cabra, de color verde a carmín oscuro, llamadas algarrobas de Judea. Son curtientes, tintóreas, ricas en resina y se pueden quemar a modo de incienso.

Cornicabra en los Cortados del Piul (Rivas).Fuente: Centro Campillo

Estas agallas que forma la planta, son una estructura de protección frente a las picaduras de un pulgón (Baizongia pistaciae) en sus hojas. Mientras que la agalla protege al arbusto de una posible infección, en el interior de la misma, se desarrollan los huevos del pulgón, protegidos del exterior.

Izq. Agallas con forma de legumbre de Pistacia terebinthus. Dcha: Desarrollo de huevos de pulgón en el interior de la agalla. Fuente: florandalucia.es (ambas fotos)

Sus hojas son caducas y compuestas, es decir, que el limbo de la hoja se encuentra dividido en porciones individuales, llamadas hojuelas o foliolos, cada una de las cuales se inserta en el nervio medio de la hoja, el raquis. Suele presentar de 3 a 9 hojuelas ovaladas de margen entero, sin pelos, coriáceas, de color verde oscuro, con el haz brillante y el envés un poco más pálido. El pedúnculo de la hoja (estructura con forma de tallo que le sirve de unión a la rama) es rosado y la forma del ápice (punta de la hoja) es mucronulado, muy característico.

Izq: Hoja de Pistacia terebinthus. Fuente: Arbolapp. Dcha:Tipos de ápices de hojas Fuente: fcen uncuyo.

La Cornicabra es una especie dioica, es decir, hay arbustos que son machos y otro hembras. Las flores no son muy llamativas y carecen de pétalos. Se reúnen en inflorescencias de tipo panícula, de tamaño similar a las hojuelas. Florece de abril a junio.

Izq. Inflorescencia tipo panícula de Pistacia terebinthus. Fuente: Wikipedia. Dcha. Frutos de Pistacia terebinthus. Fuente: florandalucia.es

El fruto es una drupa ovalada, seca, comprimida, de tamaño parecido al de un guisante, entre 4 y 7 milímetros. Cuando madura adquiere una coloración rojiza y se torna parda al secarse. Sólo tiene una única semilla por fruto. Fructifica en octubre y noviembre.

Ecología

Es indiferente del tipo de suelo. Crece en zonas rocosas, zonas calcáreas, taludes, pedregales y forma parte de los bosques mediterráneos como especie acompañante de encinares, alcornocales, acebuchares, pinares, etc. Se asocia con acebuches, lentiscos, coscoja, jaras, etc. Su presencia indica cierta calidad del suelo.

Tiene un gran valor ecológico, por ser una especie resistente y pionera, que fija y enriquece los suelos, facilitando la colonización para otras plantas. Los pájaros y los pequeños mamíferos, se alimetan de sus frutos y dispersan sus semillas.

Aunque soporta zonas umbrías, es más común encontrarle en zonas soleadas. Aparece desde los 300 a los 1.300 m de altitud.

Distribución

La cornicabra o terebinto es una planta originaria de la cuenca mediterránea. En la Península ibérica ocupa gran parte del territorio, exceptuando las zonas más secas y la zona noroccidental de la península. En Mallorca, se encuentra únicamente en la Serra de Tramontana.

Distribución Pistacia terebinthus en la península ibérica. Fuente: fundaciónFIRE.org

Usos

De la cornicabra se utilizan prácticamente todas las partes de la planta, siendo la resina la más apreciada por su alta calidad y sus propiedades medicinales.

La madera de cornicabra se considera de excepcional calidad, dura y resistente. Tiene una albura abundante (parte exterior del tronco) de color amarillo pálido y duramen (parte interior del tronco) rojizo y veteado. Es fácil de pulir y tornear, por lo que se ha usado en tornería, marquetería y ebanistería . Sus raíces jaspeadas de color rojo, se utilizan para elaborar pipas de fumar y cajas de tabaco. Da también buen carbón vegetal.

De la corteza del cornicabra se extrae una resina de alta calidad, conocida como trementina verdadera o trementina de Kios. Incolora en la exudación o la incisión en la corteza, se vuelve de color amarillento de aspecto transparente y con un olor suave.

Esta resina tiene propiedades diuréticas, estimulantes y aromáticas. Es antiséptica, antiespasmódica, citostática, expectorante y vulneraria. Se toma de forma interna para el tratamiento de infecciones bronquiales crónicas, urinarias, renales, hemorragias, piedras de vesícula, gota, ciática, e incluso para combatir el cáncer. Antiguamente se usaba como excitante enérgico.

Las hojas y las cortezas de la cornicabra son ricas en taninos, al igual que las agallas.

Los frutos maduros han sido tostados como sucedáneo de la pimienta. En Grecia, consumen los frutos, que son muy energéticos, y también se emplean como forraje del ganado. Macerados en vinagre y sal, pueden ser usados como condimento. Las semillas son dulces de las que se puede extraer un aceite comestible.

Otro uso importante de toda la planta, es su uso como patrón de injerto para el pistachero (Pistacia vera L.), que es de la misma familia que la cornicabra (Anacardiaceae) y produce un apreciado fruto seco, el pistacho.

Pistachos, frutos de Pistacia vera L. Fuente: agroforestalesesla.com

Bibliografía

https://www.miteco.gob.es/es/parques-nacionales-oapn/red-parques-nacionales/parques-nacionales/cabaneros/visita-virtual/flora/cornicabra.html

https://sierradebaza.org/fichas-tecnicas/fichas-flora-plantas/flora-c/cornicabra-o-terebinto-pistacia-terebinthus

https://www.florandalucia.es/index.php/pistacia-terebinthus

https://www.asturnatura.com/especie/pistacia-terebinthus

https://www.arbolapp.es/especies/ficha/pistacia-terebinthus/

Jabuna (𝙂𝙮𝙥𝙨𝙤𝙥𝙝𝙞𝙡𝙖 𝙨𝙩𝙧𝙪𝙩𝙝𝙞𝙪𝙢)

La jabuna (Gypsophila struthium) es otra de las «superplantas» presente en el ecosistema de los cortados yesíferos del Parque Regional del Sureste. Como ya comentamos en la entrada sobre la Ontina, la flora presente en este ecosistema tiene adaptaciones especiales para poder soportar la salinidad y aridez de este suelo formado, de manera mayoritaria, por yesos.

La Jabuna es un arbusto perenne que puede alcanzar hasta un metro de altura. Es sufruticosa, es decir, que tiene los tallos leñosos solo en su base, como estrategia para reducir la evapotranspiración en ambientes muy calurosos. También es una planta glabra, que significa que no tiene ninguna estructura u órgano vegetal cubierto por indumento o «pelusilla». Esta especie de arbusto pertenece a la familia Caryophyllaceae.

Su nombre científico Gypsophila struthium, está formado por el nombre del género, que lo creó Linneo a partir de gýpsos: «yeso», y phýlos: » amigo» o «amante”, por tanto “amante de los yesos»; y el nombre específico, que es una derivación de struthio, “avestruz”, debido a sus tallos largos y erectos, grises y con engrosamientos en los nudos, que recuerdan al cuello del avestruz.

Descripción botánica.

Sus tallos son rectos y ascendentes, de las que van surgiendo las hojas, que son pequeñas, lineales y carnosas, con un tamaño que puede alcanzar los 40 milímetros como mucho. Las características de sus hojas: lineales, delgadas y de escasa superficie foliar, son una adaptación para reducir la evapotranspiración en ambientes áridos.

Las flores se presentan en forma de inflorescencias globosas, es decir, agrupadas de manera que forman un globo. Las flores en estas inflorescencias, se distribuyen en ella de manera corimbiformes o capituliformes. Los pétalos son muy pequeños, de 3 a 4,5 milímetros, de color blanco.

El fruto se presenta en forma de cápsula, también muy pequeño, de 3 a 5 milímetros. En su interior, se encuentran las diminutas semillas, de color negro o castaño, con un tamaño de entre 1 y 2 milímetros.

Distribución espacial.

La jabuna es un arbusto endémico del centro, este y sur peninsular. En la Comunidad de Madrid coloniza laderas, cerros y bordes de caminos de suelos ricos en yesos, de zonas áridas o semiáridas, siendo habitual y relativamente común en el sureste de Madrid. Se encuentra en todos los municipios del Parque Regional del Sureste, aunque las áreas más extensas se hallan en el término de San Martín de la Vega y, en menor medida, en Valdemoro.

Es un bioindicador de suelos ricos en yesos. También necesita exposición directa al sol y no tolera los encharcamientos. Aparece junto a otras formaciones vegetales como espartales, tomillares, etc. Además, esta planta caracteriza a un Hábitat Prioritario: el jabunal, formado por matas no muy densas de aproximadamente 60 cm de altura.

Es una planta con una gran capacidad colonizadora, suele aparecer en los primeros estadios de sucesión en hábitats alterados, como ocurre en canteras de yeso abandonadas.

USOS

Sus raíces se usaban para lavar la ropa, de ahí varios de sus nombres comunes: jabuna, jabonera, saponaria de la Mancha, etc. Con la raíz se preparaba el denominado “jabón de palo”, para lo que había que arrancarla, trocear las partes verdes y ponerlas a hervir utilizando el agua resultante para lavar las prendas de color.

Esta especie tiene además usos medicinales, entre los cuales destacan los de purgante, alterativo (que altera de manera favorable), diaforético (que provoca la secreción de sudor) y tonificante en general.

Bibliografía

https://www.jardinbotanico-clm.com/gypsophila-struthium

https://es.wikipedia.org/wiki/Gypsophila_struthium

https://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/delegate/content/c1873731-4232-4b5c-a47a-0be8daa8d9f5/Gypsophila%20struthium

https://www.geocaching.com/geocache/GC2X04H

https://www.asturnatura.com/temarios/biologia/plantas/flores-inflorescencia

El Real Jardín Botánico Juan Carlos I (parte 2)

En la primera parte de esta entrada, te introdujimos algunos de los elementos que podías encontrarte oteando los rincones de este complejo jardín. En esta segunda parte seguimos con el paseo para terminar de descubrirte todos sus encantos.

A lo largo de tu visita te recomendamos visitar la Huerta Ecológica y los Jardines Cisnerianos. En la Huerta Ecológica puedes encontrar unas 50 especies de plantas hortícolas cultivadas, siguiendo la agricultura ecológica. En los bancales e invernaderos de la huerta hay tanto cultivos de secano como de regadío, así como plantas aromáticas y árboles frutales. El recinto de los Jardines Cisnerianos está destinado en su totalidad al cultivo de plantas medicinales, ordenadas por criterios terapéuticos.

Huerta Ecológica

En los alrededores de la Huerta Ecológica se sitúan los recintos dedicados a la flora regional. ¿Y cuál es la flora regional? Pues aquellas especies vegetales típicas tanto de la Comunidad de Madrid como de la provincia de Guadalajara. En esta zona se encuentran la Escuela Sistemática, un recinto donde las plantas se ordenan por familias y géneros, de forma taxonómica al estilo del Jardín Taxonómico, y las Comunidades Naturales, donde se agrupan por comunidades, tal y como se dan en la región (cumbres de Guadarrama y Ayllón, parameras, campiñas, valle del Alberche…). En esta zona también encontrarás el Auditorio del Jardín Botánico, donde a veces se realizan conciertos, y un par de miradores, ideales para descansar y obtener unas excelentes vistas panorámicas.

Panel informativo sobre flora regional

El siguiente recinto que no te puedes perder es la Rosaleda Ángel Esteban, sobre todo en época primaveral. Actualmente este recinto se encuentra en restauración, pero próximamente podrás disfrutar de todo su esplendor. Esta colección fue donada en 2004 por el rosalista Ángel Esteban, que dedicó toda su vida a su cultivo y colección, y cuenta con ¡más de 2.600 ejemplares de rosales de casi 600 variedades diferentes! Muchas variedades se consiguen por hibridación de ejemplares, dando lugar a una amplia gama de colores. ¿Sabes cuáles son las únicas tonalidades que no se han podido obtener hasta ahora? ¡Los colores azul y negro puros! Te animamos a descubrir el resto de colores presentes.

Para acabar tu recorrido por el Jardín no olvides visitar el Arboreto Ibérico, un recinto con especies vegetales de la España peninsular. Aquí podrás encontrar especies vegetales de bosques de ribera (álamo blanco, olmo, sauce…), bosques mediterráneos (encina, coscoja, quejigo…), pinares (pino carrasco, pino piñonero, abeto pinsapo…) o matorrales mediterráneos (jara, tomillo, brezo…) entre muchas otras.

Arboreto Ibérico

Y si aún te sobra tiempo, puedes visitar el túnel de cicadales, con una colección de plantas coníferas primitivas con más de 300 millones de años, las cicadáceas. ¡Son auténticos fósiles vivientes! También tienes la opción de visitar el Arboreto de Coníferas, con especies de este grupo de gimnospermas de todo el mundo, y el Arboreto de Exóticas, con ejemplares vegetales que no se dan en España pero pueden establecerse con éxito.

Como ves, hay muchos recintos que recorrer, muchas especies que observar, oler, y mucho por aprender. Y si antes de realizar tu visita quieres hacer un pequeño recorrido de forma digital, te dejamos este vídeo con imágenes grabadas en el propio recinto del Jardín Botánico y a vista aérea de dron.

¡No te lo pierdas!

Para saber más:

https://www.uah.es/es/conoce-la-uah/la-universidad/edificios/Real-Jardin-Botanico-Juan-Carlos-I-00003/

https://botanicoalcala.es/

https://www.youtube.com/watch?v=TiOdnyp2L6A&t=110s

IV Feria del Espárrago en San Martín de la Vega

El pasado domingo 6 de abril asistimos a la IV Edición de la Feria del Espárrago en San Martín de la Vega. La jornada arrancaba con el «Cross del espárrago«, donde atletas de diferentes categorías corrieron por el campo del municipio, pertenecientes también al Parque Regional del Sureste. La jornada se celebró en la plaza del ayuntamiento donde a parte de juegos, degustaciones de tortilla de espárragos, música y danza hubo muchos productores locales vendiendo entre otros productos el producto estrella: ¡el espárrago!.

Cartel promocional de la IV Feria del espárrago

El CEA El Campillo participó en la jornada con una muestra de hoteles de insectos y con el juego de fauna auxiliar del huerto donde los participantes a parte de preguntar sus dudas pudieron jugar a descubrir los animales «más interesantes» y «menos interesantes» que nos podíamos encontrar en nuestros huertos. También aprovechamos para hablar de los polinizadores y la importante labor que realizan.

Participantes consultando la fauna auxiliar del huerto

También pudimos aprender qué era la «madre del espárrago» también conocida como la «garra» o «cepa«, que es el conjunto de raíces no ramificadas de aspecto cilíndrico y carnoso que deben estar provistas de yemas gruesas que serán las que producirán los «turiones«, que son los brotes tiernos y comestibles de la planta. Para poder cultivar espárragos es necesario un período de 3 a 5 años, ya que hasta los 3 primeros años de la planta no se podrá cosechar el tallo y a los 5 años es cuando la planta alcanza su madurez y por lo tanto es el momento de mayor producción de la planta.

Manojos de espárragos y garra o cepa del espárrago

Aprovechamos para agradecer desde aquí al Ayuntamiento de San Martín de la Vega por contar con el CEA «El Campillo» y darnos la oportunidad de compartir esta maravillosa jornada esparraguera. ¡Nos vemos el año que viene!

La coscoja (𝙌𝙪𝙚𝙧𝙘𝙪𝙨 𝙘𝙤𝙘𝙘𝙞𝙛𝙚𝙧𝙖)

Como hemos comentado en otras entradas del blog, en el Parque Regional del Sureste hay un total de cinco ecosistemas representados: humedal, bosque de ribera, cortados yesíferos, estepa cerealista y bosque mediterráneo. Hoy queremos hablaros de la coscoja, uno de los principales representantes de la flora del bosque mediterráneo.

Coscoja (Quercus coccifera)

Descripción botánica

La coscoja (Quercus coccifera), también conocida como carrasquilla, chaparro o maraña, es una especie arbustiva de hasta 2 metros de altura aproximadamente, que rara vez alcanza porte arbóreo. La corteza es lisa y tiene color gris cenicienta. Presenta hojas simples y alternas, persistentes, muy rígidas y con forma ovalada. Es fácil diferenciarla de la encina (Quercus ilex) por las hojas que presentan tonos verdes muy vivos y brillantes, y carecen de pelos en el envés. Además, el margen de las hojas posee dientes espinosos a lo largo de toda su existencia.

Detalle de las hojas de la coscoja

Las flores crecen durante la primavera, y se disponen en forma de largos amentos amarillos masculinos que carecen de pétalos y sépalos. Las flores femeninas se disponen solitarias o en grupos de 2 o 3, y crecen en la misma planta, por lo que se trata de una especie monoica. Los frutos se dan, al igual que en el resto de especies del género Quercus, en forma de bellotas que fructifican durante el otoño. A diferencia de otras especies del género Quercus, la bellota de la coscoja presenta pinchos en su cascabillo o caperuza, y es más redondeada que la de la encina. También es amarga, por lo que no es apta para alimentación humana.

Bellotas de la coscoja con pinchos en su caperuza

Distribución y ecología

La coscoja está presente en toda la región mediterránea, y aparece desde el nivel del mar hasta los 1.200-1.300 metros de altitud, aunque a partir de los 1.000 metros comienza a escasear debido a su preferencia por climas cálidos. Puede desarrollarse en diferentes tipos de suelo como la encina o el quejigo (Querqus faginea), aunque tiene preferencia por suelos básicos o calcáreos y tolera incluso los suelos yesíferos como aquellos que forman parte de los cortados de Rivas.

En cuanto a las condiciones climáticas, soporta bien las temperaturas estivales extremas y los largos períodos de sequía, típicos del clima mediterráneo continental. Por contra, no tolera bien las heladas intensas y continuas. Otra característica importante es su resistencia frente al fuego, que también se da en otras especies propias de climas secos. Es capaz de rebrotar con facilidad después de un incendio forestal.

Puede aparecer formando matorrales puros conocidos como coscojares, en ocasiones sustituyendo a masas arbóreas del bosque mediterráneo como encinares y robledales que han sido degradados o quemados. También suele asociarse con otras especies como la propia encina, el pino resinero (Pinus pinaster), el acebuche (Olea oleaster) o las sabinas y enebros (Juniperus sp.).

Coscoja y otras especies típicas del bosque mediterráneo

Usos y curiosidades

¿Sabías que gracias a la coscoja en la antigüedad se teñían de color carmesí las capas de los senadores romanos? La coscoja en ocasiones es huésped de algunas cochinillas del género Kermes sp., unos insectos hemípteros que parasitan esta especie y otras del género Quercus, lo que puede dar lugar a la aparición de agallas en la estructura vegetal de la planta. Según cuentan los historiadores, de los cuerpos secos de las hembras de estas cochinillas lograban conseguir un tinte rojizo, conocido como quermes, con el que obtenían el color carmesí de las capas.

Formación de agallas

La coscoja también ha sido utilizada tradicionalmente para curtir pieles gracias a la elevada presencia de taninos en su corteza y raíces. Si bien la madera no es de gran calidad y apenas se utiliza en la industria maderera, la leña obtenida sí que permite obtener un carbón de gran calidad gracias a su elevada capacidad calorífica.

Ahora que conoces un poco más sobre esta especie tan característica del bosque mediterráneo, puedes venir a verla el próximo sábado en nuestra senda guiada por la Dehesa del Carrascal en Arganda del Rey.

¡Te esperamos!

Para saber más:

https://es.wikipedia.org/wiki/Quercus_coccifera

https://www.arbolapp.es/especies/ficha/quercus-coccifera/

https://www.malaga.es/es/laprovincia/naturaleza/lis_cd-13075/coscoja-quercus-coccifera

https://www.diputoledo.es/global/5/ver_pdf/31950

https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/documents/20151/420718/UMBRIA_NOV_2019.pdf/1337e185-f8bf-0d03-ad63-c99c72af7be8?t=1574946921000

https://es.wikipedia.org/wiki/Kermes_vermilio

https://es.wikipedia.org/wiki/Kermes_ilicis

¿Sabes lo qué es una xiloteca?

De las muchas colecciones de todo tipo que puede haber en el mundo, puede que te sorprenda pensar en en la existencia de un lugar que conserve y sirva como colección de los diferentes tipos de maderas que ofrecen las especies de flora leñosa.

Formada por las raíces griegas “xylon”, que significa “madera”, y “theke”, que significa “caja o armario”, una xiloteca se define como el lugar que alberga una colección de maderas de diferentes partes del mundo.

Además de su almacenamiento y conservación, este armario de maderas otorga todo tipo de información sobre las distintas clases de maderas y las especies leñosas de las que procede. Por ello, una xiloteca cumple una importante función científica al permitir el estudio de aspectos como las propiedades físicas de la madera, su durabilidad y conservación. Todo ello también tiene utilidad para la industria y el comercio, pues su estudio nos ofrece información acerca de parámetros claves para su valoración económica. Además, a todo lo anterior hay que sumar también su uso educativo, ya que la información sobre cada madera y ejemplar supone un gran recurso didáctico a la hora de aprender y conocer más sobre cada uno de ellos.

¿Dónde puedo visitar una de estas instalaciones?

Si estás pensando en visitar alguna xiloteca en nuestro país, una de las más recientes es la que se encuentra en el Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares.

Titulada como “Maderas del mundo”, esta colección fue iniciada en el año 2022 y actualmente cuenta con más de 1.200 maderas de diferentes ejemplares de flora leñosa de España, Europa, y América del Norte, así como algunas de otras regiones del mundo. Se trata de la primera xiloteca inaugurada en un jardín botánico de nuestro país, y ya es la tercera más importante en cantidad de ejemplares albergados por una institución.

Si vas a visitarla, podrás conocer todo sobre cada madera y especie vegetal de la que procede, con toda la información accesible con códigos QR y acompañados de dibujos, fotografías y esquemas. Además, podrás encontrar otra interesante colección de herramientas y objetos artesanales de madera o relacionados con la misma.

Y por supuesto, si aún no has tenido ocasión de visitar el Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá, puedes hacerlo completando así tu visita a la xiloteca. En el Jardín encontrarás diferentes recintos temáticos con ejemplares de flora regional, ibérica y mundial.

¡Un plan perfecto para cualquier mañana de fin de semana!

Para saber más:

es.wikipedia.org/wiki/Xiloteca

botanicoalcala.es/xiloteca

www.xiloteca.com/presentacion.html

botanicoalcala.es/

portalcomunicacion.uah.es/sala-prensa/notas-prensa/El-Real-Jardin-Botanico-de-la-Universidad-de-Alcala-presenta-sus-nuevas-instalaciones/

Taller de bombas de semillas en El Campillo

Este verano, el 25 de agosto, realizamos un «Taller de Bombas de Semillas« dentro de nuestra programación de actividades de fin de semana para divulgar y animar a la ciudadanía a conocer esta técnica de restauración de la naturaleza.

El taller realizado en nuestras instalaciones comenzó con una introducción de esta técnica de cultivo, empleada tanto para la agricultura natural como para la regeneración forestal. Hablamos de su creador Masanobu Fukuoka y la revolución que supuso para la recuperación de la naturaleza, sus múltiples ventajas y su fácil acceso a la ciudadanía por sencillez y efectividad.

Las semillas elegidas para la realización del taller fueron jara Blanca (Cistus albidus), retama de bolas (Retama sphaerocarpa) y espantalobos (Colutea arborescens), muy adecuadas para mejorar el entorno del Parque Regional del Sureste.

Una vez identificadas y preparadas las semillas de las diferentes especies pasamos a la preparación de las bolas. Primero humedecimos el polvo de arcilla natural para darle una textura moldeable. Una vez hecha la masa, sacamos trocitos del tamaño aproximado de las bolas a realizar, de entre 2,5 a 4 cm de diámetro. A continuación los aplanamos sobre la mesa. Una vez hecho esto, mezclamos las semillas con un poco de sustrato y las colocamos en un trozo de arcilla aplanado. Para acabar, doblamos la arcilla y procedimos a darle forma de bola con ambas manos. Una vez moldeadas las bolas, las colocamos en las bandejas para que se acabaran de secar y así completar el proceso de elaboración.

Cuando estas bolas se esparzan, la arcilla o barro se deshará con la primera lluvia intensa y las semillas brotarán. Hasta entonces han estado protegidas de los animales y el tiempo adverso, garantizando así su desarrollo en el momento más adecuado.

Como ya se ha comentado el proceso es sencillo, al igual que la posterior diseminación de las semillas, ya que se pueden tirar por el campo en lugares que creamos adecuados para su posterior crecimiento. Pero…¡ojo! Mucho cuidado con esta parte del proceso, porque las plantas que son autóctonas de un lugar pueden convertirse en invasoras de otro. Asesórate por profesionales antes de intervenir en cualquier ecosistema. En este taller los participantes diseminarán las bombas por los alrededores del centro o si tienen un espacio en sus hogares (jardín o parcela) introdujeran estas especies autóctonas en ellos, consiguiendo así una jardinería más sostenible y ecológica.

¡Muchas gracias a todos por venir al taller y ayudar a la diseminación de las especies autóctonas!

Para saber más:

«Bombas de semillas» o Nendo Dango

Masanobu Fukuoka

Masanobu Fukuoka. De la «agricultura natural» al «reverdecer»

Bombas de semillas para luchar contra el cambio climático

Paseo por los Cerros de Rivas

Muchas de vosotras ya conoceréis las innumerables posibilidades que ofrece el Parque Regional del Sureste Madrileño para disfrutar de un variado mosaico de paisajes. En el mismo se integran grandes infraestructuras con ecosistemas únicos cargados de especies, muchas de las cuales son características o incluso exclusivas de dichos parajes. En esta entrada lanzamos una nueva ruta que, en el CEA El Campillo, hemos diseñado para mostrarte estos contrastes que pueblan nuestro espacio natural y descubrirte un sin fin de valores que tantas veces habréis pasado de largo al recorrer la A-3: El Paseo por los Cerros de Rivas.

Esta ruta comienza en el aparcamiento del Polideportivo del Parque del Sureste y toma el camino de tierra que lleva hasta el Mirador de la laguna del Campillo, dejando a la izquierda una plantación de especies autóctonas dedicada al aniversario de dos revistas de divulgación medioambiental y científica: Quercus y El Cárabo. En esta parcela encontraremos especies autóctonas tanto de bosque como de sotobosque de los cinco ecosistemas principales que conforman el PRS tales como encina carrasca, coscoja, espantalobos, cornicabra , enebros, sabinas, espino negro y blanco, aladierno, labiérnago, escoba, etc.

Al asomarnos al cortado, en días claros, obtenemos una amplia panorámica de la mitad sur del espacio natural donde nos encontramos, pudiendo contemplar tres de los principales ecosistemas que conforman el Parque Regional en torno a los Ejes de los Cursos Bajos del Manzanares y el Jarama: el bosque de ribera del Jarama y el Manzanares, los cortados de Casa Eulogio y Soto de las Juntas, y los humedales de las lagunas del Campillo, el Porcal, los Venero y las Madres. Todo ello contrasta con elementos antrópicos tales como el Puente de Arganda, las antiguas instalaciones de RTVE, la cementera de Morata, las vías del metro ligero de la línea 9 de metro, la población de Arganda del Rey o la mismísima autovía que lleva a Valencia.

Vistas desde la tarta.

Desde este punto nos dirigiremos hacia la tarta. Durante este camino podremos observar el cambio progresivo de suelo de una roca de yeso a otra caliza, ambas sedimentarias evaporíticas y con un curioso origen. También podremos observar, algunas de las especies propias de este tipo de suelos, e incluso algunas endémicas de estos ecosistemas y estas latitudes, como es el caso del Limonium dichotomum, única nutricia de la larva de un escarabajo conocido como el criptocéfalo manchego y descubierto en el mismo Parque Regional del Sureste en los años 90. Y al llegar a la parte alta de la tarta descubriremos otra bella panorámica, esta vez con orientación oeste desde la que se ven la población de Rivas Vaciamadrid, Madrid y (si es un día despejado y sin mucha contaminación) hasta la Sierra de Guadarrama.

Limonium dichotomum en el camino hacia la tarta.

Tras esta parada bajaremos hasta acercarnos a los edificios de Rivas y luego caminaremos a lo largo del barranco de los cazadores en el que podremos ver el cambio de vegetación entre solana y umbría (las laderas que, por su orientación reciben más sol a lo largo del día frente a las que gozan de más sombra), más ejemplos de la vegetación y fauna local como el hinojo, el milano real o negro y/o el busardo ratonero.

Entrada al barranco de los cazadores.

Al finalizar este camino se nos abre una nueva vista hacia Velilla desde donde divisaremos otros humedales parte del parque: las lagunas de Velilla y el humedal de Miralrío. También se pueden ver, con buena visibilidad, la Iglesia Parroquial de Santa María del Castillo de Campo Real, la Catedral de Justo en Mejorada, la Ermita del Cristo de Rivas, un tramo anterior del Jarama así como la R-3 y las poblaciones de Velilla de San Antonio, Mejorada del Campo, San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz. Tras disfrutar de tan completas vistas, avanzaremos apróximadamente 200 metros, dejando el barranco a nuestra izquierda hasta llegar al vértice geodésico y desde allí volveremos hacia la tarta, desandando el camino hasta un cruce en el que tomaremos el camino de la derecha volviendo así a nuestro punto de partida.

Vistas desde el mirador de Velilla.

Verrucaria (𝙃𝙚𝙡𝙞𝙤𝙩𝙧𝙤𝙥𝙞𝙪𝙢 𝙚𝙪𝙧𝙤𝙥𝙖𝙚𝙪𝙢)

Las altas temperaturas estivales van quedando atrás y con la llegada del otoño, se renueva un nuevo ciclo de herbáceas, las que prefieren los días otoñales para florecer. Es el caso de la planta a la que dedicamos hoy nuestra entrada: la Verrucaria, también conocida como Heliotropo o Hierba verruguera, nombre que nos indica uno de sus usos tradicionales, el tratamiento de las verrugas en la piel.

Su nombre científico, Heliotropium europaeum, proviene etimológicamente del latín, siendo Helio: sol y tropium: vuelta o giro, ya que esta especie, al igual que otras especies del género, realiza un movimiento de acompañamiento al curso del sol.

Presenta tonalidades grisáceas debido a que toda la planta (hojas y tallos) se encuentra cubierta por una vellosidad blanquecina.

Detalle de hoja, tallo y flor. Fuente: http://www.florandalucia.es

Lo más característico para reconocerla a simple vista en el campo, es la forma de florecer de su inflorescencia, que se asemeja a la cola de un escorpión. Esta inflorescencia se va enderezando según va floreciendo pero no llega a ponerse recta del todo.

Detalle de inflorescencia escorpoidea y flores. Fuente: http://www.acorral.es

La inflorescencia se compone por unas diminutas flores, blancas o violáceas, agrupadas densamente en las cimas escorpiodeas. Florece desde junio hasta octubre.

No alcanza los tres metros de altura y se encuentra fuertemente ramificada, siendo estos tallos largos desde la base. Los tallos son tendido – ascendentes. Las hojas se disponen alternan en el tallo y laceoladas (con forma de lanza).

Tallos tendido – ascendentes de la verrucaria. Fuente: https://elmedinaturaldelbages.cat/

Es pionera en colonizar terrenos removidos y por ello, es abundante en campos de cultivo, terrenos alterados y márgenes de caminos.

Usos

Contiene importantes principios activos: los alcaloides pirrolizidénicos y la cinoglosina. Para fines medicinales, es interesante toda la planta, desde la raíz a las hojas.

El momento de máxima concentración de principios activos de la planta es cuando se encuentra florida, siendo este el mejor momento para su recolección.

Inflorescencia y semillas de Heliotropium europaeum para fines medicinales. Fuente: http://www.florandalucia.es

Fundamentalmente, se ha empleado mucho para el tratamiento de verrugas, usándose en forma de emplasto, realizado con el zumo fresco o los brotes tiernos machacados. Y sus hojas se han utilizado popularmente como remedio para llagas, úlceras, papilomas, heridas.

También ha sido muy usada para combatir múltiples dolencias, así como para estimular la secreción biliar, para provocar la menstruación y como febrífugo (eficaz contra la fiebre).

Actualmente, no se aconseja su uso ya que toda la planta es venenosa por su contenido en alcaloides que son potentes hepatotóxicos y neorotóxicos, estando especialmente desaconsejada para embarazadas. Es debido a que la ciglosina, uno de sus principios activos, presente en el tallo y en las semillas, es bastante tóxico si se ingiere. La venta al público de la planta entera está prohibida o restringida por razón de su toxicidad.

Bibliografía

wikipedia

florandalucia.es

elmedinaturaldelbages.cat

inaturalist.org

acorral.es

«Bombas de semillas» o Nendo Dango

A mediados del siglo XX, el japonés Masanobu Fukuoka (1913-2008), teórico de la agricultura natural, ideó un sistema para mejorar la producción de la naturaleza con la menor intervención posible: el nengo dango («bola de arcilla» en japonés). Este sistema, que permite no tener que intervenir en la tierra, se basa en la mezcla de semillas dentro de bolitas de barro o arcilla creando «bombas de semillas» que luego se esparcirán por el campo. Con la primera lluvia intensa las bolas se desharán y las semillas, que hasta entonces han estado protegidas de los animales y el tiempo, brotarán.

En la mezcla de semillas, además de las del cultivo que se desea hacer, se incluyen otras plantas (principalmente trébol blanco) que germinarán más pronto creando una capa fina que protegerá el suelo de la luz, impidiendo la germinación de hierbas, pero no de las que se desea cultivar. Las distintas combinaciones, se plantean según sea el cultivo (cereales, hortalizas, frutales, zona boscosa, etc.). También suele incluirse algún abono natural (estiércol, humus de lombriz, sustrato… etc.) y, en lugar de arar o desherbar el campo en el que se van a esparcir, éste se recubre con los restos de las plantas cultivadas en la cosecha anterior, creando un compostaje natural, que conserva la humedad y los nutrientes e impide la proliferación de hierbas no deseadas.

En la actualidad, las “bombas de semillas” se han revelado como una herramienta de reforestación, reverdecimiento y regeneración de suelos de alta eficiencia. Al no tener que intervenir prácticamente en el suelo previamente, facilita la diseminación de semillas incluso en zonas inhóspitas de difícil acceso. Es por esto que se están utilizado a lo largo del planeta para luchar contra la desertificación, ya sea esparciéndolas a mano, desde vehículos e incluso lanzadas desde aviones. Avalados por muchos estudios, se ha convertido en una herramienta de regeneración, reforestación y cultivo de zonas áridas o desecadas.

Mediante el uso combinado de diversas plantas, los cultivos y las reforestaciones permiten extraer el agua del subsuelo a la superficie, gracias a la absorción que hacen las raíces, humidificando el aire, enriqueciendo tanto el suelo de cultivo como el del humus y favoreciendo con todo ello, a las lluvias y a la disminución del efecto invernadero. Es por eso que estas bombas de semillas son, en la actualidad, un “arma” ciudadana para luchar contra la desertificación y mejorar las zonas degradadas, de fácil elaboración y diseminación.

Para saber más:

Masanobu Fukuoka

Masanobu Fukuoka. De la «agricultura natural» al «reverdecer»

Bombas de semillas para luchar contra el cambio climático

Taller de «bombas de semillas, en El Campillo